Miguel Angel Salvó Reyes

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https://proyectorosadeldesierto.com/2018/06/25/miguel-angel-salvo-reyes-hay-otra-forma-de-ser-exitoso-y-tiene-que-ver-con-una-filosofia-de-vida/

Miguel Ángel Salvó Reyes: “hay otra forma de ser exitoso y tiene que ver con una filosofía de vida”

Estimadas personas:

Nos place compartir le entrevista realizada por la escritora Rosa María Batista al pintor y amigo del Proyecto Rosa del Desierto Miguel Ángel Salvó Reyes,  artista de la plástica cubano radicado en Mallorca, España

Un abrazo poético y hasta la próxima!

img_20180514_212701.jpg¿Polémico, conservador o postmoderno?

Miguel Salvó: Mi trabajo era bastante polémico en Cuba, porque nadie con dos dedos de frente llegó a creerse que tenía un interés simplemente retiniano, sino ideológico. Yo siempre he trabajado desde la idea que la pintura es fundamentalmente un metalenguaje, pero aquellas acumulaciones erráticas de textos venidos del Muralismo y el Realismo Socialista y la Historia, en los días en que se hacían grandes obras pictóricas en las tribunas a las que se llamaban “murales” podían ser de todo menos ingenuas.

Actualmente sigue siendo polémico, porque lo que quiero es hacer arte cristiano, y nada ha sido ni será más polémico que el Cristianismo. Es algo contra lo que todo el mundo cree tener un buen criterio, pero nadie lo tiene, porque es una religión que no puede ir más allá de la vida de su fundador, que fue perfecta. Una cosa es el Cristianismo y otra lo que el hombre ha edificado muchas veces en su nombre. Es un golpe demoledor al ego de una criatura efímera de polvo amasado.

Tu obra ha fluctuado por etapas diversas, ¿consideras que esa transformación es el resultado de las etapas de tu vida o crees que el artista y el hombre expresan sus individualidades por separado?

Miguel Salvó: Mi obra no es autorreferencial, mucho menos intimista, aunque tampoco es fría e impersonal. Decía Jesús de Armas en un artículo aparecido en Arte Cubano que en mi pintura hay pasión, y es cierto, pasión por la pintura misma y por los temas. A mí me interesa promover la reflexión en torno al hecho de pintar y a una serie de significados que arrastra desde antiguo: como tradición, temas religiosos, históricos, políticos etc. Y estoy comprometido con tales cosas, soy ajeno a ese cinismo relativista contemporáneo que lo impregna todo. Pero no entiendo la creación como una cuestión de inspiración, sino como investigación, como transmisión de una filosofía sobre el arte y la vida. Ahora bien, no todo discurre conscientemente.

Uno de los rastros más fiables que siguen los conocedores que asesoran museos y coleccionistas respecto a la autoría de una obra, es la caligrafía que supone cada pincelada. Si a esos niveles, relacionados con el impulso más primario del acto pictórico, esa obsesión por conseguir una superficie, se puede atisbar una personalidad, cuánto más en el análisis de las diversas etapas, que traducen los desvelos de cada momento.

En Cuba, Miguel Ángel Salvó, es un pintor reconocido y respetable, ¿por qué decides empezar otra vida fuera de Cuba y hasta dónde el ser humano fue capaz de sacrificar el artista?

Miguel Salvó: Esto te parecerá increíble, pero es cierto: mi esposa y yo llegamos a comprar los pasajes de regreso a Cuba, pero tuvimos la certeza de que Dios nos mandaba a quedarnos. Yo le pedí una confirmación sobre su voluntad respecto a eso, arrodillado en el baño de la iglesia, cuando ya no habría otra reunión antes de que nos fuéramos. El predicador estuvo todo el tiempo hablando sin saber para quién acerca de que Dios lo había mandado a escribir de madrugada aquel mensaje que giraba en torno a quedarse, a no regresar al país de uno. No hizo falta nada más. Adiós familia, país, carrera, todo. Sin dudas lo volveríamos a hacer.

¿Desde cuándo supiste que serías pintor?

Miguel Salvó: Como casi todos, desde pequeño supe que quería ser pintor. Mi madre era profesora de Literatura Española y a mí me apasionaba leer las notas de Martí sobre Vereschaguin, Fortuny, Goya y otros pintores. Por eso muy temprano preferí que me regalara libros de arte que juguetes. No paraba de dibujar y entré a un Círculo de Interés de Artes Plásticas en la Casa de Cultura de Holguín. Desde entonces comencé a meterme a todas horas a El Alba. Era muy conocido allí mucho antes de estudiar Arte.

Te sabemos discípulo de uno de los grandes maestros de la pintura cubana contemporánea, Cosme Proenza. ¿Cómo llegó Salvó a la escuela de Cosme? ¿Cómo llegó Cosme a Salvó?

Miguel Salvó: La primera vez que vi a Cosme fue en las pruebas de pase de nivel en la Vocacional de Artes. Él no reparó en mí, sino en Ernesto Ferriol, que era un genio. No era mucho lo que sabía de Cosme. Había algunos cuadros suyos grandísimos en varias instituciones de Holguín. Recuerdo a unos profesores que decían que tenía una mano brutal y que estaba al regresar de la URSS.

Ese día que estuvo en la Vocacional, hizo algunas atrocidades como mirar a una modelo, darle la espalda y pintarla perfectamente, pero eso no lo vi yo. Me iban llegando voces por aquí y por allá.

Cuando entré a Nivel Medio vino el golpe de una exposición de dibujos hechos en Kiev. Nunca había visto nada parecido. Antes de esa exposición, Ferriol me llevó a la puerta de un aula donde él daba clases y me hizo mirar por un hueco. Había un dibujo grande de una mujer desnuda y casi me da un infarto. Decidí que tenía que ganarme su amistad. No me atrevía a hablarle, pero entraba a su clase y me acostaba en el suelo. Cosme pasaba, me miraba, seguía fumando su cachimbita y nunca me dijo nada. Sus alumnos comenzaron a visitarlo. Yo era muy amigo de Alexis Pantoja y otros que iban soltando prendas de lo que había en la casa del maestro. Mi oportunidad llegó gracias a Ela Tenreiro, que se acercó a mí un día para decirme que a Cosme le había gustado un homenaje a Picasso que había expuesto en El Alba. Yo no me peinaba y tenía una cascada enorme de pelo rojo desparramada por todos lados. Me dio un peine y me dijo: los pintores también se peinan. Fui al baño a peinarme y me eché a llorar. Poco después pude ir finalmente con Ferriol y otros melenudos descerebrados a aquel piso inolvidable del Reparto de los rusos. Entrar allí era ir muy lejos para un cubanito de provincia y para cualquiera. Yo, que fluía a duras penas entre los bostezos de la fauna caribeña, más bien pirado hacia biografías de los clásicos, lo viví con todo el arrobamiento de una fuga hacia lo áureo. Era viajar al taller de Rubens. Cosme y Ela hablaban en ruso, escuchaban música clásica, y todo lo ordinario se difuminaba en las volutas de humo de un samovar. Es de lo mejor que me ha pasado en la vida. Todos los domingos íbamos un grupo creciente de comebolas a esperar que despertaran en casa del maestro. Mirábamos bajo la puerta a cada rato a ver si había luz. No sé cómo nos toleraban. Había nacido la escuelita cosmiana.

 En tu etapa de estudiante en la Academia de Artes Plásticas, hay anécdotas muy interesantes, un muchacho talentoso con una imagen bohemia, que quería aprender y triunfar desde la irreverencia y la ruptura con todo aquello que no correspondiera a su concepto de artista, ¿cómo recuerda el Salvó de hoy a ese chico, ¿cuánto ha cambiado tu percepción de ser artista?

Miguel Salvó: Creo que a nadie que me conozca, le cabrá la menor duda de que soy una persona bastante extraña. Yo mismo no tengo del todo claro por qué hago y digo muchas cosas. Obviamente me divierte hacer el ridículo y actualmente es una forma de poder relacionarme con amigos de todo tipo quitándole carga a la sobrevaloración que se hace muchas veces de los artistas por la gente sencilla, y a la pose y la vanidad que hay que mantener para fluir entre algunos colegas. Prefiero pasar por tonto, no tengo que demostrarle nada a nadie.

Pero no comencé a comportarme así en mi adolescencia por condescendencia o porque me gustase lo suficiente como para asumir mis cursilerías y mediocridades, como ahora, sino por todo lo contrario.

Me ha costado media vida aceptarme físicamente y me monté el personaje del loquito de la mata de coco para caer bien. Por otro lado, desde mi niñez leía muchas biografías de grandes artistas y me metía en relaciones delirantes con ellos. La mezcla del loquito de la mata de coco con el geniecillo fue letal. Desde luego, historias mías hay por miles y casi todas ciertas.

De todo eso lo que queda es el amor por el arte y el humor, porque el loco tropical del pelo rojo con el tiempo se fue haciendo notorio sobre todo por su trabajo y fue quedando atrás aquel animalito adorable y brotando un ser bastante despiadado al que sólo Cristo pudo contener.

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Si tuvieras que elegir tres momentos en tu obra para salvar en la memoria de la historia del arte, ¿cuáles serían?

Miguel Salvó: Mi obra probablemente será recordada en Holguín, aunque puede decirse que soy conocido un poco más allá y también más acá. Holguín es el único lugar del mundo donde me he sentido bien, donde quisiera vivir y morir, por tanto, es bastante para mí que se me tenga como alguien que ha hecho un aporte a su cultura. Me emociona ver que muchos jóvenes siguen mi trabajo. Ahora bien, hablando por hablar, creo que hice cosas muy interesantes, que me representan bien en el ISA y poco después, cuando pinté unas piezas enormes sobre papel manufacturado. Después de eso creo que lo mejor fueron unas obras que realicé aquí en Mallorca donde me abrí al dibujo neoexpresionista, a planimetrías deudoras del Neo Pop, a escritos marginales en la cuerda de Raymond Pettibon, en fin, a una visión más experimental y desprejuiciada de la pintura. A veces me aburro de tanto lío con la maestría tradicional. Amo tanto a Basquiat y a Segundo Planes como a los viejos maestros.

 ¿Cómo fue para ti llegar a Europa y ver con tus ojos las grandes obras de la historia de arte que solo conocías mediante libros, qué sentiste?

Miguel Salvó: Desde el año 2000 yo comencé a viajar. En Europa conocía Ámsterdam y casi toda Alemania. Mis visitas a museos entonces eran muy graciosas porque tenía que tomar pastillas de los nervios para poder estarme tranquilo. En la Isla de los Museos de Berlín, tenía locos a los que custodiaban las salas porque sentía que me daba un infarto y entraba y salía continuamente. Recuerdo un custodio que me miraba con gran preocupación y yo trataba de explicarle lo que me pasaba. Estoy seguro de que creyó que era un loco. Ellos van a los museos desde niños. Ya en España me pasó algo no menos gracioso. Siempre he estado pirado por los clásicos españoles, principalmente Velázquez, y mi mujer me regaló un viaje a Madrid con reservas para El Prado, el Reina Sofía y el Tyssen. Por supuesto me empastillé. Ella lloraba frente a los Velázquez y yo parecía un pescado en nevera. Una locura.

¿Crees en que el éxito de la pintura hoy se debe al talento o a la publicidad?

Miguel Salvó: Digámoslo de un golpe: ser exitoso es actualmente entrar y mantenerse en el mercado del arte. Vivimos los días de artistas visuales que son mega estrellas y empresarios.

Hay diversas escalas en el mercado, y hay una sensación bastante extendida de decepción con al arte contemporáneo que está en lo más alto, en museos, fundaciones etc. Se debe fundamentalmente a que muchos creadores se han radicalizado respecto a esa verdad que ha ido desarrollándose con los siglos: que la creación artística es más de naturaleza conceptual, filosófica, que factual o contemplativa.

En el caso concreto de la pintura, se ha perdido bastante el aura de lo bello, lo perfecto, lo virtuoso, aquella emoción estética de la maestría. Eso no quita que haya grandes autores que trabajen con esas nociones tradicionales, pero son minoría. La calidad de un artista hoy se mide sobre todo por su inteligencia y su ingeniosidad, no tanto por su pericia técnica. Eso hace muy complicado guiarse por criterios tales como talento, vocación, mejor, peor. Lo que está muy establecido es que lo que no discurra por lo que el mercado va ratificando como tendencia, no podrá aspirar fácilmente a los grandes espacios legitimantes. Está claro que hay muchísimas cosas que hoy son tenidas como de avanzada que tarde o temprano quedarán en el olvido, y que se recuperarán autores menos notorios, pero siempre fue así.

Creo que tu pregunta viene porque tú misma has experimentado cierta desazón mirando obras contemporáneas muy promovidas. A mí me pasa a menudo. Fui al Reina Sofía y no pude aguantar mucho tiempo en algunas salas.

Es que a mí lo que me apasiona es la pintura y es lo que busco en cuanto voy a un museo, aunque hay obras en otras plataformas que me encantan. Pocas.

La técnica pictórica fue siempre a la par del desarrollo tecnológico. La enorme explosión tecnológica que vivimos ha amenazado fuertemente a la pintura y más de una vez se ha vaticinado su fin. La han derribado, pero no han podido rematarla porque su cuerpo es muy antiguo y su carácter apropiador no conoce límites. La pintura está en constante expansión hacia otros soportes. Ciertamente el pulso del pintor actual es más con internet o los videojuegos que con la Historia del Arte. Para mí es mitad y mitad, pero no cabe duda de que el mundo se está transformando con una rapidez inusitada y no podemos encerrarnos en el taller de Rembrandt. Para bien y para mal el taller y Rembrandt, son hoy sublimes y también productos de mercado. En los días de Zurbarán mirar esos cuadros que eran como escenarios de teatros te mandaba al cielo, hoy uno puede ser sobrecogido desde casa con algún artilugio que te meta en una realidad virtual, pero real, porque mucha gente la habita más que a la realidad objetiva.

Pienso que hay otra forma de ser exitoso, y tiene que ver con una filosofía de vida: deleitarse con la creación, verla como una forma de auto conocimiento, de lucha con las propias limitaciones, de hacer expedición hacia obsesiones visuales. Esto es tremendamente ingenuo, pastoril y provinciano en este mundo pragmático. ¿Y qué?

el-raro-pc3a1g-43.jpg¿Cómo define Miguel Ángel Salvó su obra actual?

Miguel Salvó: Yo me valgo de procesos propios del acto pictórico para construir metáforas sobre cuestiones espirituales, de la tradición pictórica, históricos y políticos. Ahora estoy sobre todo partiendo de accidentes controlados que nos llevan a aquellas manchas de humedad en las paredes de las cuales sacar escenas de batallas según Leonardo. También es una inmersión en citas inmemoriales del azar dentro de la pintura que conectan a Siqueiros con Velázquez y con Zeuxis…. Esto del azar controlado me introduce en los actuales debates cosmológicos entre los que defienden el creacionismo y el materialismo. Con mi posición teísta me interesa el acto del diseño, del propósito de lo creado etc. También estoy trabajando con los pentimentos, dejando aflorar supuestos pentimentos que son trampas al ojo. Esto me habla de la censura, de la falsa rectificación de errores, del arrepentimiento como condición para llegar a Dios y sanar al hombre, a la sociedad.

Voy sacando a la superficie subtramas visuales: compositivas, figuras tachadas… Estoy haciendo cuadros inconclusos, procesuales. En fin, se trata de un ejercicio metalingüístico y tropológico sobre estas cuestiones que me preocupan y que están imbricadas en diversos significados que se han conferido a la pintura a través de los siglos.

¿Cómo valoras la creación pictórica en la Cuba de hoy?

Miguel Salvó: La verdad es que estoy bastante desinformado respecto a la pintura cubana contemporánea. Cuando estuve me dio la impresión de que hay que seguir tirando de los consagrados para continuar hablando del gran nivel de nuestro arte. Es como si Cuba fuera ya apenas el taller desde el cual producir para galerías internacionales. Me resulta atrayente las obras de Enrique Báster, Douglas Pérez y José Ángel Toirac. Estoy más al tanto del arte de la diáspora y me siguen interesando autores neobarrocos como Segundo Planes y Ciro Quintana, Julio Larraz, Alexis Esquivel y Lázaro García Medina.

¿Y en España?

Miguel Salvó: Tampoco es que tenga una visión muy abarcadora del arte español. Sigo la producción de ciertos autores que me gustan como Nacho Martín Silva, Simeón Zaíns Ruiz, Santiago Ydañez y Enrique Marty entre otros. Más me ha interesado indagar en el pensamiento de los teóricos.  También me interesa el Pop, especialmente la obra de Eduardo Arroyo.

 ¿Volverá a verse en Cuba una exposición de Salvó a gran escala?

Miguel Salvó: Desde hace dos años tengo propuestas para hacer una expo en La Habana y una en Holguín. No ha podido ser aún, pero claro, es algo que anhelo.

¿Un sueño de artista que quieras compartir con los seguidores de tu obra?

Miguel Salvó: Aspiro a que mi obra siempre traiga interrogantes acerca de la verdad, y eso genere una inquietud.

i-pc3a1g-74.jpg¿Qué cosas te inspiran para pintar y en cuáles proyectos te encuentras trabajando actualmente?

Miguel Salvó: En cuanto a lo que me inspira actualmente para pintar, bueno, desde que Chanel hizo su desfile en Cuba he empezado a pintar modelos. A veces las de Chanel, y luego he ido atrás, a los días en que modelos de Dior se paseaban por la Unión Soviética. De ahí me he extendido a imágenes idílicas del socialismo que saco de mi colección de Sputniks o de sitios muy específicos de Internet, como revistas de moda de Europa del Este o autores concretos que me obsesionan como Roger Melis o Sibille Bergeman. Las contrapongo a imágenes de Cuba, fotografías tomadas por mi hermano Yoel u otras caseras, de viajeros, sin intenciones artísticas que se publican en Internet. Éstas son como borradas y emergen como falsos pentimentos.

Por otro lado, estoy yuxtaponiendo escenas de la conquista de Jaime I a Mallorca para hablar de lo contrario, de la reconquista de Occidente que vivimos. Los occidentales aparecen en mis cuadros como seres que han perdido su origen cristiano, que no podrán parar el avance islámico porque están adormecidos por el consumismo y el ocio.

Estas grandes hilvanaciones neobarrocas que voy haciendo tienen como super objetivo promover la cosmovisión cristiana. Como Soltshenitsin creía que Cristo era la esperanza de Rusia, creo yo que es la esperanza de toda la humanidad. No busco hablar de una utopía social, sino de la transformación de la mente que trae la búsqueda de la Verdad.  El gran revoltijo informativo en mi trabajo, que habla de nuestra vida a medio camino entre la realidad y lo virtual, está cuidadosamente conducido hacia lógicas de pensamiento comunes en la apologética cristiana. Soy un internauta que se ha propuesto compartir cosas inteligentes en su muro de Facebook. Pinto al mismo nivel de intenciones y en un mismo plano conceptual. Fernando Castro Flores ha dicho: ” Creo que tenemos que intentar pensar cuáles son las instantáneas epocales“. En medio de tanta confusión, de tanto maps spam, siguiendo con Fernando, esa es mi mayor obsesión. Vivimos la apoteosis Pop, y en medio de esto me gusta aplicar a mi vida y mi trabajo la expresión española:” Tener bien amueblada la cabeza”.

Actualmente estoy preparando una serie para participar en Islandarte, la primera Bienal de Arte Contemporáneo de Mallorca, en septiembre. Es una ocasión histórica en la que mi trabajo se dará a conocer con más fuerza que nunca en la isla. La galerista que me lleva, además me ha propuesto exponer con posterioridad en varios países.

¿El Salvó artista está hoy en paz y convergencia con el Salvó hombre?

Miguel Salvó: Estoy en paz con Dios y eso me hace estar en paz conmigo mismo. Pero la paz que da Cristo no tiene nada que ver con el desapego, la meditación hindú, la autoayuda y otras fórmulas que dependen del esfuerzo humano, sino con Su presencia. Es algo que sobrepasa todo entendimiento porque no depende de las circunstancias, sino de la certeza de que El Señor está a cargo de mis cosas, aunque muchas veces parezca que todo se hunde. La fe es probada, jeje, mucho más de lo que uno quisiera.

Mi trabajo está impregnado de ese estar siempre en la presencia de la Deidad y de meditar de día y de noche en Su Palabra, lo considero una forma de adoración como los pintores protestantes barrocos, sobre todo los pintores de Vanitas. Pero la creación conlleva un desasosiego propio de la búsqueda de una visualidad ideal, y un ardor que bien conocen quienes buscan el conocimiento.

¿Hacia dónde vas actualmente, a la consagración de un estilo o se avizoran otras metamorfosis en una obra que siempre nos sorprende?

Miguel Salvó: Uno de mis autores favoritos del arte contemporáneo, Raymond Pettibon, ha dicho que sabe que su obra funciona cuando hace algo que a nadie más en el planeta se le habría ocurrido. Yo intento asegurarme de esto hasta donde puedo, pero mi obra es un desafío, una prueba que me impongo de equiparar mis recursos pictóricos con los estímulos visuales de la tradición pictórica y de la contemporaneidad. Es imposible, pero esto me insufla aliento, voy desde la pintura antigua hasta los garabatos del cuaderno de apuntes, de lo velazqueño a lo transvanguardista en un mismo cuadro.

Voy a hacer hasta lo imposible por no parecerme demasiado a lo que he visto en otros, pero tampoco a lo que ya he visto de mí mismo.

Muchas gracias por la genialidad de tu obra y por compartirla con quienes te admiramos en Cuba, España y el mundo. ¡Gracias!

 

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Entrevista a Joaquín Osorio Carralero, Premio Nacional de Promoción de la Lectura en Cuba, a propósito de su cumpleaños sesenta y seis.

Joaquín Osorio Carralero: el ángel creíble

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Editora: Se dice que Joaquín Osorio Carralero es el ángel de los jóvenes escritores y artistas de Holguín y de otras latitudes del mundo  ¿qué se siente ser esa persona que tanto ha ayudado y al cual tantas personas le están agradecidos?

Joaquín Osorio: Eso que dicen que soy un “ángel de los jóvenes escritores” es el premio más importante de mi existencia. Me siento con alas que me han dado Dios y la Virgen a través de los libros, los mejores amigos del hombre, porque lo acompañan durante toda su vida brindándole un caudal de conocimientos y haciéndoles mejores personas. Sí, alas con las que he podido volar con los libros para hacerlos llegar a tantas criaturas humanas. Siento que Dios y la Virgen me han dado esta hermosa misión de descubrir talentos, de guiarlos, de salvarlos de la mediocridad, el tedio y la banalidad. Ellos me lo han agradecido, últimamente Antonio Herrada y Moisés Mayán. Me han emocionado hasta hacerme llorar, pero de alegría. Es como un bálsamo para quien va a arribar a sesenta y seis años y no tiene hijos. Ellos lo son para mí. Son mi esperanza, mi aliento, pero también son alumnos adelantados que han superado al maestro, como el investigador de la música Zenovio Hernández Pavón o el historiador Minervino Ochoa Carballosa. Les seguiré ayudando cuando esté en otra dimensión humana.

Editora: Vivir una larga vida implica también vivir experiencias muy ricas y diversas, si tuviera que salvar en la memoria tres momentos de la suya, ¿cuáles serían?

Joaquín Osorio: Vivir, gracias a Dios y a la Virgen, ya casi sesenta y seis años de existencia y cuarenta y siete de una labor pasional, constante y abnegada, de increíbles sueños y edificantes realizaciones, de locuras, como las de la canción de Silvio, y otras tantas aún más asombrosas, ingenuas y atrevidas que están en ese pasado rico, efímero, reconfortante que me encantaría volver a vivir.  Salvaría de esa odisea, aquella biblioteca universitaria que creció, de tres mil títulos a veintiséis mil; los primeros diez años del concurso “Nuevas Voces de la Poesía” y de la tertulia “Noche de Poesía” y sobre todo, el canje y los donativos de publicaciones que llegaban desde tantos países del mundo gracias a centenares de cartas que escribí con mi puño y letra. Salvaría el préstamo de los libros a los jóvenes y el préstamo a domicilio a mis amigos escritores, todos los domingos. Salvaría las lecturas de poemas que hacía ante más de trescientos jóvenes, observando la emoción de sus rostros, la luz de esos rostros, la satisfacción del disfrute, del placer ante ese acto de fe y amor: la poesía.

 Editora: ¿Se nace promotor o se hace? ¿Por qué eligió ser promotor?

Joaquín Osorio: Yo me hice promotor desde que mis grandes maestras me enseñaron a leer y a escribir y mi madre, Elia Margarita Carralero, me compraba casi todos los días en la librería, cuatro o cinco libros muy baratos, los precios iban desde veinticinco centavos hasta cinco pesos. Esto ocurre después de 1959. En 1962 se hizo la Campaña de Alfabetización en Cuba, cientos de jóvenes se prepararon y fueron a los campos con una cartilla y un manual para salvar de la ignorancia a miles de campesinos. Yo con sólo diez años, alfabeticé a tres vecinos míos, allá en la calle Cervantes entre Cuba y Prado. Recuerdo dos de los nombres: Herminia, la hija y Pedro, el padre. Bueno, gracias a mi santa madre conforme una biblioteca personal con más de trescientos títulos que después de leer, prestaba mis compañeros y compañeras de la escuela. Ya en los años de 1970, me dice profesor emergente de la enseñanza secundaria y al desarrollar aquel precioso plan de estudios de Español – Literatura, provoqué en mis estudiantes el deseo de leer las obras de Homero, Shakespeare, Molière, Balzac, Dante, Shólojov, Martí, Renée Méndez Capote, Guillén y otros tantos escritores contemporáneos. Eso fue hermoso. Mis alumnos aún no me olvidan. Desde 1980 a 1999 inicié una titánica e inolvidable tarea: el desarrollo de colecciones. Me volví como el Quijote, y escribí cientos de cartas a más de mil instituciones de veintitrés  países, con mi puño y letra, el resultado fue impactante. Empezaron a llegar tantos libros y revistas que llamaron la atención de escritores, profesores, investigadores y alumnos. Yo promovía las novedades a través de exposiciones de publicaciones. Todo el mundo elogiaba los resultados y yo era el centro de aquella “gran locura” movida por mi pasión. Ahora después de tantos años lo recuerdo y siento una satisfacción tremenda, edificante. Contribuí a la superación y la felicidad de tantos seres humanos ¡qué maravilla! Colaboré a mejorar las condiciones socioculturales de una población.

Editora: Holguín es un territorio muy fértil para el arte y la literatura, ¿cómo valora Joaquín la creación literaria actualmente en Holguín y en Cuba?

Joaquín Osorio: Es cierto que Holguín es un territorio muy fértil para el arte y la literatura. Trataré de hacer una valoración de la creación literaria en esta provincia, aunque no soy crítico. Ese ejercicio es muy difícil y vital. Las obras de nuestros escritores lo necesitan. Algún día deberá ocurrir porque hay un grupo bastante numeroso de creadores, sobrepasan los trescientos, y esta cifra es una constante en esta entrevista. El núcleo mayoritario son los poetas que van del verso libre al rimado; luego le siguen los narradores, dramaturgos y ensayistas. Algo destacable es que ninguno se parece a otro en cómo escriben y leen en público, abordan temáticas múltiples. Han publicado muchos libros en Cuba y el extranjero, aparecen sus textos incluidos en revistas y antologías de diversos países, y por supuesto en toda Cuba. Han ganado premios locales de la ciudad y otros muy importantes como el Nacional Nicolás Guillén, el Alejo Carpentier o el Casa de las Américas. Entre ellos hay una unión fraterna, coinciden en tertulias, peñas, cafés y eventos. Para mí es uno de los grupos más interesantes del país. Reflejan sus problemas cotidianos. Bregan por estar bien informados sobre la actualidad literaria del mundo. Luchan por abrirse paso con la autopromoción. Sus libros, después de ser publicados se agotan. No sé empolvan en las estanterías. Siempre he estado más cerca de los poetas, los pintores y los músicos. La familia de los poetas cuenta con una producción literaria copiosa, rica, variada, diversa, abordan el dolor, el desamor, la isla, la ciudad, la familia, el tiempo, la casa y por supuesto el amor. Pienso que se han ganado un lugar en la historia de la literatura holguinera y cubana. Los estudiosos en el tema lo confirmarán en el futuro.

Editora: En su opinión, ¿qué le falta a la promoción literaria actualmente en Holguín y en Cuba?

Joaquín Osorio: En Holguín se trabaja por promover la literatura a través de diferentes espacios que tienen un mismo público y llegan a fatigarse. Es difícil insertar en las actividades a los estudiantes de las carreras de la Facultad de Humanidades y otras enseñanzas. En las emisoras radiales no existe un programa dedicado al libro y menos en el telecentro, por las pocas horas que de transmisión que tienen. Sí, existe un público lector que compra los libros que desaparecen de los estantes de las librerías. Cuando uno visita otras provincias, se asombra de verlos allí. Lamentablemente no contamos con un espacio como el Sábado del Libro, que se realiza en La Habana y que se da el lujo de presentar las novedades editoriales casi acabadas de salir de imprenta, mientras que aquí, debemos esperar al calendario de las Ferias del Libro para poder tener acceso a ellas. Es importante continuar ofreciendo cursos para la superación de promotores noveles. Es ardua tarea. Ha de ser cotidiana, constante, “con todos y para el bien de todos”. Promover ha de ser para elevar a una dignidad superior, para hacer valer a los creadores, para mejorar sus condiciones intelectuales, para hacer que se conozca y reconozca sus obras en  todos los sitios posibles y también, para contribuir a la felicidad, al mejoramiento humano del público lector, cantera de artistas. Ésta ha de ser nuestra obsesión, nuestra misión diaria.

 Editora: Oficialmente se encuentra jubilado pero continúa colaborando  en distintos proyectos culturales, entre ellos el Proyecto Rosa del Desierto, ¿cree usted en que los proyectos culturales independientes puedan aportar algo positivo al contexto cultural contemporáneo?

Joaquín Osorio: He aceptado la jubilación, pero no el retiro. Es muy difícil para quien lleva tantos años en el ejercicio constante de la promoción cultural, aún con sueños a los ya casi sesenta y seis años, ofreciendo ideas, impulsando a los más jóvenes entusiastas, a hermosos proyectos como el Premio Rosa del Desierto o el Concierto de la Hispanidad en Holguín. Como estos proyectos, existen otros en Cuba y otros países: Claustrofobias, de Yunier Riquenes; Décima al Filo, de Odalys Leiva; Escribanía II, de Liudmila Quiñones;  el de Carilda Oliver Labra y Lorenzo Suárez Crespo; el Proyecto Ojalá, de Silvio Rodríguez; Caguayo, de Alberto Lescay;  y Letra Abierta de Inmanuel Castell, cinco de ellos son auspiciados por el Frente de Afirmación Hispanista de México. Rosa del Desierto ya va para el tercer año de su abnegada labor. Me siento complacido en brindarle mi modesto esfuerzo, mi apoyo y mi confianza a tan noble causa que ya cuenta con sus primeros frutos, que dará otros e incentivará aún más a nuestros jóvenes creadores, como ocurrió con el concurso Nuevas Voces de Poesía que hice durante 25 años. Varios de aquellos noveles escritores  crecieron  y han logrado importantes lauros en certámenes, como el Nicolás Guillén: Luis Juseff Reyes, Jamila Medina y José Luis Serrano.

Editora: ¿Algún mensaje que quiera compartir para los amantes de la literatura y seguidores de su obra?

Joaquín Osorio: Mi mejor mensaje es que sigan soñando, que conviertan esos sueños en realidad, que no se cansen. Hay muchos talentos por descubrir en toda Cuba. Hay una cantera enorme en los niños, en los jóvenes y no debemos descartar a los adultos, no declararlos desfasados. Es vital incentivar la lectura, descubrir los tesoros que aún se conservan en nuestras bibliotecas, partiendo siempre de los clásicos, de los maestros. A mí me gusta orientar unos primeros cien títulos de libros. Les digo, tómense una foto antes de comenzar la “interesante hazaña” y otra, luego de concluirla. Les va a cambiar el rostro, el alma, van a crecer, porque se enriquecerán intelectual y espiritualmente. Sus rostros darán luz.

Mi mejor mensaje es que se conviertan en un ser creíble: honesto, cumplidor, responsable, noble, con capacidad de perdonar, abnegado sin límites, discreto, paciente y muy observador.

Editora: Muchas gracias Joaquín, por tu pasión, por tu esfuerzo y sobre todo, por haber dado tu mano amiga, tu mano de ángel creíble a  tantos jóvenes escritores y artistas de Holguín y de Cuba. Gracias.

Tomado de: https://proyectorosadeldesierto.com/2018/06/20/joaquin-osorio-carralero-el-angel-creible/

Festival de cine de Gibara.

Tomado de:http://www.ahora.cu/es/cultura/2019-xiv-festival-de-cine-de-gibara-aira-verano-en-cuba.

XIV Festival de Cine de Gibara abrirá verano en Cuba  

Por Rosana Rivero Ricardo

A la niñez, la adolescencia y la juventud estará dedicado el XIV Festival Internacional de Cine de Gibara que se desarrollará del 1 al 7 de julio. Múltiples actividades estarán destinadas a este grupo etario como la proyección de filmes y la realización de talleres y conciertos, precisó en conferencia de prensa Jorge Perugorría, presidente del evento.

Sergio Benvenuto, uno de los fundadores del Festival y miembro de su Comité Organizador, resaltó que el espacio cinematográfico cuenta con una selección competitiva de mucho nivel, avalada por un exhaustivo proceso curatorial. A las propuestas fílmicas se añaden los foros teóricos, espacios de debates y la proyección de las versiones restauradas de los filmes “Memorias del Subdesarrollo” y “Lucía” , a propósito de su medio siglo, como homenaje al cine cubano.

En el décimo aniversario de la desaparición física de Humberto Solás, se rendirá tributo al creador del Festival de Cine Pobre a través de una exposición y el estreno de un corto a él consagrados. Merecido homenaje recibirán tres grandes figuras del cine cubano con la entrega de los Premios Lucía de Honor a toda una obra dedicada al cine: Enrique Pineda Barnet, Salvador Wood y Mirtha Ibarra.

Disímiles personalidades del cine cubano y extranjero visitarán la Villa Blanca, entre ellos Benicio del Toro, quien repite en la cita cinematográfica; Félix Viscarret y Demián Bichir. Su presencia confirma la consolidación del Festival que cada año resulta más atractivo para espectadores y figuras de la gran pantalla.

Benvenuto destacó, como otras de las particularidades de esta edición, el desarrollo de tres espacios que surgen como propuestas comunitarias de los gibareños: el Evento Culinario, el Taller dedicado a niños y adolescentes y la acción de limpieza de la Playa del Oro en favor del medio ambiente.

Para preservar el espíritu renacentista que le imprimió Solás al Festival, múltiples actividades, en los que interviene todas las artes, tranversalizan la propuesta cinematográfica, según precisó René de la Cruz, director artístico.

Entre los más populares se encuentran las noches de concierto que esta vez abrirá Silvio Rodríguez y cerrarán Fito Páez y Alain Pérez. El teatro estará representado con las agrupaciones holguineras, Teatro Andante, de Bayamo; la puesta de la obra La cita que dirige Osvaldo Doimeadiós y el estreno de “Humo”, escrita por el dramaturgo Yunior García y protagonizada por Félix Beatón. Codanza representará al arte del movimiento desde la gala inaugural y durante casi toda la semana.

Ubicado de manera excepcional a inicios de la temporada estival, el Festival de Cine de Gibara se erige como una oportunidad veraniega única para los cinéfilos que decidan asistir a la Villa Blanca de los Cangrejos.

 

 

Caros Esquivel Guerra

Tomado de:http://www.caimanbarbudo.cu/entrevistas/2018/05/los-soldados-son-figuras-sin-nombre-o-con-un-nombre-soldados/Entrevista al escritor Carlos Esquivel:

Los soldados son figuras sin nombre, o con un nombre: soldados

 

Por: Alejandro Langape.

23|5|2018

 

Con Carlos Esquivel me ocurre algo peculiar. Hace años conservo su fotografía aparecida en Juventud Rebelde y una y otra vez, al contemplarla,  confirmo mi sospecha: su rostro se parece demasiado al de mi padre ya fallecido. Por ello no es de entrañar que, habiendo conocido el aspecto físico del autor antes de leer su obra, la lectura de su poemario Balada de los perros oscuros me resultara especialmente cercana, siendo este escribidor alguien poco dado a frecuentar la poesía cubana actual. Así, cuando tuve la menor oportunidad, yo, que por entonces andaba sumamente interesado en el punto de vista de los narradores cubanos de fines del siglo pasado y principios del actual al analizar el tema de la guerra, un punto de vista para nada epigonal respecto a los autores de la literatura de la violencia revolucionaria de los años sesenta, decidí abordar a este tunero que ha ganado su espacio en el difícil mundillo literario a golpe de talento y sinceridad. Por todo esto no es de extrañar que la mayoría de mis preguntas tocaran el tema alrededor del que gira el referido poemario, pero no podía dejar pasar la ocasión para que mi entrevistado hablara también un poco de la literatura cubana actual. Así, vía e-mail, como corresponde a este posmoderno universo, fluyeron preguntas y respuestas que por pura pereza dejé reposar durantes algunos años, pero que hoy, al volver a leer, descubro que, como cuando contemplo una vez más la añeja foto de Esquivel, me siguen provocando un vago desasosiego.

 

El tema Angola aparece en varios de tus libros. ¿Cómo lo ves? ¿Crees que pueda convertirse en una obsesión?

No lo creo obsesivo en mi obra. Sólo Balada de los perros oscuros se lo dediqué completamente al tema. En Perros ladrándole a Dios hay un capítulo en torno a lo que me sucedió en Angola. Escribí sólo dos cuentos que referencian el asunto: “Los agujeros negros” y “Campanario 6”, un cuento que al final deshice.

¿Qué fue para ti la guerra en Angola?

Una experiencia insustituible: después de una guerra uno no es el mismo, no podrá serlo. La guerra te inventa un pasadizo y te empuja hacia él, hacia su enrevesada perdición.

Autores como Ángel Santiesteban o Ray Faxas escriben sobre el soldado en espera (también lo hace Alberto Guerra), o sea, un soldado que no combate de momento y que sin embargo vive la angustia del qué pasará, qué me dices al respecto.

Bueno, cada cual se inventa la guerra del modo que le parece más atractivo y más interesante. Los casos no nacen en los autores cubanos, por supuesto. En los llamados libros épicos o hasta en las novelas de Javier Cercas, por situarme en un punto de referencia cercano, hay disímiles propuestas sobre la situación de un guerrero o un soldado y el complejo mundo interior en que el se debaten las circunstancias del heroísmo y de la sumisión a emociones de otra índole.

 

¿Por qué ese interés en resaltar la figura materna?

En una guerra lo primero que necesitas es protección, la madre es el objeto sujeto ideal, el único, o casi. La madre es un símbolo igual en toda mi literatura, pero lo es en buena parte de los autores de la generación del 80, donde se perfilaron temáticas y rumbos estilísticos novedosos en la literatura cubana.

En uno de tus poemas hablas del soldado que se masturba bajo la bandera… ¿Cuánto está presente en tu obra la sexualidad en la tropa, incluida la homosexualidad?

Apenas trato el tema de la homosexualidad y no critico a quien lo haga. La sexualidad sí, en varios libros está. Lo que me parece es que en varios autores se convierte en un lugar común, en una forma de gancho y eso predestina el texto, lo hace carcomido por una facilidad perjudicial como propuesta estética.

En Perros ladrándole a Dios sentimos que hay un abismo inmenso entre el soldado y la jefatura… ¿Puedes abundar al respecto?

Es el abismo normal que debe existir entre el soldado y el jefe, dos símbolos ineludibles en cualquier situación, lo mismo literaria respecto al tema de la guerra, que en la propia campaña. El soldado está en escalones inferiores, la muerte más cerca de él, las calamidades rodeándolo, un volcán interior revive con él. Las batallas son ganadas por los jefes. Los soldados son figuras sin nombre, o con un nombre: soldados.

¿Por qué tantas invocaciones divinas? ¿Qué es Dios para ti y por qué lo traes a tu obra?

Calificar eso sería entrar el terreno de las especulaciones, o por lo menos de los estigmas. Por distintas razones, Dios, la figura de Dios, el nombre “Dios” ha estado muy cercano a mí, la religiosidad de mi padre, la humildad de mi madre, las lecturas de enfoques teológicos con éxtasis: siempre me encantó la poesía de San Juan de la Cruz, la de Santa Teresa y de otros autores que servían divinamente al tono de las Escrituras.

Karla Suárez, en su novela Silencios, pone en boca de la protagonista estas palabras: “Me parecía que en Cuba la literatura la escribían los políticos, el resto eran redactores, colocaban signos de puntuación, le daban un título y voilà, la literature. No sé si sería la carencia de un periodismo verdadero, pero se me antojaba que los escritores hacían periodismo”. Nadie contaba historias. ¿Qué crees al respecto?

Estoy casi totalmente de acuerdo. Pero creo que, a pesar de todo, esa literatura de crónica, de periodismo trasmutado, sirvió para dar a conocer procesos sociales bien delicados que se vivían en el país y que el periodismo chato y efímero q

ue tenemos no abordó jamás: eso incluye la guerra de Angola, lo de las jineteras, los balseros, las agudas crisis de familia en el país a partir del llamado Periodo Especial.

 

¿Qué me dirías si te pidiera una valoración más amplia de la literatura cubana en general y especialmente de la narrativa en tres aspectos: el tratamiento del tema de la guerra, la narrativa hecha por mujeres y la proliferación de la temática gay en los distintos discursos?

Una buena parte de los escritores cubanos están preocupados más por el Mercado, por cómo se podrá vender lo que escriben y han descuidado el aspecto formal, el vuelo de sus obras. Ni siquiera hay una revisión de lo que acontece en la literatura contemporánea, cuáles son las orientaciones estilísticas, los rumbos y aportes significativos. El tema de la guerra tuvo varios autores enganchados a la moda. Algunos, como Ángel Santiesteban y Alberto Garrido, fueron más allá, y perpetuaron una valiosa propuesta de ruptura y apertura a la misma vez. La narrativa hecha por mujeres tiene voces que me perecen muy sustanciales, en primer orden, Ena Lucía Portela y Anna Lydia Vega Serova, Gina Picart, Karla Suárez, Wendy Guerra, y algunas más jóvenes como Mariela Varona y Gleyvis Coro. Lo gay es más peligroso, lo es porque a veces el tema se saturó de rampante erotismo. Lo más interesante lo aportaron autores como Ernesto Pérez Chang, Noel Castillo, Jorge Ángel Pérez, René Coyra, José Félix León, y unos pocos más.

Creo que la literatura cubana actualmente está en un lugar intermedio, a la mitad de lo que puede lograr y con limitaciones (a veces rústicas limitaciones), donde los autores no logran comprender que la literatura necesita de una entrega total y que la obra literaria es sólo una primera puerta en el inefable camino a la trascendencia.

 

POEMAS POR EL DÍA DE LOS PADRES

Mañana celebramos en Cuba y en muchos países de América el Día de los padres, sirvan estos poemas de Juan de Dios Peza para rendir homenaje a todos los padres.

MI PADRE

La nobleza del alma es su nobleza;

la gloria del deber forma su gloria;

es pobre, pero forma su pobreza

la página más grande de su historia.

Siendo el culto de mi alma su cariño,

la suerte quiso que al honrar su nombre

fuera el amor que me inspiró de niño

la más sagrada inspiración del hombre.

Quiera el cielo que el canto que me inspira

siempre sus ojos con amor lo vean

y de todos los versos de mi lira

éstos los dignos de su nombre sean.

 

Juan de Dios Peza

 

MI PADRE

 

Yo tengo en el hogar un soberano,

único a quien venera el alma mía;

es su corona de cabello cano,

la honra su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,

lleno de firme y varonil constancia,

guarda la fe de que me habló el cielo

en las horas primeras de mi infancia.

La amarga prescripción y la tristeza

en su alma abrieron incurable herida,

es un anciano y lleva en la cabeza

el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,

de la suerte las horas desgraciadas,

y pasa, como Cristo el Tiberíades,

de pie sobre las ondas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,

y sólo en el deber sus ojos fijos,

recoge espinas y derrama flores

sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: “A quien es bueno, la amargura

jamás en llanto sus mejillas moja;

en el mundo, la flor de la ventura

al más ligero soplo se deshoja.

Haz el bien sin temer el sacrificio;

el hombre ha de luchar sereno y fuerte,

y halla quien odia la maldad y el vicio

un tálamo de rosas en la muerte.

Si eres pobre, confórmate y sé bueno;

si eres rico, protege al desgraciado,

y lo mismo en tu hogar que en el ajeno

guarda tu honor para vivir honrado.

Ama la libertad: libre es el hombre

y su juez más severo es la conciencia;

tanto como tu honor guarda tu nombre,

pues mi nombre y mi honor forman tu herencia”.

Este código augusto en mi alma pudo,

desde que lo escuché, quedar grabado;

en todas las tormentas fue mi escudo,

de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno

reflejo fiel de su conciencia honrada.

¡Cuánto consejo cariñoso y bueno

sorprendo en el fulgor de su mirada!

 Juan de Dios Peza

 

 

 

Homenaje a Lorca en Holguín

Poetas velasqueños y holguineros se dieron cita en el Centro Cultural de la Amistad Travieso – Tabares de la ciudad de Holguín, en la mañana del pasado 5 de junio, para rendir homenaje a Federico García Lorca, convocados por el promotor cultural Joaquín Osorio  Carralero.

Joaquin agradeció que tantos poetas velasqueños visitaran Holguín para cantarle a Lorca en su ciento veinte cumpleaños. En el espacio que contó con la actuación especial del anfitrión y excelente guitarrista concertista Eliecer Travieso, compartieron sus décimas los poetas velasqueños Rubiceida Rojas, Gilberto Cruz, Ana Rodríguez, Agustín Serrano, Mirtha Pupo, José Casañas, Amanda Salcines, Gilberto Fernández, Lisandra Tamayo y Eric Galvez Ojeda. Por Holguín los poetas José Dariel Hernández Cáceres y Felix Javier Batista también leyeron sus textos.

La ocasión fue propicia para presentar el libro “Gómez, Maceo y Martí: sus discordias” de los historiadores holguineros: Ángela Peña Obregón, José Novoa Betancourt y José Abreu Cardet, que fuera publicado recientemente  por el Frente de Afirmación Hispanista, fundación que dirige el intelectual mexicano Fredo Arias de la Canal. Novoa y Abreu Cardet hicieron la presentación de este texto que contiene un estudio sobre las complejas relaciones entre esos tres patriotas en la organización y en los primeros meses de la guerra de 1895.

Joaquín recordó que también en ese día se celebraba el Día Mundial del Medio Ambiente y expresó la importancia que tiene sumarnos de forma activa al llamado de los hombres de bien  para la protección de la madre tierra y de los recursos naturales.

Compartimos algunas imágenes del homenaje a Lorca.

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Boti de poesía para el poeta holguinero Moisés Mayán

 

1Genny ArrosayLuego de varias jornadas de reverencia al mítico poeta, acuarelista e intelectual guantanamero Regino Eladio Boti (1878-1958) concluyó ayer en Guantánamo el Concurso Nacional de Artes Plásticas y Literatura que lleva su nombre y que desde cuatro décadas se establece en la capital del Alto Oriente como uno de sus eventos de gran relevancia y significación.Más de una veintena de obras literarias inéditas en los apartados Narrativa y Poesía y diecisiete muestras finalistas en el Salón pictórico, se disputaban los principales galardones del certamen, conocidos ayer durante la gala de premiaciones realizada en el Centro Cultural La Guantanamera.

A continuación, los resultados:

LITERATURA
Narrativa:
Premio: “Donde amores hubo cuentos quedan”, del escritor habanero Lázaro Alfonso Díaz Cala.
Mención: “Cuestión de actitud”, del escritor santiaguero Noel Pérez García.
Poesía:
Premio:”Carga al machete”, del escritor holguinero Moisés Mayán Fernández.

Premio colateral de la Asociación Hermanos Saíz (a un autor menor de 35 años)
Raúl Leyva Pupo, de Las Tunas, por el libro de cuentos “Cucarachas verdes”.
Premio colateral de Crítica Literaria de la Uneac:
Ángel Ernesto Pérez Velázquez, de Holguín, por “Látigo”, sobre el poemario La cantidad rosada del joven escritor guantanamero Roberto Carlos Fournier.

ARTES PLÁSTICAS
Premio del Salón Concurso Regino Eladio Boti:
Obra “Recuerda” (video arte) del artista avileño Yadier González Martínez
Beca de creación Germán Simonó:
Geny Jarrosay, de Guantánamo, por la serie fotográfica “Causas y Efectos”.

Premio colateral de la Asociación Hermanos Saíz (a un artista menor de 35 años)
Yadier González Martínez, de Ciego de Ávila, por la obra “Recuerda” (video arte)

TOMADO DE: http://www.venceremos.cu/guantanamo-cultura-noticias/13772-entregan-en-guantanamo-premios-del-concurso-regino-eladio-boti

Argel Fernández Granado

índice

DISCURSO DE LA ABEJA

Pero nada dirá mi ansia infinita:
si es inmenso el amor, la pompa es muda;
y el corazón, en la palabra escrita,
no sabe si se viste o se desnuda.

AGUSTÍN ACOSTA

Para ti son sencillas mis palabras,
y me olvido de la grandilocuencia
porque soy tan pequeño en tu presencia
como el trillo escabroso de las cabras.
El misterio de asfalto donde labras
tu ocaso o tu esplendor, no necesita
mis flores de cemento, ni la cita
de sublimes poetas ni sus nombres.
Sé que es grande el orgullo de los hombres.
Pero nada dirá mi ansia infinita.

Hablará con mis labios la madeja
de sueños que he tejido estando ausente;
hablará el corazón, mas quedamente,
sin euforia, sin lágrimas ni queja.
Y será mi discurso el de la abeja
que luego de vencer distancia ruda
retorna a su colmena, testaruda,
pues yo, como una abeja, estoy cansado
y esta máxima guardo en mi costado:
si es inmenso el amor, la pompa es muda.

No por mucho decir una esperanza
se torna realidad. Los torbellinos
acaban por morir, y a tus molinos
no los mueven sus vientos de alabanza.
Yo sé que tú prefieres la bonanza
y el mar tranquilo a aquel que se encabrita.
Tú sabes que no te ama más quien grita
su amor y te reclama por derecho:
amas la sencillez de quien da el pecho
y el corazón en la palabra escrita.

Sencillamente haré mi testamento
cuando me acerque al borde del olvido
para dejarte todo lo vivido
con letras invisibles en el viento.
Mas mi legado no será un lamento,
ni tendrá la apariencia amarga y cruda
de una cruz o una flor de espina aguda.
A ti no puedo darte las espinas,
porque mi alma cuando la iluminas
no sabe si se viste o se desnuda.

EL MUCHACHO DE LOS CLAVOS

Esta es la historia de un muchacho que tenía muy mal carácter.
Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

Las semanas siguieron su curso. A medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven finalmente anunció a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.

Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.
Le dijo: has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta, nunca más será la misma.

Cada vez que pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo que lo digas lo devastarás y la cicatriz perduraría para siempre.

Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.

Los amigos son joyas preciosas. Nos hacen reír y nos animan a seguir adelante. Nos escuchan con atención y siempre están prestos
a abrirnos su corazón.

Alexander Besú Guevara

Tomado de: http://www.crisol.cult.cu/index.php/escritores/1279-alexander-besu-guevara.html

alexander_besu

Narcisismo

Para mi amigo Leonardo Fonseca,
a quien la creación lo está matando.
Yo tuve sexo con brujas
al pie del templo de Brahma.
Yo deifiqué un holograma
de prehistóricas burbujas,
imploré que las agujas
me tatuaran un mosaico
precolombino, un incaico
relieve, un dolor, un treno…
Yo pude ser nazareno
pero abdiqué. Yo soy laico.
Yo adiestré arpías novicias
en un vuelo torpe y hosco.
Yo pinté, -sin ser El Bosco-,
El jardín de las delicias.
(Nunca las telas ficticias
lograrán que me acompleje)
Yo pude negar el eje,
la Tierra, la rotación,
pactar con la inquisición,
pero ardí. Yo soy hereje.
Yo descubrí un pasadizo
hacia la mercadotecnia,
y vendí genes de la etnia
bellísima de Narciso.
Yo, que soy incircunciso,
que -repito-, soy muy bello,
sentí una soga en mi cuello,
un balancear, un redoble…
Pude morir como un noble,
pero no. Yo soy plebeyo.
Yo también estuve en Bremen
acariciando un fagot,
tuve un traje de Pierrot
con tenues manchas de semen.
(Quizá por eso me temen:
por mi aspecto de templario
feroz, por mi acento ario,
por manipular vitriolo…)
Aún así no vivo solo,
no podría. Soy gregario.

Decodifiqué las runas
reveladas por Anubis.
Voraz, mordí algunos pubis
en mis íntimas hambrunas.
Yo fui un beduino sin dunas,
sin agua en el intelecto;
fui un ciudadano correcto,
un medroso bajo fianza…
Pude ser Gregorio Samsa,
pero erré. Soy un insecto.
Yo anduve de tasca en tasca,
bebí cervezas antiguas
y tracé líneas ambiguas
sobre las pampas de Nazca.
Yo cubrí con hojarasca
la palidez de mis caries,
cometí ciertas barbaries
y fui chamán, -aunque indigno-.
Pude escoger otro signo,
mas no quise. Yo soy Aries.
Fui un heraldo sin mensajes,
un arconte, un testaferro.
Sollocé por Martín Fierro
(y por otros personajes).
Descifré algunos pasajes
crípticos del Popol Vuh.
Yo pude ser un vudú
o un rapsoda por encargo,
sin embargo…, sin embargo
soy Alexander Besú.