Agustín Serrano Santiesteban

Atin

REQUIEM POR LENNON

Lennon, inunda la tarde
el fuego de tu balada,
la música va manchada
de sangre. En el piso arde
una pistola. Cobarde
una sombra se desliza.
En tu rostro la sonrisa
se deshace lentamente
y queda un bemol ardiente
junto a tu voz que agoniza.

 

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Remozan estadio de Velasco

Hace algunos días prometí dejar algunas fotos del estadio velasqueño, que quedó muy bonito después de la reparación de sus instalaciones y del acondicionamiento del terreno.
Estuve por allá hace unos días para un juego entre Guantánamo y Holguín, pero la lluvia no dejó que se efectuara.Tomé algunas fotos y quiero compartirlas con ustedes, en especial con los velasqueños y velasqueñas de acá y de allá.
El beisbol es también una parte importante de la cultura de nuestro pueblo.

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Rubiceida Rojas Martínez

SUGERENCIA

Este rincón del parque
donde el tiempo parece detenerse:
la sombra salpicada de luceros
protege la paz que le regalan
viejos bancos y edificios coloniales.
Este rincón del parque
sugiere una charla persuasiva,
renovadora y limpia
o un encuentro amoroso
que ilumine la caída de la tarde.
Este rincón del parque
invita a soñar,
a escribir un poema.

Alexis Díaz Pimienta

Tomado de https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2011/01/2864-alexis-diaz-pimienta.html

Pimienta

Una casa sin patio

Una casa sin un árbol de fondo,
sin una piedra donde limpiar las botas,
duele como los ojos de las viudas del pueblo.
Cada viuda del pueblo
lleva el pasado bajo las negras telas,
junto a las fotos,
entre peines y espejos.
Cada casa sin patio
alguna vez teme dormir cerrada,
alguna vez teme quedarse sola,
mira a las otras casas con fastidio.
Una casa sin patio sufre,
se arrincona,
evita hablar con otras casas
de sus intimidades.
(No importa que posea
un balcón hacia el mar
o hacia el parque;
poco importan los niños del vecino
descubriendo sus rincones vírgenes.)

Una casa sin patio se siente en climaterio,
ajada e indecente,
como la ropa del borracho del pueblo.
El borracho del pueblo
anda lleno de silbidos y moscas,
duerme mal y se moja en la lluvia.
Nunca sabrá la hora.
Nunca entrará enla iglesia
sin que lo orine un perro.
Una casa sin patio no se podrá vender
ni alquilar, ni prestar,
sin comentar primero:
«Pobre casa, nació así, no es culpable».
Y el futuro inquilino se ajustará las lentes,
misericorde y comprensivo,
sin replicarle nada.
Por eso las ciudades huelen a alcohol,
a tendederas húmedas,
a sexo, a eructos,
a periódicos viejos.
Por eso las ciudades
no tienen tantas flores
como los cementerios.
Y las casas sin patio
se miran unas a otras,
se niegan a comer y a ver la tele,
se masturban pensando en la palabra «polvo»,
se pudren, lentamente,
como los versos del poeta del pueblo.

Diusmel Machado Estrada

Tomado de http://peglez.blogspot.com/2011/05/de-guaimaro-diusmel-machado-y-su-poema.html

DIUSMEL 2

FLOTANTE ALREDEDOR DEL ICEBERG

R.G. abrigado por las tempestades de Proust. Mireya Robles
y Eliana Rivero mirando las fotos.


Estar en Cuba al comienzo
de las mareas confunde.
Porque todo en mí se hunde
como la Isla en su intenso
discurrir. Solo, propenso
a un naufragio desigual:
tintinea la señal
y el eco se pierde, escapa,
como buscando algún mapa

invisible, hacia el final.

¿Pero quién, cobarde, escribe
tan obcecada elegía?
Patria, turbión, herejía:
¿con qué lengua sobrevive,
con qué muertos ya no vive?

¿Cómo algún río de sal
convierte lo inmemorial
en una terrible apuesta,

si escribir es otra fiesta
bajo el cielo nacional?

Porque apenas comprendimos
la estrategia de salir
por la exclusa y no fingir
los muertos que nunca fuimos.
Y contra el mar nos rendimos,
y contra el mar otra prueba

de que el abandono lleva
al huracán, a la noche.
Y estoy en Cuba
……………………(de noche
regreso siempre a mi cueva).

 

Agustín Serrano Santiesteban

De “Sitios de la voz”

Cayendo como un rocío
en las cosas.

            Juan Chabás

El recuerdo es como un río:
laberinto, luz y sombra,
remanso donde se asombra
el corazón; albedrio
de las horas; desafío
de duendes y mariposas;
imágenes dolorosas,
felices, que van muriendo;
ecos de huellas cayendo
como un rocío en las cosas.

Nicolás Guillén

Guillén

Un magnífico poema de amor de nuestro Poeta Nacional.

Un poema de amor

No sé. Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
Sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma
Un tiempo enorme, enorme, enorme.
Al fin como una rosa súbita,
Repentina campánula temblando,
La noticia.
Saber de pronto
Que iba a verla otra vez, que la tendría
Cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué trueno sordo
Rodándome en las venas,
Estallando allá arriba
Bajo mi sangre, en una
Nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
Que nadie comprendiera
Que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
Un apretón conspirativo, una mirada,
Un palpitar del corazón
Gritando, aullando con silenciosa voz.
Después
(Ya lo sabéis desde los quince años)
Ese aletear de las palabras presas,
Palabras de ojos bajos,
Penitenciales,
Entre testigos enemigos,
Todavía
Un amor de “lo amo”
De “usted”, de “bien quisiera,
Pero es imposible…” De “no podemos,
No, piénselo usted mejor…”
Es un amor así,
Es un amor de abismo en primavera,
Cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
Genérica,
En el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
Seguirla con los ojos,
Y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
Allá lejos, y aún seguirla
Más lejos todavía,
Hecha de noche,
De mordedura, beso, insomnio,
Veneno, éxtasis, convulsión,
Suspiro, sangre, muerte…
Hecha
De esa sustancia conocida
Con que amasamos una estrella.

Alexánder Aguilar López

http://www.artepoetica.net/Alexander_Aguilar_Lopez.htm

Alexander Aguilar

NIÑA LEYENDO EL NUEVO TESTAMENTO

Y sin embargo, es mucho haber amado,
Haber sido feliz, haber tocado
El viviente jardín, siquiera un día.
Jorge Luis Borges

Hija, es que la eternidad
puede ser sólo una farsa,
mezcla de olivos y zarza,
de lujuria y sobriedad.
Imagínate otra edad
repetida en el futuro,
la gente sin el apuro
de los años, con la suerte
de no temerle a la muerte.
Que falso todo. Que duro.

Imagínate algún piso
con vista a la Tierra y con
libros de resurrección,
sin este ruido plomizo.
Imagínate un aviso
escrito en cada ventana,
sin una palabra llana,
anunciando: “los espero
en el punto 00.
Dios les hablará mañana”

Las calles sin rumbo Norte,
sin Sur, sin Este ni Oeste,
ya no habrá quien le proteste
a Dios por un pasaporte.
Ya no hará falta una corte
para condenar los mitos,
no harán falta viejos ritos.
Miraremos los recuerdos
como números izquierdos,
raros, torpemente escritos.

Todo puede ser confuso:
los parques pueden ser otros,
no seríamos nosotros,
las caras serían de uso.
Parecería algo obtuso
pensar en ordenadores
o hablar de otros pormenores
después de entrar al rebaño.
Puede ser todo un engaño.
Cierra ese libro. No llores.