Un poema de Alejandra Lara

Por si vuelves a verla

Nunca dijiste que sería fácil
pero olvidaste mencionar
eso
de que el peligro se ajusta a tu espalda
como un par de alas,
y no puedo evitar reirme,
al tocar el papel en mi bolsillo
con tu número tatuado,
aún lo guardo,
aún te guardo,
junto a la marca de pintalabios rosa
que ni el tiempo ha podido borrar,
y es septiembre,
alguien llora,
pero ambos sabemos que no eres tú,
el frío es un  punto de vista decías,
la distancia,
otra forma de encontrarse,
luego te morderías el labio
y dirías que llegabas tarde,
que tenías que irte
te preguntaba con quién
respondías que sola,
por eso de
no perder las manías.

Me acostumbre a tus pasos alejándose,
al sonido de tus zapatillas
resbalando por encima de los charcos,
tan tuya,
en  medio de todo,
y pensé que a pesar de las cicatrices que tapabas
habías aprendido a volar.

Esta vez,
después de todo,
soy yo quien tiene que irse,
porque yo no sé levantar el vuelo,
y los pájaros solitarios,
nunca han sido de mirar hacia abajo,
te dejo con tu cielo,
y con la idea
de que si un día entre los tuyos
con tus pájaros
habláis de los de abajo,
recuerdes que uno, aún te quiere.

Alejandra Lara

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3 comentarios en “Un poema de Alejandra Lara

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