Argel Fernández Granado

Tomado de http://www.artepoetica.net/argel_fernandez.htm

argel_fernandez

Un placer publicar este soneto de mi hermano, amigo y excelente poeta tunero.

Ciudad erguida

La ciudad me responde, sus cristales
exorcizan los muros con canciones
donde mueren sin voz los escorpiones
que pregonan deseo en sus portales.

La ciudad no es un mito. Son mortales
sus paredes, fachadas y rincones.
¿Cómo puedo salvarla si hay gorriones
que devoran el Sol como chacales?

La ciudad es manchada por creyones
de hijas suyas que compran ilusiones
como eróticas Venus tropicales.

Mi ciudad sobrevive entre oraciones
y rooms for rent, gemidos y pezones,
y mueren a sus pies los vendavales.

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Aclaración sobre las fábulas

Amigos y amigas:

Las fábulas y reflexiones que publico no son de mi autoría, algunas las he tomado de internet; de una recopilación que hizo un amigo; de la versión digital de “La Culpa es de la vaca” I y II o de “Reflexiones para la vida” de la ACTAF. Otras me han llegado por correo, alguien me las ha contado o las recuerdo de alguna lectura pasada.
Solo trato de que tengan una enseñanza que nos haga mejores en el camino de la vida.

Gracias a todos y todas por leerlas y por compartirlas de alguna manera.

COMO EL LÁPIZ

Lápiz

El niño miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó:
– ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos?
¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo:
– Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, no vio nada de especial en él, y preguntó:
– ¿Qué tiene de particular ese lápiz?
El abuelo le respondió:
– Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos, y siempre te conducirá en dirección a su voluntad.
Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad: Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción y nunca trates de herir a nadie, por mucho que intentes borrar esas marcas dejarán huellas muy profundas que siempre estarán ahí, en el corazón de cada persona que haya tratado mal.

UNA TERTULIA INFINITA

Con ese sugerente título el Comité Municipal de la UNEAC en Puerto Padre, dentro de la Colección Familia Pequeña, ha publicado un cuadernillo que recoge décimas de 37 poetas dedicadas a Renael González Batista o que glosan versos escritos por él.
Con selección y nota del poeta homenajeado, aparece este cuadernillo, para rendir honor a quien honor merece, yo también me siento honrado pues versos míos que glosan versos de Renael fueron incluidos en esta selección. Recibí su cuaderno y dos plegables vía correo postal el pasado viernes, cuando junto a mi esposa celebraba el aniversario 34 de nuestra boda. Gracias Renael por este regalo. Un abrazo y toda la salud del mundo para que sigas escribiendo y defendiendo la cultura.
Compartimos con los lectores imágenes de “Una tertulia infinita”

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Agustín Serrano Santiesteban

FABULACIÓN ANTE LA MUERTE

Viento del norte, llovizna,
luna de cuarto menguante;
la sombra del caminante
tirita. Queda una brizna
de aliento; una nube tizna
la inocencia del paisaje.
El recuerdo es un paraje
de nieve, un sitio lejano
en la memoria. Un hermano
emprende un difícil viaje.

Solo lleva el equipaje
del silencio en la partida,
la nostalgia del suicida
en el último mensaje.
Reposa el cuerpo, el carruaje
De la noche lo traslada.
Es cierto la vida es nada:
un artificio, un instante;
la huella que el caminante
nos deja en cada jornada.

Por qué perdemos el hilo,
que misterio nos confunde
y en la penumbra difunde
su grito. Queda el pabilo
de la luna. Pasa en vilo
un féretro. Cruel instante
del mortal. Intolerante
el tiempo muestra su apuro.

Desaparece el futuro
sin saber cuál Rocinante
podrá soportar la carga
de huellas, los amuletos,
las mentiras, los secretos,
ni tampoco cuán de larga
será la muerte. Qué adarga
esgrimir si espeluznante
la noche llega. Menguante
luna gris, viento del norte,
llovizna; no hay quien soporte
la angustia del caminante.

Agustín Serrano Santiesteban

SOLILOQUIO DEL CAMINANTE

Buscar un ojo en el techo
del cielo para escapar,
aciaga tarea buscar
en círculo tan estrecho.
Buscar y, de trecho en trecho,
dar un golpe al pesimismo.
Buscar dentro de sí mismo
la sencillez, la firmeza;
acorralar la tristeza,
al duende del egoísmo.

Buscar dentro del abismo
un gesto, una sombra inerte
todo el pasado, la muerte,
la nostalgia, el cataclismo.
Obviar el oscurantismo:
heredad que lleva dentro
el hombre. Buscar al centro
de la duda un señal.
Proseguir hasta el final
del camino aunque el encuentro
nos deje una cicatriz.

Partir como la saeta
en busca de la silueta.
Hacer blanco, ser feliz.
Abrir sendas al tapiz
del tiempo sin claudicar,
sin temor, sin vacilar.
Vamos juntos, peregrino,
si no tenemos camino
se hace camino al andar.

Roberto Manzano Díaz

Tomado de http://www.artepoetica.net/Roberto_Manzano.pdf

índice

AHORA NO ME SIENTO EL HUESO,Y NO ME SIENTO EL MÚSCULO

Ahora no me siento el hueso, y no me siento el músculo;
estoy sentado yéndome, y soy el pensamiento.
Soy fábula y figura de un sitio, de una hora
que han urdido, urdirán la estación más alta.
Así cruzo, sediento de todo cuanto pasa,
en la totalidad del único, terrestre y minucioso
como un arbusto móvil del pensar.

Padre Goethe, así cruzo con esta sed de todo;
con esta hambrienta evocación de todo, tío Proust.
Ahora que estoy vivo, suscribiendo las órbitas
más lúcidas de polvo, dentro
de las secuencias, yendo con mis propelas hacia el horizonte.
Pasando con mi caspa, con mi linterna, con mi búho,
con mis palas, mis fiebres, mis lupas, mis canastos…

Me gusta el árbol, el mar, la montaña:
me gusta el tren, la dársena, la urbe:
la multitud que pasa, hacia todos los rumbos, buscando algo:
las muchachas bajando las gradas del colegio:
el ruido silencioso de las casas:
las grandes ediciones, con muchas láminas:
me gustan los países, las álgebras, los actos, los sueños…

Ahora que estoy vivo, y que puedo; ahora
que yo pudiera, si tuviese un poco más de suerte!
Ahora que camino, y me limpio la oreja, y consumo el zapato.
Que poseo estos ojos de avaricioso búho,
esta lengua de canto que canta segura en la tormenta.
Porque luego me iré hacia mi sitio, a la honda
distribución del átomo, y entonces
iré fluyendo como una sombra que poseyó su sed.

Agustín Serrano Santiesteban

BREVE DISCURSO PARA LOS OLVIDADIZOS

Desde el fondo brutal de una pesadilla
he viajado a través de la confusa
corriente que surca mis arterias
Abandonado a la desmemoria
perseguido por antiguas profecías
he decidido arrancar la máscara
al cuervo que grazna ante mis ojos
Cada noche he tendido la red
la infalible red de la desdicha
en el portal
pero hay golondrinas que nunca regresan
y aleros y nidos para siempre vacíos
Desde este sitio de la casa
me dispongo a circuir a todos los duendes
a transcribir una oración efectiva
para los fantasmas
No preciso de puntos cardinales
para intuir que el viento ha de volver
a librarme del vórtice maligno del deseo
Es la hora del péndulo y la sombra
y no faltan tejados para mi andar nocturno
aceras tranquilas donde dejar mi traje
de nostalgias
Odio la costumbre ancestral de soportar
de inclinar la cabeza y asentir
Es la hora de quebrar los cerrojos
de prender la llama a los volcanes
del universo
No vamos a permitir que nos desmientan
que deshagan nuestras huellas en la playa
Todo hombre tiene un sitio
donde poner las manos
y un corazón que nadie puede
mandar a detener.

Agustín Serrano Santiesteban

CULPABLES DE LA INOCENCIA

Y si mañana todo llegara al fin
de qué valdría la falsa arenga
y la memoria
quién va a levantar el universo
de sus ruinas
arrastradas por insaciables olas
Tal vez yo pude ser más que el ausente
pero nunca admití mi cuota de inocencia
las cartas perdidas en un juego
que nunca acepté
Hoy sabemos que el viento no existe
y nos duele el engaño en cada poro
corneja a la diestra nostalgia y recuerdo
tanto azul tanto verde tanto niño
tanto tanto
Mi ventana no puede soportar el vértigo
por eso voy contando cada peldaño
hacia la cima
Y si mañana todo llegara al fin
pobre de aquel que no dejó simiente
ni vio crecer las ramas en su patio
Si todo fuera cierto como ahora
y no existiera un himno a la nostalgia
entonces todo podría ser distinto
la muerte no andaría cantando por los pueblos
un salmo de captura en cada pobre
pero el cerco no cede
y eso importa muy poco

Vamos a perecer y entonces
de que nos vale hablar si no hemos hecho
un camino a la inversa de lo absurdo
No imploremos a dioses ni a símbolos
si mañana irremediablemente llega el fin
toda la culpa es nuestra.

Gilberto Cruz Rodríguez

EN EL PARQUE

Subí hasta el parque a pasear
por darle al aburrimiento
por lo menos un momento
algo nuevo en que pensar.
Me sorprendió contemplar
tantos rostros compartidos
por los bancos repartidos
que animosos conversaban,
pero todos los que estaban
me eran desconocidos.

Pensé estar equivocado
y que el parque no era aquel
en que refugiara en el
mis noches de enamorado.
Tan extraño, transformado,
lo vi, que me entristeció.
Hasta mis ojos subió
la realidad del lugar,
y el parque me hizo pensar
que allí el extraño era yo.