Miguel Hernández

Tomado de: http://www.mundoescritura.com/noticias/noticias.php del 4 de diciembre de 2017.

Un poema inédito de Miguel Hernández.

En este Año de Miguel Hernández, cuando se cumplen 75 años de la muerte del poeta de Orihuela, y como aportación a la celebración de su obra, ha llegado el momento de sacar a la luz un poema que los descendientes de su hermana Elvira consideramos un tesoro celosamente guardado a lo largo de tres generaciones: un poema inédito que, como tantos otros a lo largo de su vida, Miguel Hernández regaló, esta vez a su hermana, mi abuela.

A raíz de la muerte accidental de su amigo Manolo, aguador de Orihuela, Miguel Hernández le dedica esta elegía. Como en muchas otras ocasiones, su primera lectora fue su hermana Elvira, cuya opinión siempre tenía en cuenta. La respuesta de Elvira fue que no publicara el poema, ya que al atribuir la responsabilidad última de la muerte a la “mezquindad” de su madre, acrecentaría el ya insoportable dolor causado por la muerte de un hijo. Después de una discusión, Miguel decide regalarle el poema, mecanografiado por él mismo, a su hermana para que lo guarde o, si así lo desea, lo destruya. Lógicamente lo conservó inédito hasta el final de sus días, con el deseo, que expresó en más de una ocasión, de que yo (su nieta mayor) me hiciera cargo de su publicación cuando ella hubiera muerto.

Elvira conservó este poema, al igual que las cartas y documentos de su hermano, hasta la fecha de su fallecimiento (en 1996), cuando pasan a manos de su hija mayor, Elvira Moreno Hernández, a quien años antes había confiado su custodia. De Elvira Moreno, mi madre, todo el archivo pasa a mi poder en el 2016, con el encargo tácito de que lo haga público en el momento oportuno. Ambas transmisiones se han realizado con el acuerdo tanto de las otras hijas vivas de Elvira Hernández, Rosa y Concha, como del resto de sus nietas y nietos.

El manuscrito no está fechado pero, a través de los datos obtenidos en la hemeroteca, podríamos situarlo en las primeras semanas de agosto de 1935. Los diarios La Verdad(7 de agosto de 1935), El Día(7 de agosto), La Libertad (6 de agosto) y El Luchador (5 de agosto) hacen referencia a la muerte de un aguador de nombre Manuel García Ortuño, alias Solajes, y natural de Orihuela, donde ejercía su oficio. No puedo asegurar que se trate de la misma persona, pero las coincidencias tanto en el nombre, como en el oficio o en la causa de la muerte, pueden hacer pensar con cierta seguridad que este Manuel García Ortuño, que murió ahogado el 4 de agosto de 1935, es el destinatario de la elegía.

Casi con toda seguridad, se trata de uno de los amigos de la calle de Arriba, donde Miguel Hernández vivió su infancia desde los cuatro años. El poeta muestra su dolor por el amigo muerto y la rabia por la injusticia de su muerte, a través de figuras y referencias utilizadas ya en sus poemas anteriores: el agua, la tierra, el yunque, el trueno, el arado, los dientes.

Las similitudes de esta elegía con la dedicada a Ramón Sijé, que Miguel Hernández escribiría pocos meses después –en enero de 1936–, tras la muerte de su amigo el 24 de diciembre de 1935, apoyan la fecha sugerida.

El poema comienza con un verso suelto que es la noticia de la muerte, que ha irrumpido en la juventud feliz de forma violenta. Recordemos la dedicatoria de la Elegía a Ramón Sijé, en la que el autor nos da, igualmente, la noticia del lugar y la causa de la muerte – “como del rayo”. Además de esta similitud en la forma, ambas elegías lloran la muerte de un amigo joven, inevitable en el caso de Sijé e innecesaria en el de Manolo.

La elegía a Manolo el aguador toma la forma más clásica –que ya había utilizado en sus elegías previas– de laudatorio del amigo desaparecido en segunda persona, y sólo en la última estrofa se muestra el autor en su dolor y su ofrenda de lágrimas, de su voz (su arma más valiosa) y una vez más, la tierra, para terminar con dos endecasílabos puramente elegíacos. Esta exposición de sus sentimientos avanza lo que será la expresión del dolor desgarrado en primera persona de la elegía a Ramón Sijé, que es un canto desesperado, en el que arremete contra la muerte que llegó “temprano” y a la que “no perdona” y que culmina con la esperanza irracional de que el amigo vuelva, pues les ha quedado pendiente “hablar de muchas cosas”.

Otra diferencia significativa es la figura de la novia, apasionadamente desesperada la del aguador y apenas sugerida la de Sijé. La novia de Manolo irrumpe en la primera estrofa torturando sus cabellos y llorando la pérdida de su hombre, fuerte y alegre, con cuyo jornal unió el suyo para costear la boda que ya no se celebrará; sin embargo, la de Sijé no se menciona hasta el decimocuarto terceto, disputándose su sangre con las abejas, aunque no debemos olvidar la elegía posterior dedicada a Josefina Fenoll (novia de Marín-Sijé), que “se ha quedado novia por casar”.

Miguel Hernández cultivó las formas clásicas, entre ellas la elegía; dedicó composiciones de este tipo a personajes públicos, a personas de su entorno inmediato y anónimo e incluso a algunos animales, quizá como un mero ejercicio poético. Pero la elegía a “Manolo, aguador ahogado” es la primera en la que la muerte le afecta personalmente y, en consecuencia, la primera con un tono íntimo, que muestra el dolor sincero y que camina hacia la culminación del género elegíaco en la dedicada a su “compañero del alma”.

A MI AMIGO MANOLO, AGUADOR AHOGADO

Por Miguel Hernández

A punto de casarte te has ahogado.
Y una mujer tortura sus cabellos,
echa de menos un timón de olmo,
llora un novio de yunques resistentes,
un corazón de campanario en fiesta,
derramando jornales por el suelo, que unisteis
para pagar el azahar y el hijo.
Y otra mujer, tu madre, tan mezquina
que te crió con hierbas y mendrugos,
gime y te insulta porque ha de pagar tu entierro.
Hoy tendrán sed tinajas y gargantas,
hoy huelgan por ti fuentes y aguadores,
carros y surtidores, con los brazos caídos.
Tu cuerpo estaba hecho de herramientas sonoras:
parecías compuesto de disparos,
tu voz llevaba un trueno de las riendas
y dos trillos tus pasos, tan potentes
que quedaban las huellas de tus pies
grabadas en las losas.
Tú y la chicharra, de la misma especie.
Cuando hacías equilibrios sobre un cuchillo en pie,
cuando sobre tu carro
de cántaros templando sus guitarrones de agua,
relampagueando el látigo mordías al borrico,
cuando te desplegabas sobre tu acordeón,
caía seducida una hortelana.
Tú y Rosendo, los mozos más fornidos, Manolo.
Tu dilatado tórax ocupaba la calle,
a tu sien hondamente negra de juventud
acudían las venas y el amor a manojos,
parecía que nunca te habías de morir,
parecías verdad, y eras mentira.
Viniste al mundo derribando sillas
y levantando arados con los dientes,
tu mano mejoró la del león
y resistió tu espalda la caída de un pino.
Gremio de relucientes puñaladas,
suavemente las aguas te han matado.
Cuatro aguadores de anudados brazos
te llevan con los pies para delante.
Cuenta con mi dolor, cuenta conmigo,
y con mi corazón, y con mi lengua,
cuenta con un puñado de lágrimas y tierra,
cosechero que fuiste del estrépito,
privilegio acabado de la vida.

Fuente:La Vanguardia

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Agustín Labrada Aguilera

PRIMER POEMA DEL VIAJE

Errar en los códigos
que atravesaste soñando como ángel,
no justifica tu piedad por los años baldíos.

¿Cuántas veces al pie de la frontera
se hizo tu piel el doble que te habita?
Aquel deseo fue eclipsándose,
traicionado y traidor —como mal mercader—
que sólo obtuvo pérdidas y un hilo de misterio.

Andar por la llanura desolada
es una endurecida libertad,
y aunque no arribes a la entrada del templo,
vive la plenitud
que al levantarte ofrecen estos amaneceres.

No se deslizan tus pecados al fondo,
la salvación vuelve con la memoria
de los que morirán en tu recuerdo;
pero no reconozcas al marcharte
cuánto pudiste hacer y quedaste en lo oscuro,
pero no reconozcas haber perdido
si el paisaje no está vedado ante tus ojos.

Tertulia de la filial de Aladécima en enero.

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Foto de Félix, tomada de Ecured.


La filial del grupo Aladécima en Velasco desarrolló el pasado sábado en la mañana su tertulia mensual, en el centro cultural Félix Varona Sicilia de esta localidad de la provincia holguinera.

En esta ocasión el poeta Agustín Serrano, presidente de la mencionada filial, compartió con los presentes aspectos relacionados con la vida y obra del poeta pinareño Alberto Peraza Ceballos y también décimas de su cuaderno Sobornos clandestinos y otras utopías, así como efemérides que recordaron a dos figuras imprescindibles de la cultura cubana: Raúl Ferrer, fallecido un día 12 de enero y Justo Vega, un 13 de enero, ambos en 1993.

En la cita leyeron sus textos los poetas Lisandra Tamayo, Mirtha Pupo, Ana Rodríguez y Agustín Serrano.

El espacio fue propicio para intercambiar sobre el quehacer decimístico en el territorio y para valorar propuestas de acciones con vistas a la jornada de la cultura velasqueña, por celebrarse en el mes de febrero.

Edilmaris Rondón, directora del centro cultural, anunció que la jornada en este año se le dedica al pintor Luis Velázquez Bauzá y al 92 aniversario del nacimiento de Félix Varona, benemérito de la cultura en Velasco, que dejara para la posteridad numerosos ejemplos de cómo promover la cultura y alcanzar resultados destacados desde un pequeño poblado del interior.

De la enciclopedia Ecured tomamos estas palabras sobre Félix: “El legado cultural y la presencia espiritual de Varona se encuentran incorporados a la realidad de la sociedad velasqueña, perceptibles en la Casa de Cultura que lleva su nombre, uno de los monumentos más importantes de la arquitectura cubana, y de reconocido valor a nivel nacional e internacional.

Compartimos algunas fotos de la tertulia.

Mirtha Pupo




Ana Rodríguez
Lisandra Tamayo

Feliz cumpleaños Kamyl

Hoy cumple años el artista velasqueño y buen amigo Kamyl Bullaudy, desde aquí le deseamos lo mejor, mucha salud y que cumpla muchos más.

Tomado de Ecured

Síntesis biográfica

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Nació el 7 de enero de 1962 en la provincia cubana de Holguín, en Velasco, municipio de Gibara. Desde pequeño se sintió fascinado por el teatro, debido a que su padre era actor y entre bambalinas veía los ensayos. A los nueve años comenzó a actuar. Como aficionado del teatro participó en dos festivales nacionales. En los 80 hace las pruebas para el curso para trabajadores en la Academia de Artes de San Alejandro y aprueba, como no tenía edad laboral, no le dieron la plaza.

Retorna a Velasco donde continua haciendo teatro, estudia en el Curso de profesores emergentes de artes plásticas y es seleccionado primer expediente de la provincia. Es Egresado del primer curso de instructores de arte emergentes. Después trabaja por diez años como profesor en la Casa de Cultura de Velasco. Empieza en la Escuela de Artes Plásticas de Holguín y se Gradúa en la Escuela Nacional de Arte de Las Tunas, en 1991.

Viaja a la Isla de la Juventud sin conocer a nadie y sin tener amistades, y se hace ceramista. se dedica hacer cerámica tradicional, sino a experimentar con metales, y cristales para piezas escultóricas.

Obra

En su obra es muy recurrente la iconografía martiana. Ha pintado más de dos mil Martí en distintos soportes, técnicas y tamaños y ha llegado a descodificar la imagen del Maestro, ha representado a Martí en más de 2 000 piezas.

Sus obras integran importantes colecciones privadas de Cuba y en otros países, como, Alemania, Canadá, España, Francia, Portugal, México, Ecuador, Líbano, Rumanía, Japón, Suiza, Martinica, Venezuela, Holanda, Rusia, Nueva Zelanda, Guadalupe, y Estados Unidos.

Forma parte del proyecto “Alas con puntas” desde el cual ha participado en importantes muestras colectivas dentro y fuera de Cuba. Sobresalen sus piezas “Es mi verso lo que ves”, “Yo soy Guayasamín”, “Chopin”, “la insurrecta” y “Largo y tortuoso camino”.

Varias instituciones poseen sus obras:

También sus obras de José Martí han sido adquiridas por personalidades como: Alicia Alonso, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Armando Hart, Leo Brouwer, Alfredo Guevara, Abel Prieto, David Mateo, Arturo Montoto, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Juan Formell, Harold Gramatges, Electo Silva, Roberto Fernández Retamar, Fidel Castro Ruz, Julio García Espinosa, Carilda Oliver Labra, Pedro Pablo Oliva, Carlos Lechuga, Carlos Manuel de Céspedes García – Menocal, Rafael Eras León, Felipe Petrich Calvo.

Exposiciones

Personales

Colectivas

Encuentros y ambientaciones

Premios y reconocimientos

EL ASTRÓNOMO

Tenía un astrónomo la costumbre de pasear todas las noches estudiando los astros. Un día que vagaba por las afueras de la ciudad, absorto en la contemplación del cielo, cayó inopinadamente en un pozo.

Estando lamentándose y dando voces, acertó a pasar
un hombre, que oyendo sus lamentos se le acercó para
saber su motivo; enterado de lo sucedido, dijo:

-¡Amigo mío! ¿quieres ver lo que hay en el cielo y
no ves lo que hay en la tierra?

Está bien mirar y conocer a nuestro alrededor, pero antes hay que saber dónde se está parado.