Fiesta de la guayabera

Amigos y amigas, he tomado, tal como aparece, del sitio http://decimacontexto.blogspot.com/2015/11/fiesta-de-la-guayabera.html esta “Fiesta de la guayabera” espero la disfruten y quizás se embullen y le dediquen sus versos a esta hermosa prenda cubana.

En Pinar del Río

Nos reporta el hermano poeta Lorenzo Suárez Crespo, desde la Casa de la Décima
Celestino García, el Parnaso de los poetas pinareños, en la más occidental de las
provincias cubanas
Muy cercanos a las festividades por el aniversario fundacional de la ciudad de Pinar
del Río en que los primeros hatos y corrales fueron mercedados a los esperanzados
labriegos españoles, el Parnaso de los poetas pinareños evoca con orgullo, no solo
la estrofa salmantina que formaba parte del tesoro cultural de los primeros
fundadores, sino que tejerían con sus versos los hilos de la guayabera. Más de una
decena de poetas en su espacio de presentación evocaron esta prenda de vestir que
forma parte de nuestras más entrañables tradiciones y cuyo uso se mantiene vigente
con legítimo orgullo.

ADRIEL CEBALLOS DELGADO

-San Juan y Martínez, 1985

A esta guayabera mía
con nieve en el exterior
Juanito le dio el color
y Duarte la poesía.
José con su maestría
la hizo novia del verano,
Lorenzo con una mano
le apuntaló la raíz,
pero el botón más feliz
se lo puso Juan Montano.

Un cuaderno y varios plegables de las Ediciones Amauta fueron presentados en esta
fiesta sabatina como una invitación a su lectura, pues en ellos, 40 autores en
total, aparecen estas evocaciones líricas a la guayabera, desde Jesús Orta Ruiz
hasta el joven Yasel García, pero quizás lo más emotivo fue la donación de
guayaberas de los lugareños para el Ranchón.
El origen de la guayabera, en una de sus más acertadas variadas versiones, se
remonta a la tierra del Yayabo, Sancti Spíritus. Se cuenta de un camisón que usaban
los recogedores de guayabas con varios bolsillos grandes para la colección de la
fruta. Luego pasó a la preferencia popular por su frescura, pulcritud y belleza;
algo que terminó siendo, por su simbolismo, una prenda de identidad criolla y
patrimonio artístico.
El Museo de la Guayabera, en Sancti Spíritus, la reivindica y perpetúa como símbolo
e identidad.
La guayabera cruzó las fronteras de la fiesta guajira para ocupar espacios en los
salones más egregios durante eventos y celebraciones de todo tipo desde que adornó
el pecho de los cubanos hasta la actualidad en que sigue vigente en toda
Hispanoamérica.
Para los poetas improvisadores la guayabera es un atuendo que los dignifica y
enorgullece mientras que las cuerdas del laúd, la guitarra y el tres elevan sus
voces en uno de los ejercicios musicales más hermosos y exaltadores, el repentismo.
Para nuestros amigos y colaboradores en Cuba e Hispanoamérica adjuntamos la
selección poética de nuestros cantares a la guayabera.
Con esta motivación están invitados los poetas que nos leen para sumarse con sus
obras a este homenaje lírico a la guayabera, de manera que podamos contar con una
selección más amplia para una nueva edición.

LA GUAYABERA

-Selección: Lorenzo Suárez Crespo
-Casa de la Décima Celestino García, de Pinar del Río.
-Noviembre de 2015

JOSE CALIXTO MARICHAL

-San A. de los Baños, Habana, 1899-1984

Guayabera que naciste
de frutas y recogida,
con una pulpa encendida
a la Patria engrandeciste.
Cuando el cubano se viste
asume tu lealtad,
porque en su digna heredad
los hilos de tu esplendor
proclaman en su fulgor
con ecos de libertad.

ANIANO CORO

-Viñales, 17 de noviembre de 1907

Yo no le temo a la muerte
que amenaza a la vejez,
porque en fin de cuentas es
cuestión de desgracia o suerte.
Es inmóvil y es inerte,
pero bajo nuestra espera,
oigo como una quimera
el último martillazo
del que me está haciendo acaso
la última guayabera.

HELIODORO GARCÍA CELESTRÍN

-San Antonio de Cabezas, Matanzas, 1914.

-Fragmento-

Prenda de Cuba, pedazo
de tradición y lirismo,
la vejez y el modernismo
se dan en ti largo abrazo.
Naciste de aquel retazo
de opal que algún vendedor
sobre el lomo-mostrador
de su caballo mantuvo
desde las zafras en que hubo
azúcar, sangre y sudor.

Le abriste la talanquera
al ansia del campesino
y pusiste en el camino
larga emoción dominguera.
El potro retinto era
ajustado a tu deseo
y como alegre trofeo
bordado de ensueño y tul,
luciste la cinta azul
conquistada en el torneo.

Tu pechera almidonada
midió la ilusión primera
de una larga cabellera
negramente iluminada.
Y serviste emocionada,
de cauce para un suspiro,
reinaste en cada retiro
porque fuiste en cada hora
alegre, fresca y sonora
igual que un punto guajiro.

Tú fuiste planchada güira
para un abstracto café,
contigo el Cucalambé
vistió de fiesta su lira.
Toda su gracia guajira
fue sobre el surco bandera.
Así, cuando todo era
ansias de un nuevo horizonte,
la Patria para ir al monte
se vistió de guayabera.

RAÚL FERRER

-Mayajigua, Las Villas, 1915

Hermana del gallo fino,
de la tarde y la visita,
en ti ligera y bonita
mi talla de campesino.
En el fresco del camino
me colmas de primavera,
eso si la tierra fuera
de quien la siembra y la cuida
porque la tierra es la vida
vestida de guayabera.

ANGEL VALIENTE

-San A. de los Baños, Habana, 1916-1987

De yagua y techo de guano
tuvo su primer hogar
y entre cuerdas al cantar
estrenó el punto cubano.
En sus labios el habano
y el humo de una quimera,
guajiro de lucha fiera
sin distinción para el trueque
luciendo en cada guateque
su vistosa guayabera.

FRANCISCO RIVERÓN HERNÁNDEZ

Güines, La Habana, 1917-1975

Olán de mi guayabera

Eres Cuba, que en el cinto
lleva su sangre afilada.
Eres la Patria creada
del pétalo de un jacinto.
Eres el amor distinto
que me supo a canistel,
el incendio de clavel
que en ojal me suspira
el beso que mi guajira
me cosió para la piel.

Novia del punto y el son,
cuando la zafra madura
saco a beber tu blancura
en un guateque de ron.
Pero cuando el callejón
te ve triste la azucena,
cuando te duele la pena
por algún pan necesario;
te vas en el sol agrario
con un silencio que suena.

Tú eres la Cuba que canta
en el alma de un barranco
tú eres ese grito blanco
que desde adentro levanta.
Tú eres toda su garganta
erguida en una palmera…
Tú eres Cuba, guayabera,
liso almidón con sonido.
¡Cuba es un hombre vestido
con tu criolla manera!

GERARDO LEÓN

-San Antonio de Río Blanco, La Habana, 1921

Quiero con igual tijera
descrestar el mismo gallo,
montar el mismo caballo
y andar la misma ribera.
En la misma guayabera
doblar el mismo pañuelo
y verme en el arroyuelo
con la reina de mi amor
que era más flor que la flor
que se ponía en el pelo.

JESUS ORTA RUIZ

-San Miguel del Padrón, La Habana, 1922

Risas de fino cristal
a flor de los labios rojos
de guajiras, cuyos ojos
son azúcar y central.
La controversia habitual
atiza como una hoguera
cantores de guayabera,
sombrero alón y machete,
mientras la luna es jinete
sobre los potros afuera.

GUSTAVO TACORONTE

-La Habana, 1922-1980

Con el caballo y el lazo
monteando en la sitiería
jinete de cada día
llega el guajiro al ocaso.
Pero el domingo el Parnaso
lo llama y de qué manera,
un buen guateque lo espera
acompañado del tres
y qué orgulloso lo ves
vestido de guayabera.

GONZALO RUBÉN SILVA BLANCO

-San Cristóbal, 1926

Los que bebimos del trillo
el sudor rumbo al sembrado
siempre nos ha convocado
el sol con su limpio brillo.
Ningún trabajo es sencillo
cuando el surco nos espera,
por eso en la primavera
tan contento tú me ves
con mis versos y mi tres
vestido de guayabera.

PABLO LEÓN ALONSO

-Puerta de Golpe, P. Río, 1927

La décima mía vino
de Ovas y de Viñales
dejando mis iniciales
a lo largo del camino.
Allí como un pergamino
se conserva todavía
y está la décima mía
vestida de guayabera
entre Benito Cabrera
y Celestino García.

FRANCISCO HENRIQUEZ

Unión de Reyes, Matanzas, 1928

Todo es mío, el alazán
que cuando feliz lo ensillo
hace del polvo del trillo
densa nube de azafrán.
Soy dueño del framboyán
que le da sombra al potrero,
y cuelgan en mi ropero
en espera de un jolgorio
las polainas de liborio,
la guayabera, el sombrero.

CÁNDIDO ARRONTE MARGOYES

-Minas de Matahambre, 1928

Pienso que el Cucalambé
la vistió de guayabera
para que en rimas tuviera
caña, tabaco y café.
Toda esta reliquia fue
atesorándose aquí
y al vuelo del colibrí
con aires renovadores
fue vestida con las flores
líricas de Naborí.

EUGENIO VICENTE LEÓN

-Puerta de Golpe, Pinar del Río, 1928

Ayer saliste conmigo
a hurtadillas a un festín
y un encendido carmín
viajó a la casa contigo.
Recibimos por castigo
una represión severa.
Hoy contemplo, guayabera,
tu imagen inmaculada
de mártir crucificada
pender en la tendedera.

ROLANDO GONZALEZ (Rolo)

-Sabanilla del Encomendador, 1929-2008

En un día muy lejano
empecé versos a hacer
por aquello de nacer
en un bohío de guano.
Con el laúd en la mano
me vieron pasar a pie
y al regreso me encontré
en la vieja tendedera
llorando a la guayabera
que a la fiesta no llevé.

EUGENIO LEAL PEREZ

-Alquízar, 1930-1999

Alquízar, en tus rincones
nacieron las glosas mías
y un río de canturías
me fluye por los pulmones.
De mis amados blasones
son mi símbolo y bandera
la guitarra que me espera
con los ritmos de su estilo
y en los destellos del hilo
mi novia, la guayabera.

ERMU MUR OROZCO

-Las Tunas, 1930

El surco, el arado, el río,
la palma real, la montaña,
el dulce de nuestra caña,
el cielo de mi bohío,
su resplandor, todo es mío,
décima, tabaco y son,
el rico café y el ron,
la guayabera, el sombrero,
el sol radiante, hechicero
de nuestra Revolución.

LUIS PUENTES SIERRA

-Bahía Honda, 1931

Yo nací en el San Gabriel,
Finca del Central Orozco,
lugar al que reconozco
toda transparencia fiel.
Más si recuerdo que en él
surge mi expresión primera,
porque sobre su pradera
ponía mi leva a trueque
para asistir al guateque
vestido de guayabera.

Luego los años pasaron
haciendo un vacío inmenso
hasta que llegó Lorenzo
y mis versos despertaron.
Los amigos me rodearon
en cada décima entera
como si Luis Puentes fuera
la nueva revelación
cuando entraba en el salón
vestido de guayabera.

Mucho me ayudó Mederos
Y el veterano Mendive
Y algunos más inclusive
Que me aceptaron sinceros.
Que abonaron mis canteros
Con lirismo de primera,
Que agrandaron mi carrera
Siempre en toda canturía
Porque yo siempre asistía
Vestido de guayabera.

Siguiendo esta vocación
Quisiera alcanzar la meta
Para sentirme poeta
Y vivir con ilusión
Llevando en mi corazón
Mi tierra vueltabajera
Y terminar la carrera
Siempre con la poesía
Viviendo el último día
Vestido de guayabera.

ANASTASIO GONZÁLEZ GROERO

-Guane, 1931 a 1991

Tan blanca como si fuera
el alma de una mujer
el estreno puedo hacer
de mi blanca guayabera.
Desde el llano a la pradera
incapaz de que yo peque
cuando la tarde me seque
el sudor bajo el sombrero
me adelantaré al lucero
que le da luz al guateque.

ADOLFO MARTÍ FUENTES

-La Coruña, Galicia, España, 1932

Guayabera, prenda mía
de planchado arroz ligero,
criolla voz, olán coplero
de incansable juglaría:
Si hay en tu mitología
orlas de rumor cubano,
es porque en mágico arcano
la palma, el mar y mi cielo,
te alzaron como un anhelo
de la raíz del verano.

Tu almidonada pechera,
blanca como la razón,
me cae sobre el corazón
sin una arruga siquiera.
Impecable guayabera
que al dulce bien de la brisa
eres cual clara divisa
de un orgullo necesario,
firme bandera al precario
carretear de la camisa.

Tus puños son como soles
brillantes que te han nacido,
tu cuello para un crecido
despertar de caracoles.
Hecha de ardientes crisoles
por la gracia de tu albura
ya tu presencia es hechura
de una gran voz musical
cuando te nace un rosal
tierno en la botonadura.

Bajo el plisado de ensueño
-celaje por el poniente-
cubres amorosamente
la ancha magnitud del sueño.
Impone tu hilo risueño
el clamor de tu linaje;
firme voz, alto mensaje
de esta guayabera mía
que es textil orfebrería
de Cuba, de su paisaje.

JOSÉ MIGUEL MEDEROS MEDEROS.

-Bahía Honda, Pinar del Río, 1933

Me gusta ver al guajiro
de polaina y de machete,
de tabaco y taburete
y con las bestias de tiro.
todas sus prendas admiro
con delectación cimera,
pero en la fiesta campera
olvidar nunca podría
verlo por la canturía
vestido de guayabera.

MARÍA JOSEFA VALDÉS

-Minas de Matahambre, 1934

Abuelo a la dominguera
guitarra al hombro en su estilo
iba siguiéndole el hilo
blanco de su guayabera.
La noche estaba a la espera
con sus guajiros primores,
las muchachas como flores
y dispuestos a cantar
no tardaban en llegar
buenos improvisadores.

JOSÉ LORENZO DELGADO

-Punta de Palma, P. Río, 1940

Me gusta la canturía
bajo mi techo de guano
y siento el punto cubano
muy dentro del alma mía.
Los sábados, qué alegría
cuando voy con mi sitiera
y siento de qué manera
orgullo patrio al llegar
cuando me pongo a cantar
vestido de guayabera.

CELINO ALFONSO TORRES

-Candelaria, 1942

Cuando muy pequeño era
porque diez años tenía,
mi abuelo negro vestía
de blanco una guayabera.
Paseó La Guantanamera
en los salones de Oriente
y salió rápidamente
por unos cuantos países
para fijar sus raíces
en el Nuevo Continente.

LORENZO SUÁREZ CRESPO

-Bahía Honda, P. del Río, 1943

Con Laúd y Guayabera,
guitarra, maraca y tres,
Pinar del Río en dos pies
del llano a la cordillera.
La malara es la bandera
en su folclor más genuino,
luz y faro en el camino
tras huellas de oralidad
que se han hecho realidad
hoy con Fulgor Campesino.

En el Ranchón

Al vuelo de la bandera
con espíritu espartano
el patrimonio cubano
se viste de guayabera.
En esta lírica esfera
irradia la inspiración
y absortos por la emoción
que esta prenda nos inspira,
hoy la décima guajira
la teje en este ranchón.

WALDO LEYVA PORTAL

-Remates de Ariosa, Villa Clara, 1943

El laúd, la guayabera,
la décima campesina,
es semilla que germina
cuando el pecho es sementera.
En verano o primavera
florece el punto cubano
y esta casa, Juan Montano,
más que casa es como un río,
un surco, un tres, un bohío
y un buen apretón de mano.

ARNALDO DE LA CARIDAD NARANJO

-Pinar del Río, 1944

¡Qué alegre está mi bohío!
Las cuerdas están sonando
Y sus acordes volando
Alegran el veguerío.
Ya bailan en el bajío
El roble y la enredadera,
Baila también la palmera
Dándole al coco una mano
En el guateque cubano
Con Laúd y Guayabera.

ANDRES MENDIVE LINAREZ

-Bahía Honda, 1946

Majestuosa guayabera,
Novia del Cucalambé,
Prenda de vestir que fue
Por su hechura mensajera.
En Valiente y Pedro era
Clarín tocando a degüello
Y por ungirse en el sello
Innegable del danzón,
Se hizo espejo de almidón
En el puño y en el cuello. -1-Ferrer.

PABLO LUIS ALVAREZ

-Bolondrón, Matanzas- 1947-1994

Abanico en su donaire,
guitarra, laúd y tres,
en breve espacio la ves
en burbujas al desgaire.
Se rompen y ya en el aire
los versos colman la esfera
y el poeta que no espera
bajo el alero de guano
se bebe el punto cubano
de sombrero y guayabera.

JUAN PAJÓN FELIPE

-La Mulata, La Palma. 1949 -1992

Vamos, mi verso, de viaje
junto a las aves cantoras
y así satisfecho exploras
las bellezas del paisaje,
que viste su nuevo traje
sobre cada enredadera
y esa blanca guayabera
que pasea el veguerío,
nos advierte, amigo mío,
que llegó la primavera.

FELIPE AMAYA PIMIENTA

-San Luis, P. del Río, 1950

Cuando la luna le arranca
la oscuridad a la noche
cada lucero es un broche
en mi guayabera blanca.
Y cuando de la barranca
la sombra tapa el camino
como un rayo vespertino
se levanta mi poeta
rompiendo la camiseta
de mi pecho cantarino.

JUAN MONTANO CARO

-Mantua, Pinar del Río, 1952

Para ceñirle la rima
como poeta que soy
a la décima le doy
todo el calor de mi estima.
Para llevarla a la cima
vestida de primavera
cada sábado a la vera
del río junto al barranco,
la adorna mi amor de blanco
igual que mi guayabera.

OSCAR SANTANA SCULL

-Florida, Camagüey, 1956

Venga en sus ritmos el son
criollo como el café,
cadencia donde se ve
el baile de una nación.
En la sala, en el ranchón
tres y guitarra a la espera
que suene la noche entera
en el guateque cubano
unido al punto cubano
vestido de guayabera.

ALFONSO QUIÑONES

-Manzanillo, Granma, 1959

Décima eneasílaba

Tuve una calle y una casa,
una mujer hecha de esperas,
un alelí, dos guayaberas
y un colibrí de pura raza,
tuve cubiertos, plato, taza,
seis pesos de melancolía,
un barco anclado en la poesía,
la lejanía de febrero,
el corazón como un alero.
y yo era rico, yo tenía.

ALBERTO RODRIGUEZ ALFONSO

-Consolación del Sur, 1965

Lo vieron en Bermejales
Con boina y con guayabera,
Porque amó la cordillera
Como el Valle de Viñales.
Frescura de manantiales
Tuvo en los versos que hacía
Y si al Entronque volvía
De cerveza y ron sediento
El más triste y descontento
Con sus chistes se reía.

JUANITO RODRIGUEZ CABRERA

-San Juan y Martínez, 1965

Hoy desde el Guaniguanico
Yo venía junto a Oniesis
Para discutir la tesis
De tu invitación, Bertico.
A mi sinsonte en el pico
Le arrimé la cordillera
Y para que no tuviera
Variación en el plumaje,
Como es costumbre lo traje
Vestido de guayabera.

De mi tierra sanjuanera
Para alegrar el encuentro
Te llegó un poeta adentro
De una blanca guayabera.
Yo no sé de qué manera
Se me arregló este batey
Y para darte la ley
El pueblo mío te trajo
Un repentista debajo
De un sombrero de yarey.

Llegué a tu ranchón, Montano
y vi en su entablada estela
que hay mariposas de tela
sobre las flores del guano.
Yo siempre hallaré una mano
femenina que la planche
y por tal que se me ensanche
cada palabra que encuentro,
la traigo puesta por dentro
sin que de sangre se manche.

ALEXIS SANTIESTEBAN PADRÓN

-Guane, Pinar del Río, l967

El verso es la creación
del poeta independiente
cultura resplandeciente
que brota del corazón.
Es la identificación
del campesino cubano
va tomado de la mano
como escudo, himno y bandera
igual que la guayabera
con el sombrero de guano.

ONIESIS GIL CRUZ

-Consolación del Sur, 1982

Un sombrero de yarey
Trajiste al punto cubano
Que lo hicieron con el guano
De una palma en Monterrey.
Aquí estoy en esta grey
Admirando tu sendero
Y por poner un lucero
Dentro de tu guayabera,
Estoy quemado en la hoguera
De un tabaco sanjuanero.

ADRIEL CEBALLOS DELGADO

-El Montunito

-San Juan y Martínez, 1985

La guayabera nació
en una época antigua
y cuentan que en la manigua
Perucho también la usó.
Al combate la llevó
junto al himno y la bandera,
porque esa mano guerrera
con glorias hasta en la sien,
a los símbolos también
los vistió de guayabera.

YASEL GARCIA CORTES

-Pinar del Río, 1986

Para mí la primavera
es una guajira fiel
cuando se estrena en la piel
una verde guayabera.
Entre la brisa agorera
hay arpegios de rocío
y el sastre del lomerío
estrena más de una aguja
cada vez que se le estruja
la guayabera al macío.

DEL AUTOR DE ESTA RESEÑA:

Lorenzo Suárez Crespo (Bahía Honda, Pinar del Río, 1943) Emblemática figura de la
poesía en décimas en la provincia. Licenciado en Literatura y Español. Cuenta con
una amplia trayectoria de trabajo cultural que le valió en 1999 el Premio Nacional
de Cultura Comunitaria, numerosos premios literarios y varios libros publicados,
entre los cuales tiene un peso considerable la poesía para niños. En el 2012 recibió
el Premio José Vasconcelos, otorgado por el Frente de Afirmación Hispanista de
México. De su autoría puede ver mediante estos enlaces los poemas La rosa y el
pincel, Definición, ¿Por quién doblan las campanas?, así como otras tres décimas de
su poemario La brújula del viajero. También en nuestros archivos, su comentario
sobre el decimario Con mi guitarra de invierno, de la doctora Lourdes de la Caridad
Gutiérrez Álvarez, publicado por la Editorial Loynaz. Lorenzo Suárez Crespo es un
destacado colaborador de este sitio, al que mantiene informado sobre las actividades
de la pinareña Casa de la Décima Celestino García; entre ellas, las tributadas a los
fallecidos José Miguel Mederos y Polo Montañez.

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Carlos Esquivel Guerra

Tomado de cucalambe.blogspot.com/2009/11/toque-de-queda-premio-iberoamericano.html

TESTAMENTO DEL PEZ

Le escribí a Gastón Baquero una carta que le entregaría un amigo. Lo admiraba, eso era un lugar común. Lo había imitado, era otro lugar común. Le enviaba pruebas que daban fe de mis admiraciones e imitaciones. Le pedía una opinión, por cruel que fuera. Nunca me contestó.

Hueles a una sustancia
más azul que el náufrago en un punto
de la bruma y tu nombre profundo
no se esfuma con un aire extranjero sobre el tul.
Me hieres con la espada de Saúl, y la sangre en fervor
no me extermina. Como una foto breve
en esa esquina, la rápida ciudad llega
y te atrapa, y tu nombre profundo sobre el mapa
revive con los huesos y germina.

Agustín Serrano Santiesteban

OTRA VEZ LA LUZ ME SALVA

Arde una guitarra sola,
un hombre cambió de barca;
el mar se vuelve una charca,
sin horizonte, sin ola.
Hoy el recuerdo tremola,
presagia la despedida.
No queda margen, la vida
cayó en duelo ante Caronte.
Ya no hay trino, ni sinsonte;
hay ternura en estampida.

Una cuerda dolorida
muere de espasmo en el humo
de la nostalgia y el sumo
pontífice se suicida
en Vaticano. La herida
cambia de rumbo, de dueño.
El hombre cercena un sueño
de palabras que no digo;
el ocaso es buen amigo
si el corazón es pequeño.

Tengo deudas con la vida,
con el amor, con la muerte,
deudas tal vez de no verte,
de una tarde sin salida;
de la tierra prometida
sin el amparo de Abraham.
Tengo deudas por el pan
que no asiste a los hambrientos,
deudas por los sentimientos
que sabe Dios donde están.

Me falta el verso, un acorde,
un rumor de tesitura;
he perdido mi armadura,
voy a caer desde el borde
al abismo. Monocorde
es la canción del que llora.
Una virgen se desflora
en una plaza del mundo.
Quién nos salva del segundo
postrero de cada hora.

Ya la guitarra es ceniza
en las manos del cantor
y el pobre verso de amor
entre sombras agoniza.
Se hace mueca la sonrisa
en los labios del mendigo.
Una estatua es fiel testigo
si Dios llama desde el cielo,
pero no hay visa y el celo
nos regala un enemigo.

Pero alguien canta a lo lejos
rimas de un antiguo poeta,
el trino de una saeta
hace añicos los espejos.
No aceptamos los consejos
de los apóstoles falsos.
yo y Jesús, los dos descalzos,
echamos a suerte todo;
eran sombras sobre el lodo
siluetas en los cadalsos.

Jesús en sala de espera,
oyendo el sonar lejano
de cencerros y su mano
que ausculta la primavera.
Un niño con su quimera
de creer la vida un juego.
Esta muestra del trasiego
inmaduro de los dioses.
Esta soledad de voces
derretidas en el fuego.

No voy a morir de ausencia,
de SIDA, de indecisión,
inmune es mi corazón
al infarto de conciencia.
No me salva la creencia,
ni apellido de renombre,
No me salva el sobrenombre
pirograbado a la cruz.
Me salva toda la luz,
de ser mortal, de ser hombre.

Pedro Péglez González

Tomado de cucalambe.blogspot.com/2009_08_01_archive.html

MANUSCRITO HALLADO DENTRO
DE UNA BOTELLA EN ALTA MAR,
NO LEJOS DEL BÓSFORO
Para Karel Leyva

Ahora soy yo el que te llama desde el borde del Mar Negro. Padre, padre, ¿cómo alegro el agua gris? ¿Quién aclama tu frente bajo esta rama torcida del abedul? Si ya Sofia y Estambul no son tan lejos. ¿Qué sed te amaino yo, tu Memet? Si ya Moscú no es azul. Padre, padre, ¿dónde están el hombro, la certidumbre, la homínida mansedumbre en la cola de Sheytán? ¿Dónde se quedó el diván de planear tiempos lunares? ¿Y el estribo? Los ijares del porvenir no reaccionan y funcionan y funcionan los reactores nucleares de espalda al sol. Vieja edad retorna en un turbio auspicio al espejismo del juicio global del ego. Heredad de embudo. Padre, ¿verdad que tú me oyes? Deja fijo sobre mi pecho el alijo. Descansa en mí. La añoranza ahora soy yo. La esperanza sigue siendo el hombre.
Tu hijo

Libros Cuarzo convoca a II Certamen de Poesía “Ellas”

Amigas, comparto con ustedes esta convocatoria que acabo de recibir por e- mail. Participen y buena suerte.

BASES II Certamen de Poesía “Ellas”

Se convoca el SEGUNDO certamen de poesía “ELLAS”, en el cual, los participantes deberán ajustarse a las siguientes bases:

1- Puede presentarse toda aquella persona (Mujer) que lo estime oportuno.

2- Los originales deberán ser inéditos, no estar premiados en otros concursos ni haberse presentado a concursos a la espera de fallo.

3- POESÍA, la extensión máxima será de 8 versos, sin necesidad de ajustarse a métrica o rima predeterminada.

4- Se remitirán adjuntos a un correo electrónico dos archivos Word indicando en asunto “Ellas” al correo electrónico concursopoesia@cuarzolibros.com

5- Los trabajos se presentarán en un mismo documento de Word llamado “Obras” junto con otro que se llamará “Datos” y en esta se adjuntarán los datos de contacto junto nombre y apellidos de los participantes.

6- Cada persona podrá participar con un máximo de seis obras.

7- El plazo de entrega de originales se abrirá a partir de la publicación de estas bases y hasta el 15 junio de 2016.

8- El fallo del jurado se realizará durante los siguientes 30 días después de su finalización.

9- Premios:

PREMIO POESÍA

1º Premio: 350 €, placa y libro.
2º Premio: 175 €, placa, y libro.

10- No se validarán obras firmadas bajo seudónimo.

11- Las obras quedarán en poder de la institución convocante, y podrán ser publicadas, si así se estima oportuno, siempre para fines culturales y únicamente mediante formato papel (Antología) de considerarlo oportuno indicando siempre la autoría de las obras que en la misma se reflejen.

12- Los pagos se realizarán en el transcurso de 90 días después de conocerse el fallo del jurado.

13- Ningún participante podrá recibir más de un premio, pudiéndose considerar nula, si no se reunieran suficientes trabajos.

La participación a este concurso implica la total aceptación de sus bases, el incumplimiento de alguna de ellas será motivo de descalificación del concurso.

Tratamiento de datos personales:

De acuerdo con la Ley Orgánica 15/1999 de protección de datos de carácter personal, le informamos que los datos aportados serán tratados con la única finalidad de participación en el certamen, así como de informar a los participantes de futuras actividades.

Agustín Serrano Santiesteban

CUANDO FALTAN PRIMAVERAS Y MILAGROS

Detrás del horizonte las gaviotas
su lenguaje increíble abierto
hacia el ocaso
el último recuerdo allá en la lejanía
y la mano que busca cada rincón del aire
y los ojos que huyen al centro
de la noche
Las gaviotas deshacen la cenicienta bruma
le ponen una coma al párrafo de nubes
que escala los cerros anochecidos
Hace ya mucho tiempo que no llueve
que faltan primaveras y milagros
Un eco soñoliento vaga entre las sombras
sobre las viejas huellas
que un día fueron nuestras
Detrás del horizonte las gaviotas
que escapan
las gaviotas que gritan al vacío
la nostalgia infinita del recuerdo.

Agustín Serrano Santiesteban

De su cuaderno para niños “Había otra vez”

NOTA ENCONTRADA EN LAS PAREDES DE UNA VIEJA CASA

Cruza la mar, golondrina,
yo quiero la primavera,
la flor en la enredadera,
la cascada cristalina.
Regresa pronto, adivina
que en mi ventana te espero.
Ya floreció el limonero,
el rosal está encendido.
Ven a dar calor al nido
que dejaste en el alero.