Agustín Serrano Santiesteban

UNA SOMBRA DIFÍCIL QUE REGRESA

Hay un amor distante que atraviesa
con paso incierto los sitios del olvido.
Hay un hombre en la calle detenido,
una sombra difícil que regresa.

Hay un rumor de alcobas, un gemido
que asalta la quietud de las aceras;
hay mariposas de otras primaveras,
un verso hostil, un cielo dividido.

Se extraviaron mis huellas en el lodo;
el incendio ancestral de mis veranos
es una sombra fría y no hallo el modo

de que puedan salvarme los humanos.
En mis manos estuvo el amor todo
y todo se me ha ido de las manos.

En negrita los versos de José García Nieto.

 

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Agustín Serrano Santiesteban

En febrero debe continuar la reparación de los techos de la Casa de Cultura en Velasco.

En la mañana de ayer estuvimos por la Casa de Cultura en Velasco, hicimos algunas fotos, desde otros ángulos, en las que se muestra toda el área donde se repararon los techos, supimos que en febrero continuará extendiéndose la reparación de los techos a otras áreas de la casa.

También tuvimos noticias de la XXIX Jornada de la Cultura Velasqueña que tendrá lugar del 24 al 28 de febrero y que estará dedicada al trovador, compositor y arreglista Freddy Laborí, Chispa, como se conoce en al ámbito musical.

Adjuntamos las fotos hechas.

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Agustín Serrano Santiesteban

Estas son las palabras de presentación del poemario “El mediodía y la sombra” de Alberto Serret, que escribí hace algún tiempo en ocasión de la Feria Internacional del libro en Holguín.

SERRET: CIUDADANO DE UN PAÍS SIN FRONTERAS

En enero de 2010, bajo el sello de la prestigiosa Editorial Letras Cubanas, con edición de Mayra Hernández Menéndez y prólogo de Roberto Manzano, ve la luz el poemario “El mediodía y la sombra”, título que recoge la obra poética de Alberto Serret Yéndez, preparado por el propio autor y que llegó a manos de los editores facilitado por su compañera en la vida Chely Lima.
Nacido en Santiago de Cuba en 1947, Serret se graduó de Ingeniería Civil, profesión que dejó a un lado para entregarse por completo a la creación literaria. En su bibliografía encontramos títulos como: Figuras cantadas y soñadas (Poesía, 1980), Jaula abierta (Poesía para niños, 1980), Espacio abierto (Cuento, 1983), Un día de otro planeta y Consultorio terrícola (Cuento, ambos de 1986), Escrito para Osmani (Cuento para niños, 1987), Cordeles de humo (También en 1987) En plena desnudez (Poesía, 1988), Los asesinos las prefieren rubias (Cuento, 1990) y Canto para un ojo perdido en 1993.
Serret incursionó con éxito en premios como La Edad de Oro, donde alcanzara Primera Mención en 1975 y Premio en 1979, en el Premio de la Crítica, donde se alzó con el máximo lauro en 1988, y en los premios 26 de julio y UNEAC, donde obtuvo primeras menciones en 1976 y 1977 respectivamente, agregar además que fue ganador del Premio Nacional de Teatro en 1991 por su obra Un plato de col agria. Destacar dentro de su narrativa, sus piezas de ciencia ficción, así como también sus guiones para espacios televisivos infantiles, para telenovelas y series de aventuras como Shiralad, serie esta última, que escribiera de conjunto con Chely, poco antes de abandonar el país y radicarse en Ecuador. Tiene también, Serret Yéndez, el mérito de haber escrito poesía, y de la buena según Roberto Manzano, para la ópera-rock, demostrando una versatilidad que lo llevaba desde el amplio sendero de la poesía a una notable diversidad de horizontes expresivos.
Fallece en Quito, Ecuador, en el 2001, a la salida de un estudio de televisión, víctima de un fulminante ataque cardíaco. Tenía 53 años. “Fue un ataque fulminante”, afirmó desde Quito la escritora Chely Lima, su esposa y colaboradora durante los últimos 22 años. “Estaba perfectamente bien y se desplomó a la salida del canal [Ecuavisa], después de inaugurar un espacio sobre la psicología de los sueños”.
Como había profetizado en el poema que da título a esta selección de su obra poética, un dedo, se había hundido en el pecho con sangre del vigía, algún soplo lo deshizo y lo derribó como sota de espadas en el camino.
Bajo el título “La reverencia” en la Revista Bimestral sobre Libros y Autores Cubanos “La isla en Peso” aparece una evocación a Serret, a raíz de su muerte, donde se apunta “Recién se nos murió Alberto Serret, a quien sabíamos por otra geografía, pero cuyos numerosos libros tachonados de mundos extraterrestres, sucesos fantásticos y escenas de gente que sueña, seguían persistiendo en las casas cubanas.” En ese escrito evocador aparece su poema “Estos cuartos de hotel de malanoche”. Versos conservados por Arturo Arango quien se los escuchó decir en un encuentro de talleres literarios en la Playa de Santa Lucía en octubre del 1978, en la nota introductoria al poema escribió: “Recuerdo de aquella noche solo tres cosas: las cervezas, los mosquitos y el poema de Serret … La copia que he conservado desde entonces debe ser la misma que nos leyó. Las tres cuartillas mecanografiadas han estado siempre entre los papeles que conservo de aquella época, tal vez como testimonio de lo que éramos, de lo que nos permitieron ser.” Es una lástima que no fueran incluidos por el autor en esta selección.
Sobre Serret ha afirmado Virgilio López Lemus. ”Es miembro destacado de la primera promoción de poetas cubanos que intentan escapar de la órbita de la corriente coloquialista, por medio de un verso íntimo y en otras ocasiones por la métrica tradicional; resultó ser un excelente sonetista, pero también un atinado poeta de los temas eróticos, del amor en su dimensión carnal.”
El mediodía y la sombra nos permite acercarnos con amplitud al universo poético del autor, en poemas escritos en la lejana década de los 70, se podía advertir en un primer momento la búsqueda de nuevas formas para enfrentar el universo poético y ya en los 80, al decir de Manzano era dueño absoluto de una manera de decir, que intensificaría con creces al paso de los nuevos acontecimientos estéticos. Poesía donde se destacan, a pesar de haber surgido con éxito del torrente textual coloquialista, la décima, el soneto, la pauta rítmica, dando muestra del significado que tienen dentro de su obra, la rima, el ritmo y la métrica, entrelazadas en un todo armónico con el versolibrismo, características estas que no confluyen en la obra de muchos poetas.
Los grandes temas de la poesía, están presentes en esta obra: la vida, donde la madre y las tantas ausencias sobrenadan en el abrazo mutuo al recibir un nuevo año; el amor, transversalizado por un peculiar erotismo; reflejado en una puerta erigida por dos donde reza un cartel: contigo todo, sin ti nada; la muerte, desde donde su padre permanece sentado en el balance roto de la sala, envuelto por la ausencia y el humo del cigarro, y otros no menos importantes como los ancestros, que cruzaron el mar, ajenos al viento del Sahara, soplando en la distancia; así como la evocación de personajes reales o creados, célebres o sencillos.
Serret se considera ciudadano de un país sin fronteras, cuando en la voz del gitano afirma: “… este río es mi patria … este árbol es mi patria. Mi patria es tan inmensa como el mar y como el cielo” Asegurando finalmente que el gitano sabe lo que dice.
En su poema Inmortalidad del poseído confiesa ser amargo y estar rodeado de muertos, dice que para llegar a él, hay que golpearlos, echarlos con el pie, romper el cerco, y agrega, lo mejor del caso es que no me acabo de morir. Versos estos que corrobora Manzano en el prólogo cuando dice:” Serret sigue siendo, pues la poesía no muere mientras haya un hombre parado sobre la tierra”, en esta atinada reflexión se esconde la misteriosa semilla de este poseído inmortal.

Agustín Serrano Santiesteban

Hoy les dejo un comentario sobre el libro “Un punto en la lejanía” del amigo Gilberto Cruz Rodríguez

LA LEJANÍA QUE NOS ACERCA

Un hombre llega a un lugar/ tranquilo, que ya no existe, /recuerda, se pone triste/ al ver los años pasar./ Sabe que para empezar/ no le alcanzan los antojos /y reprime sus enojos / cuando comprende, al final,/ que el tiempo en trampa mortal/ le ha puesto viejo los ojos./ Con este maravilloso preludio abre sus puertas el poemario Un punto en la lejanía, que viera la luz en junio de 2003, en la Colección Comunidad de Ediciones Holguín, del autor Gilberto Justo Cruz Rodríguez, Pucho, como le conocemos sus amigos y familiares.
Hablar del quehacer literario de Pucho necesitaría de mucho tiempo, decir a modo de resumen que es uno de las voces más importantes de la poesía en la provincia y uno de los grandes decimistas con que cuenta Holguín y Cuba. En el movimiento de artistas aficionados ha sido actor, poeta, pintor, narrador, dramaturgo y escritor para niños durante más de 40 años, fundador del taller literario Armando Leyva de Gibara y del Lezama Lima de Holguín, así como miembro de la UNEAC. Su creación literaria aparece en boletines, revistas y periódicos de Cuba y el extranjero. Tiene cuatro cuadernos publicados “Motivos” décimas 1988, “Sobre un Viento de Recuerdo” y “Vibraciones”, de décima y soneto respectivamente, en 1990, el primero premio de la ciudad del género en ese año y su cuarto libro “Transeúntes del Tiempo” décimas en 1992.
Un punto en la lejanía es para Gilberto la gran obra de su vida, el cuaderno cuenta para suerte con un sintético pero atinado prólogo de Renael González Batista, a quien pedimos permiso para citar algunas de sus palabras. “ Abrir este libro es encontrar un mundo de colores y sonidos; un mundo que aún no existe, pero que se va en una carreta de sueños, llevada por bueyes amarillos de la infancia que vio el poeta y aún ve … poeta que aprendió a serlo en las aulas de la tierra, donde sembró semillas y ahora recoge una nueva cosecha”
Pucho es capaz de reconocer y demostrarnos a través de éstas décimas y sonetos la existencia real de un momento de la vida donde el alud de sensaciones y recuerdos que llevamos dentro, viene a desbordarse ante nuestro ojos para hacernos saber que el tiempo ha pasado y, como en este caso, vale la pena dejar esta huella con palabras hermosas, sencillas, sinceras, de un lirismo auténtico para felicidad de las presentes y futuras generaciones de lectores. Un punto en la lejanía no es una excepción y temas como el amor, la vida, la muerte, el paisaje, la nostalgia y la propia filosofía del poeta no faltan.
Hay voces incansables desde el silencio que lo llaman, lo toman de la mano y lo conducen por el entorno familiar donde la casa de los abuelos reta al tiempo con sus rojizas tejas, en un viaje del presente al pasado y viceversa, donde el poeta juega con el tiempo y nos transporta inesperadamente y nos hace vivir junto a él, parte de esa vida que nos canta. Caminante y soñador recorre los fértiles campos de la niñez, la infancia triste sin amapolas, ni reyes magos, de tiempos que para suerte de todos fueron borrados del paisaje cubano hace ya muchos años.
Gilberto ha sido fiel a su decir y en toda su obra no ha incluido citas o intertextualidades pues ha considerado que le basta con su lenguaje y su sentimiento para expresar sus emociones más intimas, sus sueños, sus desencantos y sus verdades. No encontrará en esta obra el uso abusivo del encabalgamiento, salvo en casos que realmente lo ha considerado necesario, ni un lenguaje académico, ni cambios estructurales de la estrofa, con excepción de su décima Limonero donde el primero, el cuarto y el quinto verso de cada décima tienen solamente cuatro sílabas.
El patio donde corría de niño, la elegía triste por lo que no pudo ser realidad, la presencia de su madre que ya no pasa por los rincones de la casa, ni besa su frente, viven en su recuerdo y constituyen inagotables fuentes que lo impulsa a escribir.
El poeta sabe que, en los parajes del niño que perdió, la vida sigue andando como años atrás y se multiplica en otro niños que ven renacer el árbol sin vida con el verde de la enredadera, sabe que aunque la tarde se quede silenciosamente muda, las aves seguirán su rumbo en el cielo, las olas continuarán golpeando en la playa con su música milenaria y Gibara seguirá vestida de novia eternamente a las orillas de la mar.
Amigos, he tratado de abrir las puertas, hacia un mundo maravilloso de la poesía que Pucho generosamente ha regalado para el placer y el enriquecimiento de nuestra cultura y nuestros sentimientos, visite las páginas de este libro y viaje con su autor, acompáñelo en sus nostalgias y alegrías, en la vida y la muerte, vale la pena hacerlo.

Martha Rosa Fernández

Tomado de Antología Oral y traumática de cuatro poetas del oriente de Cuba. Por Fredo Arias de la Canal

LIRIO Y DAGA

Entre seda y piel errante
un gorrión, arroz y alero:
sigo siendo un aguacero.
Entre perfume e instante
fuego, volcán, un amante:
una flor de omnipotencia.
Entre luz, aurora y ciencia
vicio, la espada y un leño
la sinrazón y el empeño.
Lirio, daga y una esencia.

José Manuel Espino

Tomado de peglez.blogspot.com/2010/08/jose-manuel-espino-dialoga-con.html

DIÁLOGO CON STHEPHANIE MUJER DE TODOS.

A Teresa Melo

Sthephanie, llueve dentro
del alma y de sus abismos,
ya no seremos los mismos,
el mar no sabe de encuentro,
ni de nostalgia, ni centro.
El mar, Sthephanie, el mar
tiene mis pies de vagar,
mi horror tiene, tiene todo
lo que fue nuestro de un modo
que hace a las sombras sangrar.

Sthephanie, está lloviendo
despacio sobre nosotros.
El amor suelta sus potros,
potros de muy dulce estruendo.
El mar te sigue pariendo
Sthephanie, sin más gloria
que el mar, el mar, desmemoria
cuando la sombra se marcha
y solo queda la escarcha
para reescribir tu historia.

Alberto Peraza Ceballos

Tomado del cuaderno Sobornos clandestinos y otras utopías.

NOTICIAS DE POMPEYA

Pompeya enterró a sus muertos
y ella misma estaba muerta;
(el Vesubio se despierta).
Fueron de lava sus puertos.
Nadie sabe si eran ciertos
los volcanes, o era Dios
con las brasas de su voz
cayéndole encima al mundo,
y Pompeya en un segundo
se hundió en un olvido atroz.

Guillermo Villalobos Manzano (El Bigote)

Hoy les dejo una décima preciosa de mi amigo chileno Bigote. De su cuadernillo Versos, brindis y cuecas mil.

NADA

Voy a brindar por la sombra
que está en todos mis costados,
me acompaña a todos lados
y hasta el piso me lo alfombra.
Si yo me asombro se asombra,
si me acuesto queda en paz.
Es mi extensión y además
nunca he perdido de vista
que el día que ya no exista
seré sombra, nada más.