ANTOLOGÍA DE POETAS GIBAREÑOS.

Un total de 32 poetas gibareños están recogidos en la antología Señales en la arena, compilada por el poeta velasqueño Agustín Serrano y con prólogo de Roberto Manzano Díaz, que se prevé aparezca publicada por Ediciones Holguín a finales de este año.
La antología que lleva algún tiempo esperando por los avatares editoriales se preparó para homenajear en el año 2017 el aniversario 200 de la Villa Blanca y el 80 cumpleaños del poeta Gilberto Cruz Rodríguez, Pucho, una de las voces más importantes de la poesía en ese territorio.
Compartimos con nuestros lectores una pequeña muestra de tres autores incluidos:

BOQUERÓN

Muro sobre la orilla humedecido
por el beso perenne de las olas,
resbalan en tu musgo caracolas
al flujo del azul enardecido.

De salitre tu curva se ha vestido
y todo mi recuerdo lo acrisolas
cuando transito por la acera a solas
y el viento silva triste en mis oídos.

Me place verte así, frente a la noche,
el mar abajo en musical derroche
de sonidos, espumas y de arena.

Y yo arriba, noctámbulo,  callado,
mirando deslizarse en tu costado
un áureo resplandor de luna llena.

William Cuesta Mora (Gibara, 1935, Gibara, 2001). Textos suyos fueron publicados en la Revista Ámbito de Holguín y en el boletín literario Cacoyugüín del municipio Gibara.

CONFORMIDAD

Conforme estoy con lo que Dios me ha dado,
no ambiciono más lauros del destino
que saber que recojo en mi camino
la cosecha de bienes que he sembrado.

Que llevo lo que tengo a bien ganado,
sin más tesoro que escuchar el trino
del pájaro que canta sobre el pino
o cuando cae la primavera al prado

Saberme útil, sin sentir los daños
que van labrando al corazón los años
por los ásperos trillos recorridos.

Nunca podré estar sólo en este viaje,
mientras tenga en mis ojos el paisaje
y el júbilo del rio en mis oídos

Gilberto Justo Cruz Rodríguez (Las Bocas, 1937). Tiene publicados varios libros de poesía, entre los que se destacan: Transeúntes del tiempo (1989), Sobre un viento de recuerdo (1990) y el cuaderno Un punto en la lejanía (2003). Poemas suyos aparecen en publicaciones y Antologías de Cuba y el extranjero.

CLANDESTINOS

Cansado de amores cojos,
de sueños mancos de un ala;
cansado de untar la bala
enemiga, con los rojos
de mi sangre; si tus ojos
son espejos de luz fina
por los que un hombre-neblina
sueña escapar de su cruz
¿por qué debe ser la luz
que me ofreces, clandestina?

Martín Renael González Batista (Calderón, 1944).
Ha publicado los cuadernos de poesía Sobre la tela del viento (1974), Guitarra para dos islas (1989), Sábado solo (1994), Con ojos de piedra y agua (2002), entre otros, poemas suyos aparecen en diversas antologías y revistas de Cuba y el extranjero.

 

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Edelis en el Holguín de las Maravillas

Tomado de: http://www.ahora.cu/es/cultura/2597-edelis-en-el-holguin-de-las-maravillas

Edelis en el Holguín de las Maravillas

Agosto 20, 2018

Por Rosana Rivero Ricardo

Fotos: Elder Leyva y cortesía de la entrevistada

Fotos: Elder Leyva y cortesía de la entrevistada

El día en que llegaban los mandados a aquel pueblito de Punta Gorda, en Moa, la gente se llevaba más que azúcar, arroz y frijoles. Edelita tomaba el mostrador por escenario y regalaba, “por la libre”, una docena de canciones de Teresita Fernández. Solo tenía cinco años y ni con este augurio su familia vaticinó que ella sería cantautora de canciones infantiles.
Hoy la obra de Edelis Loyola es mediáticamente más reconocida que ella. Por eso, pocos podrán asociarla a populares canciones como La piñata, premiada en “Arcoiris musical”; “El Piojo”, incluida en el disco “Travesía Mágica”, de Liuba María Hevia,  o como la creadora del espacio televisivo “El Patio de Gabriela”. Aunque aún la fama nacional no le ha “tocado por la libreta”, prodiga “a granel” canciones y proyectos para los niños.
Nace una Gabriela…
“A finales de los ’80 surge la Asociación Hemanos Saíz (AHS) en Moa. Todos los creadores idearon sus espacios y me propuse crear una peña infantil. Por casualidad llegó a mis manos “El libro de Gabriela”, de Adolfo Martí. Son cartas que él le escribía a su nieta que vivía fuera del país. Cuando leí el libro y vi que está dedicado a los niños me gustó mucho y decidí ponerle a mi proyecto “La Peña de Gabriela”, inspirada además en Gabriela Mistral, gran escritora que dedicó parte de su obra a los niños.
“Después me visitó una periodista de la emisora La Voz del Níquel, de Moa y me sugiere hacer de la peña un programa radial. Nunca había hecho un guión de radio, pero fui atrevida y los realizadores me ayudaron. Hice un primer proyecto que se llamó La Piñata, como la canción que creé para tema de presentación y que cogiese premio de la popularidad a nivel nacional en el programa “Arcoiris Musical”.
“La canción me comprometió. Ahí me desaté a hacer canciones para niños, porque tenía hechas algunas cositas para mis hijos, pero hasta ese momento sin ninguna pretensión.
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“Pasé mucho trabajo en esa época, porque tuve que dejar a mis hijos prácticamente solos en Moa. Me los cuidaban mi esposo y los vecinos, para yo poder venir a Tele Cristal.
“Ya tenía el vestuario, la escenografía y había grabado el programa cero. Pero en el momento de iniciarel rodaje, me llegó una invitación para una gira por España, tras participar en la Bienal Identidad que se realiza en Jarahueca, Sancti Spíritu, en homenaje a la compositora de canciones infantiles Ada Elba Pérez.
“Tuve que decidir entre la gira y El patio de Gabriela y opté por irme. Fue una decisión difícil, pero me satisface es que el espacio gustó mucho. Trataron de comprármelo varias veces, pero no creí justo que algo que se hace para los niños, y más en el Periodo especial, con un mínimo de recursos, se venda. Lo único que puse como premisa fue que en los créditos saliera: Idea original: Edelis Loyola”.
El mundo gira y gira…
En la gira me fue muy bien. Hice muchas actividades en las diferentes Islas Canarias, sobre todo a través de un proyecto en escuelitas rurales. Además realicé un concierto en el paraninfo de la Universidad de Tenerife, donde me ocurrió algo curioso: a pesar de que mis canciones son para niños, los jóvenes universitarios me pidieron autógrafos.
“Después de eso viajé cinco veces más a España y luego me fui a conocer a mi primer y único nieto a Chile para su primer añito y fue tanto el amor que me quedé siete años.
“Como la gente que respira arte siempre busca insertarse en ese mundo, allá me vinculé a amigos trovadores, escritores y actores. Hicimos varias actividades, comunitarias sobre todo. Mi actividad más importante fue para los niños en una Feria de Turismo en Viña del Mar”.
De la composición y otros proyectos…
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“En mi tierra sigo componiendo. Cuando tienes el sentimiento de la creación, todo lo que ves te inspira. Sin embargo, tengo en cuenta al escribir que vivimos en una era nueva, de mucha información y tecnologías y los niños ya están cansados de que les hablen en sus canciones de perritos y gaticos, porque ellos tienen una visión nueva también.
“Bajo esta premisa estoy haciendo canciones para un espacio que llamaré Mundo rosa, relacionado con las cosas que les imponemos a los niños.
“Mantengo varios proyectos como la peña Dibujando la melodía en la Plaza de la Marqueta, los sábados a las 11 de la mañana. Allí hacemos juegos tradicionales, mostramos los instrumentos musicales y su historia, sobre todo de la música cubana, e invitamos a los niños a que canten mis canciones tocando ellos mismos esos instrumentos que presentamos.
“Todos los viernes tengo el proyecto El patio de las mariposas azules, en el Centro Cultural Lalita Curbelo, con visitas dirigidas de las escuelas. En el verano me presento en el Círculo Infantil Mi tesoro, un espacio donde vinculamos canciones y juegos con la literatura.
“Otro proyecto es la Casa de Abuela que inició el Día de los niños.Sesiona en la Casa de Iberoamérica el tercer domingo de cada mes, a las 10 de la mañana. Nació para rescatar tradiciones, hablar de las leyendas de Cuba,la mitología afrocubana y otras regiones del mundo, siempre mezcladas con la danza, la música y las presentaciones de libros”.
Edelis en el Holguín de las Maravillas…
“Hace un año que regresé a Holguín. Me ha tentado la idea de irme a La Habana para desarrollar mi carrera, sobre todo, porque aún no tengo un disco grabado, pero creo que uno puede luchar y triunfar desde su tierra”.
Rosana Rivero Ricardo
Rosana Rivero Ricardo. Periodista 25 horas al día. Amante de las lenguas… extranjeras, por supuesto. Escribo de todo, porque “la cultura no tiene momento fijo.

Paul Celan

LA ARENA DE LAS URNAS

De verde herrumbroso es la casa del olvido.
Ante cada una de las puertas batientes azúlase tu juglar decapitado.
Para ti toca el tambor de musgo y vello amargo del pubis;
con el dedo llagado del pie tu ceja pinta en la arena.
La dibuja más larga de lo que era, y el rojo de tu labio.
Llenas aquí las urnas y cenas tu corazón.

Elizabeth Reinosa Aliaga

Decir noviembre es un suicidio
un acto de negar el universo,
de esconderse detrás de una puerta y señalar
con el dedo las heridas.
Un vacío más real que la palabra muerte,
que el flechazo de Ulises contra el muro.

Decir noviembre: la azotea mutilada, el golpe
sin llamarlo privilegio,
una canción en dos mitades:
él tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
la mirada en la pared y las notas inconclusas.

Ella amó la libertad de cien pueblos
de Algeciras a Estambul,
La ironía de saberse agua, y odiar las dos orillas.

Decir noviembre es otro tiempo de lo absurdo,
un pasado de burbuja,
una realidad que explota.

El Patio del bolero: propuesta musical de lujo en Holguín

Tomado de: http://www.ahora.cu/es/cultura/2607-el-patio-del-bolero-propuesta-musical-de-lujo-en-holguin

Agosto 21, 2018

Por: Leonardo Pupo

PB-patio-bolero-1Fotos: Alexis del Toro y Adrián

Una cita con la música interpretativa en vivo regala cada jornada El patio del Bolero, institución holguinera que este 15 de agosto celebró su primer aniversario de reinaugurada, con un excelente confort y una variada oferta amenizada por lo mejor del talento artístico de la oriental ciudad cubana.

El gustado género musical tiene en este inmueble perteneciente a la Empresa de Servicios al Arte el sitio ideal para compartir recuerdos, de la mano de grandes cultivadores que durante estos 12 meses han regalado su talento a lugareños y visitantes.

PB-valdes-mesa-visita-patio-2Pancho Amat, Héctor Téllez, Rafael Espín, Lucrecia Marín y Ernesto Infante son algunos de los intérpretes cuya música deleitó a los holguineros en el Patio del Bolero, adonde llegó además la joven voz de la talentosa Paty Fonseca, quien se adentra en un género con grandes admiradores en toda Cuba.

PB-ernesto-infante-3Este proyecto de iniciativa de desarrollo local luce una nueva cara y deja atrás una desagradable vista que, por suerte, quedó en el pasado. Sometido a una modernización y remodelación, el Patio del Bolero cuenta actualmente con un bar climatizado, ofertas gastronómicas variadas y un área al aire libre amenizada con artistas del catálogo de excelencia de la Empresa Provincial de la Música y los Espectáculos Faustinio Oramas y de la Artes Escénicas de Holguín.

PB-patio-bolero-4El bolero es un género musical bailable de tiempo lento, que nació en Cuba a fines del siglo XIX como un heredero del bolero español, pero con sus propias características musicales.

PB-celebracion-patio-5En el bolero tradicional es total la fusión de factores hispanos y afrocubanos, que aparecen tanto en la melodía como en el acompañamiento de la guitarra. En cuanto al ritmo, guarda una estrecha relación con el danzón y la habanera, aunque su baile es más parecido al son.

Se ha asegurado que el bolero nació en Santiago de Cuba, y que quien dio forma definitiva al género fue Pepe Sánchez, con Tristeza, en 1883.

Alexander Aguilar López

SUMMARY

Diciembre del 2009.
Principio y fin del engaño.
Siglo XXI. El año
termina. Su historia breve
vuelve a marcar sólo un leve
rasguño al tiempo en la cara.
Un asesino dispara
frente a Dios y no hay testigo.
Termina el año y yo sigo
igual que si comenzara.

Reanudan conversaciones
según la prensa local.
La habana es la capital,
lo demás son oraciones,
híbridos o clonaciones,
adyacencias sin la higiene
para mostrar al que viene
sus memorias clandestinas.
Termina el año y hay ruinas
de microchip y ADN.

Y hay niños en las vidrieras
achatando las narices
y hay árboles sin raíces
sin luces propias y aceras
indicando a las afueras
de la ciudad. Algo así
como un duele estar aquí
y sin embargo alguien bebe
y sin embargo se mueve
y todos festejan y…

12.00. El año
cae ante enero de bruces.
El siglo no tiene luces,
la era sufre de un daño
oscurantista. Algo extraño
ocurre y nadie se atreve
a hablar de lo que no debe
por no ser inoportuno.
Eso es todo.

31, diciembre del 2009.

Karina Mora Sánchez

Casa a la carta

La casa está abierta.
Te invito a que uses
su impura garganta preñada de signos
y azares perpetuos que esconden indignos
destellos de sombra trocados en luces.
Escrito con sangre un cartel:
No rehúses el paso hasta el fondo después del umbral.
Invita la casa.
La oferta especial serán los bufones.
Disfruta la cena.
Todo va incluido. La  misma condena
es cuenta pendiente de todo mortal.

No vuelvas los ojos en la travesía.
Abre, sin permiso, las puertas cerradas.
A nadie reveles por qué coordenadas
se pierde de ruta la melancolía.
Invita la casa,
pero desconfía.
Ante los bufones baja la cabeza.
Mitiga tus hambres de amor en mi mesa.
Bebe los alcoholes del pozo de fuego.
Descubre que estamos en el mismo juego.
Tú, yo, ellos, todos
contra la tristeza.

Claudio Concepción Pérez

Un placer compartir estas décimas del hermano Claudio.

SEQUÍA  I

Las plantas hablan de amor
cuando en la tierra hay frescura
y en el cerro y la llanura
se exhibe más de un color.
Pero que amargo sabor
en el campo seco hallo,
si tras labrar sin desmayo
la nube se vuelve hostil
cuando no truena en abril
ni llueve en el mes de mayo.

Amo el campo donde nace
la flor que luego da el fruto
y cuando el verde absoluto
nuestra mirada complace.
Pero qué daño me hace
sentir que la tierra espera,
saber que la enredadera
no se cubre de botones
porque las altas presiones
me roban la Primavera.

ADIÓS AL GIGANTE DE PIPIÁN, JULITO MARTÍNEZ

Por: Alexis Díaz Pimienta

Tomado de la página Facebook de Alexis Díaz Pimienta

Ha fallecido en Cuba Julito Martínez, para mí el más versátil y carismático repentista de su generación (la primera promoción post-naboriana), quizá solo superado en versatilidad y carisma por Manolito Soriano y Asael Díaz Candelita. Lo conocía y canté con él desde que yo era un niño, cuando Julito vivía en La Habana. Era un hombre altísimo y fuerte, de ahí que al final asumiera el seudónimo de El Gigante de Pipián, pueblo del que era oriundo. Recuerdo sobre todo una controversia que hice con él en la mítica trova de Guamacaro, en Lawton, cuando yo tenía 11 o 12 años (1978-79). El tema era “la luna”, y estuvimos casi una hora entrelazando metáforas y otros recursos literarios sobre “la novia de los poetas”, el único verso mío que recuerdo. De esta controversia me habló durante años mi amigo José Antonio Roche, porque allí me conoció, él entre el público, vestido de verde (Servicio Militar) asombrado de aquel duelo poético entre un gigante y un preadolescente negrito y flaquito (así lo cuenta). Él nunca la olvidó, y creo que yo tampoco en parte gracias a él. El caso es que en aquella época (1978, 79, 80…) Julito Martinez era considerado, junto a Monguito Alfonso, Ramoncito Martínez y el Indio Taíno, uno de los mejores repentistas aficionados de Cuba, a los que se les llamada “aficionados” solo porque no cobraban por cantar, no vivían del canto como los “profesionales”. Julito Martínez era de los pocos que podían cantar de tú a tú con poetas profesionales de la talla de Chanchito Pereira o Efraín Riverón, sin que se notara la diferencia.

Pero hubo dos Julitos, esa es la verdad. Del mismo modo que hubo tres Picasso (el de la etapa azul, el de la etapa Rosa y el de la etapa Negra) y dos Góngoras (el de las letrillas y el de Las soledades), podemos decir que hubo dos Julitos: el de La Habana y el de Matanzas, y no solo por el cambio de provincias en las que vivió, sino porque este cambio significó (o determinó) un cambio significativo en su obra, en su estilo. El Julito de La Habana no era tan versátil. Era un poeta serio, centrado en el lenguaje, metaforista, naboriano, con una personalidad imponente dentro y fuera del escenario. Así lo recuerdo. Cantar con él o sentarse a escucharlo era una fiesta de la inteligencia. A su facilidad improvisadora había que sumarle una técnica impecable, y una puesta en escena sobria, comedida, que hacía que el público se centrara en sus versos y no en otras cosas. Sin embargo, el Julito de Matanzas fue otro. Recuerdo que su mudanza matancera prácticamente coincidió con la mía (1984-1985), de modo que coincidíamos mucho en la carretera, y en casa de amigos entrañables (la familia de Martos Lorenzo, por ejemplo) y que nuestras novias de entonces se volvieron las madres de nuestros hijos a la vez (mi hijo Axel y su hijo Lázaro se llevan solamente 1 día de diferencia). Pero el Julito de Matanzas, en tanto repentista, poco a poco fue mutando, se fue volviendo otro Julito. Sin renunciar a la buena décima, al buen canto, a la buena puesta en escena (era un actor en ciernes, como casi todos, aunque no lo saben), fue surgiendo el Julito versátil y carismático que ha sido hasta el final, fue asumiéndose actor, fue incorporando el humor a sus décimas improvisadas o recitadas (en el otro Julito el humor era prácticamente nulo, era un “poeta serio”, como mandaba el “libro de estilo” pereiriano-naboriano). Comenzó entonces a ejercer de maestro de ceremonias en los espectáculos. Ya no solo era el gran repentista (ágil, rápido, seguro, ingenioso, metaforista) sino que ahora era también capaz de conducir un espectáculo (sustituyendo la labor que hacía en Matanzas Bonifacio Menéndez, por ejemplo), y era capaz de protagonizar controversias humorísticas, y eran casi dos metros de poeta carismático sobre el escenario, con sus manos enormes y sus grandes brazos reorganizando el espacio escénico, comunicando el doble o el triple que sus compañeros de reparto.

Así era Julito Martínez, el gran repentista cubano al que todos lloran hoy. A todos ha sorprendido su muerte, y todos dicen que era un maestro y una leyenda viva. ¿Ahora es una leyenda muerta? Digamos que no: la esencia de ser leyenda es el pacto con la eternidad, lo de leyenda viva es un epíteto laudatorio, redundante en su esencia. Julito Martínez es, junto a Chanchito Pereita, Asael Díaz Candelita, Jesús Tuto García, Manolito García, Ernesto Ramírez, Rafael García, Gerardo Inda, Ramoncito Martinez, el olvidado José Miguel Bello, el más olvidado José Luis Guerra (Guerrita), Evandelio Tejera, Manolito Soriano, Efraín Riverón Argüelles y algunos más, la vanguardia repentista de la primera promoción post-naboriana, uno de sus abanderados y adelantados, un maestro.

¿Sus huellas e influencias? No tengo claro que Julito Martínez haya dejado una huella estilística que cree epigonías entre las nuevas generaciones. Creo que deja grandes admiradores, pero no así seguidores de su estilo. En esto influye que no fue un repentista mediático, televisivo a nivel nacional, sino que su obra es conocida solo en el mundo de los repentistas, y mucho más en Matanzas y Mayabeque que en el resto del país.

¿Su mayor legado? Creo que Julito Martínez era un ejemplo insondable de profesionalidad, dentro y fuera del escenario, y que, aunque no lo sepan o lo crean, ha marcado el camino hacia lo que debe ser y hacer un repentista del siglo XXI: la versatilidad escénica. Ya no basta con ser “poeta-serio”, hay que ser capaz de ser “poeta-actor” y desdoblarse como si Stanislavsky estuviera entre el público haciendo un casting para un próximo guateque: tener capacidad para “soñar” cuando haga falta, y capacidad para hacer reír, y capacidad para comunicar más allá de los versos, para usar bien el lenguaje gestual, para ser rápidos, para ser lentos, para ser diáfanos y claros, para ser profundos y hasta abstractos. Eso fue, eso es, Julito Martínez, el Gigante de Pipián, un hombretón con risa de adolescente pícaro, una mezcla sublime de Naborí y Germán Pinelli, un hombre culto en su empirismo y su autodidactismo (como casi todos los repentistas, su obra creció bajo el influjo de los poetas románticos y post-románticos, fundamentalmente), un decimista, un repentista, un sonetista, un buen romancerista, un humorista en verso… Es decir, un poeta tradicional de estirpe clásica y un actor en potencia, como todos.

¿Mis mejores momentos con él? La controversia sobre la luna que ya cité (1978 o 79) y nuestra controversia en el Casino Español de San Antonio de los Baños, en 1991, durante el primer evento titulado Recordando Campo Armada. Recuerdo que nos tocó como tema el amor (éramos 5 parejas de improvisadores y cada uno cantaba uno de los temas de la famosa Controversia del siglo, protagonizada por Naborí y Valiente, en el estadio de fútbol Campo Armada, en 1955); recuerdo que fue la controversia más aplaudida de la tarde, o una de las más aplaudidas. Luego, tuvimos incontables controversias: en La Habana muchas, durante mi adolescencia y primera juventud, pero sobre todo en Matanzas (en San Luis, en el Parnaso, en Limonar, en Ibarra, en Colón, en Perico).

Su muerte deja un gran vacío. Basta revisar las redes sociales y ver los comentarios que llegan desde Cuba o desde Miami, las condolencias solidarias de improvisadores de Panamá, Argentina, México, España, Colombia, Perú y otros países. Como siempre sucede, él no lo hubiera imaginado. Ninguno de los que cantábamos punto guajiro en la Casa de la Cultura del Cotorro, o en Guamacaro, o en la Peña de Cuatro Caminas y la Sala White de los años 80, hubiera imaginado que su muerte provocaría una ola de pésames entre los improvisadores de casi todos los países de la lengua. Son otros tiempos. Ya todos sabemos que existen los otros. Ya los guajiros repentistas cubanos son conocidos y escuchados por los payadores del cono sur americano, los troveros españoles, los cantadores de mejorana panameños, los galeronistas venezolanos y un largo etcétera. Por eso es perentorio darles la importancia que merecen dentro de Cuba. No basta con el aplauso oficial, tan sobreactuado a veces, tan caritativo pese a todo. No basta con que la UNESCO nos condecore con un título oficial. Es necesario y urgente que en Cuba, el Olimpo del repentismo para algunos, la Meca de la improvisación para otros, se considere a cada repentista como lo que es: un patrimonio real, un artista del que enorgullecerse, y se haga en vida, no cuando no se entere.

¿Unas décimas de muestra? Tomemos estas tres que improvisó con Omar Mirabal en uno de sus regresos a Lote Seco, la barriada de Pipián donde nació. Fue un día de su cumpleaños, y dijo el poeta:

Nací en esta tierra un día
un 27 de mayo
pero me fui en un caballo
de dolor y lejanía.
Hoy vuelvo a esta vaquería
porque el hijo del deber
si quiere buen hombre ser
o quiere ser infinito
nunca olvida el pedacito
que un día lo vio nacer.

Hoy me perfuman las flores
de Madruga y Nueva paz
aquí donde tengo más
amigos que admiradores.
Hoy he vuelto entre cantores
a saborear mi altruismo.
Y a golpe de repentismo
vuelvo a mi pueblo adorado
más viejo y más arrugado
pero sigo siendo el mismo.

La décima está conmigo
como una fruta pintona
desde que la comadrona
vino a cortarme el ombligo.
Por ella soy pan y trigo
de mi monte y de mi llano
y las palmeras temprano
me han mimado sin alarde
desde que empecé una tarde
a cantar punto cubano.

Descansa en paz, poeta. Saluda a los colegas que se han mudado al mundo del silencio y cuéntales los cambios. Diles que pronto, muy pronto, sus nombres serán recuperados, sus obras estudiadas, sus rostros conocidos. Ahora, al menos, tendrán un buen maestro de ceremonias para los guateques post mortem.