Agustín Serrano Santiesteban

ESTA DISTANCIA INSOLITA DEL OLVIDO

Y qué pasará después,
cuando en la memoria nieve
y un viento de otoño leve
cubra de temor mis pies.
Dónde esconder la adultez
de mi rostro, la ignorancia
de salvar esta distancia
insólita del olvido.
Cómo acallar el gemido
agónico de la infancia.

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Agustín Serrano Santiesteban

CONFESIONES DEL INOCENTE

Me detengo a contabilizar sucesos
a perseguir imágenes
sueños que tal vez puedo únicamente
imaginar
No clamo por la angustia de estas horas
no hago un balance de memorias
para abrirme paso ante las multitudes
Reconozco que existen muchos horizontes
para mis vigilias prolongadas

Es imposible precisar un ritmo
destejer las huellas sin antes
quitarnos la máscara
Yo era un niño inocente
asediado por la magnitud de la ignorancia
pero todo pasa mientras la sombra sea
la consecuencia de la luz
Con el apuro de este tiempo
de todos los tiempos que un día fueron míos
que un día tal vez sean de nosotros
me detengo a espiar detrás de la nostalgia
mientras la casa huye y los gorriones
pían su demencia

Siempre hay otra casa
otra calle otra acera
otra fábula del sabio empobrecido
Como soy hombre
estoy abandonado a la terquedad
a padecer en la hojarasca de mis torpezas
A veces sólo a veces me detengo
dejo pasar el niño ante mis ojos
y clamo por él
pues sé que nunca habitará este hombre
que ha salido a contar las estrellas
bajo el silencio de la madrugada
mientras persigue imágenes y sueños
que lamentablemente sólo es capaz
de imaginar.

Karina Mora Sánchez

POSTALES DE LA ISLA

A mi abuelo

Él colecciona postales
de la isla. El entrecejo
fruncido sin un festejo
que recordar. Animales
extinguidos. Irreales
batallas. Fotografías
de héroes. Las ironías
de un diario de campaña.
El colecciona la extraña
brevedad de aquellos días.

Y en el recuerdo distante
de sus postales, la euforia
es una voz transitoria,
hipócrita, diletante,
De una verdad inconstante
pariendo fuerza y escudos.
Porque “deshecha en menudos
pedazos” está la hoguera
donde cayó la bandera
enemiga, con sus nudos
Hurgando en la sinfonía
de un himno que no recuerda.
Y ya no importa que muerda
el polvo, no importa el día
de la casa tan vacía,
sin hijos, ni luz, ni esposa.
La nostalgia rencorosa
de espejismos ancestrales.
El colecciona postales.
No puede hacer otra cosa.

Gilberto Cruz Rodríguez

VIENTO

Refresca el viento el paisaje
cuando a la palma se arrima
y todo el campo reanima
con el temblor del ramaje.
Va despeinando el follaje
de los árboles del río.
Al bajar del lomerío
todas sus rachas se integran
y cuando llega, se alegran
los guanos de mi bohío

Pasa ya, fugaz se aleja
por el verde platanal,
desordenando el maizal
con el beso que le deja.
Bajo la tarde bermeja
calla su trino el sinsonte
y sobre el techo del monte
se deja escuchar su voz,
cuando en el último adiós
se pierde en el horizonte.

Agustín Serrano Santiesteban

DESDE ESTA VENTANA

Desde esta ventana
descubro el contraste de la tarde
la breve ausencia de la luz
detrás de ese paño de tiempo
regreso a mis estancias infantiles
juego a la guerra entre los árboles
detengo el vuelo de las mariposas
Todo puede llegar y quedarse
la más mínima huella
la más ligera brisa
las riendas de un viejo papalote
atadas al silencio de una plaza
Los niños ya no son los mismos
pero algún pájaro conocido los habita
y sus canciones se parecen mucho
a las nuestras

Desde esta ventana
el río sigue andando sobre el verde
y yo cruzo fugaz su entrañas
arrebato peces y guijarros
con un golpe de alegría en el pecho.
Yo  a través del cristal de la ventana
máquina del tiempo que construyo
cuando a solas   nadie llega
Antes era el secreto descubrir nubes
atrapar pichones en los árboles
todo era ruido acá en mi paraíso
todo era color en aquellos senderos

Desde esta ventana
acecho el nacimiento de los rayos
la sorpresa de un trino al despertar
de nuevo tomo piedras y hojas
sin temor a la furia del viento
a la esencia fugaz de la estación
Desde esta ventana
he vuelto a tener siete años
he descubierto el azul inmenso
de ciertas aguas
donde los peces habitan el arcoiris
he visto a mi tía doblarse a causa
de la polio
a mi madre nacer con el trino
de las bijiritas

Desde esta ventana
recorro el pasado sin apuros
detecto con precisión las grietas
los pequeños desperfectos
que heredamos del tiempo
sin importarme la lluvia   ni su música
sólo esta ventana
este movimiento con que abro el mundo.

Daer Pozo Ramírez

TESTAMENTO

Fragmento

Dejo a todos la locura
en una copa de vino
quebrado por el destino
que nos lleva a la ternura.
Te dejo a un lado, criatura,
tú que a ratos me sostienes
y como un fantasma vienes
sin saber a quien lo dejo.
Hago trizas el espejo:
el último de mis bienes.

Les dejo el tiempo pasado,
el que siempre nos llamaba
y sin sentirlo pasaba
como un silencio callado.
Dejo el tiempo y su varado
velero de la añoranza.
Dejo el sueño a la balanza
mas a todo lo imposible
se lo dejo en el visible
espacio que nos alcanza.

Puede que me vaya lento
y todo vuelva, se esfume
a la nostalgia y me sume
al eterno nacimiento.
Puede que llegue el lamento
como en la TIERRA BALDÍA
y todo aparezca un día
bajo el misterio, desnudo,
crujiente, despacio, mudo
y nos mate la poesía…

María Josefa Reyes Hidalgo

GLOSA

Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Miguel Hernández

Te elevaste en una nube
después de darme el licor
que despertara el temblor,
fuiste mi dios. Te entretuve
en mi regazo, te anduve;
mi cuerpo se hizo un ovillo
para apresarte en su anillo,
pero se escapó tu piel
y dejó en mi pecho, cruel,
un carnívoro cuchillo.

Tu voz, vuelo de guitarras
que me arrulla suavemente,
es adorno de mi frente,
la cinta con que me amarras.
Eres paloma con garras,
de la libertad, la huida,
en la muerte eres la vida,
de mi oscuridad, fulgor:
una daga con sabor
de ala dulce y homicida.

Pero puesta la esperanza
en el triunfo y la virtud
no pienso en la senectud
pese a su atroz acechanza.
Por qué tener desconfianza
si hay un pájaro sencillo
que con su trino amarillo
alimenta la poesía
y en la inmensa lejanía
sostiene un vuelo y un brillo.

Cuando vuelvas, tu regreso
le podrá firmes colores
a los frutos, a las flores,
a la calma de mi beso;
no habrá ni un pájaro preso,
todo volverá a la vida,
tendré la paz prometida
sin que me asedie el temor
porque rondará el amor
alrededor de mi vida.