JORNADA DE LA CULTURA VELASQUEÑA 2019.

Desde el pasado jueves y hasta el domingo el poblado de Velasco desarrolla su jornada de la cultura, dedicada en esta ocasión al 92 aniversario del natalicio de Félix Varona Sicilia y al pintor Luis Velázquez Bauzá.
Numerosos eventos culturales ha programado el centro cultural para estas fechas entre los que destacan tertulias literarias, presentaciones de libros, galas, elección de la Flor del Granero, bailables, recitales de poemas y canciones, peñas literarias, exposición de artesanías, miniferia de libros, conferencias, entre otros.
Hoy en la mañana el grupo Cuenteros PicodeOro que lidera la actriz Norma Arencibia, como cada año para esta fecha, rindió homenaje a Félix por su nacimiento en el centro cultural y ofreció actuaciones en la Casa de abuelos y en el Hogar materno de la localidad. Aseveró Norma que existe un sentido de pertenencia de venir a ofrecer homenaje a Félix cada 16 de febrero, que existe entre ella y el fallecido promotor cultural un juramento espiritual especial de defender su obra, y de hacerlo no en Holguín sino en la tierra que enalteció Varona con su labor cultural.
Para Norma, Félix, “fue sin duda alguna, después de mis padres, el otro padre espiritual que me regaló la vida, la persona que me hizo ver que el mundo era más amplio de lo que yo pensaba… hace 56 años que subí a un escenario por primera vez y fue gracias a él”
También en el horario de la mañana tuvo lugar la retreta de la banda municipal en la Plaza de la cultura y la tertulia Aládecima que en esta ocasión se llevó a cabo en la librería La Mariposa y que también rindió homenaje a Félix y al día del amor y la amistad.
Para las 7:00 PM está prevista la peña de Miriam Peña y en la noche será  la elección de la Flor del granero.

Compartimos algunas de las imágenes tomadas.

Gala inaugural del jueves.

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Tertulia Aladécima.

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Exposición de artesanía.

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Cuenteros en la Casa de abuelos.

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José Martí

Tomado de su obra Amor con amor se paga.

ES QUE EN EL PECHO HAN NACIDO

Es que en el pecho han nacido,
Con pensamientos de amores,
Tantos sueños, tantas flores,
Tanto vigor comprimido,
Que al cabo en paz he vivido
Con la vida que me arredra:
Es que creciendo la yedra
Al tronco y muro se prende,
Y luz de amores enciende
Tronco, arbusto, flor y piedra!

Poema de las cosas

Con este poema de Bueza, hago llegar un mensaje de amor y amistad, en este día tan especial, a todas y todos. Felicidades en el día del amor y la amistad.

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Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no se ven…

Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán
y aprenderás entonces que hay cosas como el río
que se estan yendo siempre, pero que no se van…

O al cruzar una calle, tu corazón risueño
recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser…

Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas, sin saber que lo son…

Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza regará tu jardín
y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.

Yorlenis Gámez Gámez

Un placer compartir este precioso poema.

Palabras desde el silencio

 
El silencio destruye, aun en las multitudes.
El silencio invita a seguir creyendo
en los seres humanos.
El silencio y el miedo se abrazan
ante malas decisiones.
Y es el silencio, cuando no tenemos un camino,
quien nos acompaña a solo decir alguna palabra.

 

 

Facebook, ¿el camino para llegar a Dios?

Tomado de: http://www.cubadebate.cu/opinion/2019/02/03/facebook-el-camino-para-llegar-a-dios/

Por: Luis Toledo Sande

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Cada quien haga lo que estime que debe hacer, lo que decida, lo que le salga de sus voluntades. Para decirlo con una frase, que suelo repetir, del torero cordobés Guerrita, “ca uno es ca uno, y hace su cauná”, y aun vale añadir que no solo ca uno, sino también ca una. Pero un poco de cordura, de ese extraordinario recurso que suele llamarse, como si tal cosa, el sentido común, no le haría mal a nadie. Acaso hasta bien haría. Con el derecho que también tengo a mi cauná, confieso una preocupación: para dirimir la inconformidad que se tenga con el administrador del centro en que uno trabaja, ¿es necesario acudir a Facebook y no al órgano de justicia competente?; para repudiar lo que uno considere injusticia sufrida porque supuestamente se le arrebató un premio en un concurso literario de la localidad, ¿procede ventilarlo en Facebook?; el repudio contra el gesto de una funcionaria o de un funcionario que merezca ser denunciado ante la institución correspondiente, la Policía incluso, para que se tomen las medidas necesarias, ¿debe quedar en el misterioso espacio de Facebook?; las tres o cuatro onzas que roba el bodeguero, o la bodeguera, en cada libra que debía vender plena, ¿se recuperan quejándose cotidianamente en Facebook?; torpezas o brutalidades cometidas en un sitio concreto y que deben ser enfrentadas con toda la energía y la responsabilidad del caso allí donde se cometan, ¿se revertirán haciendo de Facebook una caja de resonancia para plañideras y plañideros y, de paso, para intenciones que si con algo pudieran asociarse no es con el triunfo de la justicia, la honradez, la civilidad?

Basten esos ejemplos, pero otros podrían ilustrar también la preocupación confesada. Tengo la impresión de que Facebook no solo no se hizo para eso, sino con fines muy diferentes y que son o deberían ser bien conocidos. No propongo que renunciemos a él, sino que, me parece, debemos usarlo con la mayor sensatez para que pueda servir ciertamente a causas para las que no fue creado. Eso supone un poco de autocontrol, un sentido de responsabilidad y cordura que remite, por directo, a la ética y a la voluntad de no convertirnos en manejadores (o manejadoras) de escándalos publicitarios.

No, nadie crea que sugiero abandonar Facebook. Apenas pienso que debemos actuar con él como han actuado los ejércitos de liberación nacional —mambises incluidos— con respecto al máuser. Esa arma —como cabe decir de otras— no se fabricó para luchar por la libertad, sino para calzar la injusticia. Pero las tropas emancipadoras supieron darle otro uso. Si lo hubieran empleado para pelearse y causarse bajas entre ellas, la liberación habría tenido mucho menos éxito todavía que el que han logrado quienes, con su esfuerzo —incluido el uso de la cordura y la discreción junto con el arrojo—, han sido capaces de abrirle caminos. De tales querellas habrían sacado mucho mayor provecho los opresores, los enemigos de la liberación, no quienes la defendían. Y la historia continúa su marcha.

No se confunda discreción con mordaza ni con miedo, ¡no! Me gusta y prefiero recordar la intensidad con que ese vocablo, hoy tan empobrecido a veces, se empleaba como estimulante sinónimo de inteligencia. Claro que, si la inteligencia se hermana con la ética, da frutos aún mejores, y se cierra con mayor eficacia el paso a quienes no merecen que se les facilite el camino, porque no es precisamente la ética su guía. No es precisamente el triunfo del bien lo que buscan. En La Habana, 1 de febrero de 2019, y con los estragos (no solo materiales) de un tornado severo.

Evocación al Héroe Nacional

Tomado de: http://www.trabajadores.cu/20190203/evocacion-al-heroe-nacional-fotos/

El periódico Trabajadores se vistió de gala para homenajear al Héroe Nacional de Cuba con el arte y la presencia de dos destacadas figuras de la cultura cubana: Kamyl Bullaudy Rodríguez, pintor, dibujante, escultor y ceramista, reconocido por ser el artista que posee la más extensa e inusual serie de retratos dedicados a la imagen de José Martí, acompañado de su esposa, musa, asistente y fiel amiga, Isis Tejeda Paneque, quien cortó la cinta de apertura de la exposición Restos de viajes, con obras de este creador relacionadas con la vida y la obra del Apóstol.

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Isis Tejeda Paneque cortó la cinta de apertura de la exposición. Foto: Isabel Aguilera Aguilar.

También estuvo presente el reconocido exponente del canto lírico en Cuba, el maestro Bernardo Lichilín Márquez, solista, vocalista perteneciente al Catálogo del Centro Nacional de Música de Concierto, graduado del Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA), hoy Universidad de las Artes.

Durante su actuación, el carismático divo, una de las voces aclamadas en el show del centro nocturno Gato Tuerto, dirigido por Julio Acanda, puso al auditorio de pie con sus interpretaciones de La Rosa Blanca y La bailarina española, de José Martí, así como Inolvidable, de Julio Gutiérrez, y Aquellos ojos verdes, de Nilo Menéndez, para cerrar con una movida versión de La Guantanamera, de Joseíto Fernández, que incitó a acompañar al cantante con bailes y haciendo coros.

El espectáculo contó con el siempre diligente acompañamiento (background) del técnico en sonido Wilfredo Ochoa.

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El Sagrado Corazón. Óleo sobre lienzo (espátula). Foto: René Pérez Massola

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El prestigioso tenor Bernardo Lichilín cautivó al público con sus excepcionales interpretaciones vocales. Foto: Isabel Aguilera Aguilar

Tornado sobre La Habana

http://peglez.blogspot.com/2019/01/alexis-diaz-pimienta-tornado-sobre-la.html

Del destacado poeta cubano Alexis Díaz-Pimienta, que acaba de merecer el Premio Casa de las Américas en el acápite de literatura para niños y jóvenes, este poema solidario con los damnificados:

TORNADO SOBRE LA HABANA

El 27 de enero
llegó a La Habana un tornado.
No un ciclón, ni el ya esperado
huracán, ni el majadero
rabo de nube ligero
que a veces llega y se asoma.
Llegó un tornado: carcoma
etérea, una enfermedad
que ha dejado a la ciudad
(o una parte de ella) en coma.

Corta la respiración
ver fotos y reportajes,
comentarios o mensajes
glosando la destrucción.
Tristeza. Desolación.
Impotencia. Desconsuelo.
Doloroso ritornelo
de una ciudad mutilada.
Gente otra vez obligada
a vivir a contrapelo.

Un vecino en overol
y una vecina llorando.
Los árboles preguntando
cuándo va a salir el sol.
Hoy no hay música ni alcohol,
ni risas ni desparpajo.
Todo es angustia, trabajo,
qué hago, en qué puedo ayudar.
Y un perro intenta ladrar
pero tose, cabizbajo.

La Virgen de Regla llora.
¡Un tornado! ¡Un F4!
Frío y dantesco teatro
parece La Habana ahora.
Los kilómetros por hora
del viento siguen doliendo
en los que están recogiendo
escombros, raíces, tejas.
Y un sordo coro de quejas
pone música a lo horrendo.

“Parecía que un avión…”
“Nunca he visto nada igual”
“Un ruido raro, infernal”
“Parecía una explosión”.
Todas las palabras son
fotogramas del espanto.
“Virgen de Regla”, “Dios Santo”.
“Virgen de la Caridad”.
El cuerpo de la ciudad
ahogado en su propio llanto.

Qué forzoso maridaje
el de un tronco derribado
y un cable del alumbrado
entre cascotes. Paisaje
desolador. No hay voltaje.
No hay techos. No hay más que asombro.
Llanto entre escombro y escombro.
Rabia entre charco y concreto.
Y un vecindario completo
echándose el miedo al hombro.

Una muchacha camina
sobre el fango, entre cascajos,
Raíces, pedruscos, gajos
y una ruina y otra ruina.
Parecen de cartulina
tus paredes, Luyanó.
No, de cartulina no,
de papier maché mojado,
de fibrocén malogrado,
de un kleenex que Dios usó.

Una madre carga en brazos
a su bebé, envuelto en mantas.
Y no está sola, unas cuantas
se mueven entre pedazos
de antiguas casas, retazos
de hogares a la deriva.
El viento traga saliva.
La luz baja la cabeza.
Boca abajo la tristeza
de una ciudad boca arriba.

Veo tus tripas, ciudad.
Vigas rotas. Cables rotos,
vecinos haciendo fotos
desde la incredulidad.
Veo la calamidad
De tus seres infelices.
El grito de las raíces.
El crujir de la madera.
Los restos de una escalera
entre tonos ocres, grises.

Jeroglífico de ramas.
Laberinto de encablado.
Y un cielo duro, enfadado,
como con pétreas escamas.
Restos de sofás y camas
en pose exhibicionista.
Antena malabarista.
Ventanas de golpe abiertas.
Casas que no tienen puertas.
Puertas que no tienen vista.

Oh, San Miguel del Padrón.
Oh, Luyanó, Diez de Octubre.
Cuánta tristeza los cubre
y cuánta resignación.
Oh, Regla, barrio y panteón,
ciudad rota y macilenta.
Dicen que desde el 40
un tornado no azotaba
a La Habana y la golpeaba
de manera tan violenta.

Todas esas calles rotas
me parecen conocidas.
Y todas esas heridas
y esos guantes y esas botas.
Me aguanto las palabrotas.
Me sulfuro. Me incomodo.
Un perro husmeando en el lodo.
Un chevrolet bocarriba.
“¡Ni donde amarrar la chiva!”
“Lo he perdido todo, ¡todo!”

Tramposa naturaleza.
No ha sido un rabo de nube
Ni “una gran ira que sube”
Ni un “barredor de tristeza”.
Ha sido, eso sí, dureza
de “un torbellino en el suelo”,
inesperado desvelo,
que “lo feo” lo dejó,
lo incrementó, lo grabó
como llanto en un pañuelo.

Corta la respiración
ver fotos en Internet.
No hay wifi, no hay intranet,
no hay móvil, no hay conexión.
Leo con resignación
Twitter y Facebook. Pregunto.
Indago. Pienso. Barrunto.
Todo llega a cuentagotas.
Y hay muchas familias rotas.
entre doliente y difunto.

Enciendo el televisor.
Crónicas y reportajes
siguen mandando mensajes
y fotos desde el horror.
Los tiñosas del dolor
planean en la distancia.
Son los barrios de mi infancia.
mis barrios pobres, mi tierra.
Siento de pronto, y me aterra,
el grito de una ambulancia.

Corta la respiración
ver tantas viviendas rotas
y el dolor de compatriotas
ante la devastación.
Ahora toca más unión.
Ahora toca humanidad.
Toca solidaridad.
Juntar todos energías
e intentar en pocos días
recuperarte, ciudad.

Vamos, mi Habana, tú puedes.
Vamos, vecinos, paisanos.
Juntemos todas las manos,
Hagamos humanas redes
para levantar paredes,
para recoger escombros.
Echémonos en los hombros
los restos de la ciudad.
Provoquemos, de verdad,
un maremoto de asombros.

Que haya un tornado de brazos
y de espaldas y de hombros
para acarrear los escombros
de esa Habana hecha pedazos.
Que haya un tornado de lazos
sanguíneos y vecinales.
Que entre patios y portales
nuestros esfuerzos se trencen.
Solo con amor se vencen
los desastres naturales.