Mirtha Pupo Santiesteban

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¿QUÉ SOMOS?

¿Qué somos? Somos el paso
de la vida por la suerte
o quizás somos la muerte
de un instante en el ocaso,
el sol que dibuja un trazo
ceñido por la costumbre.
A veces somos la lumbre
desafiando la rutina.
¿Pero hace mutis la espina
del hombre? ¡Qué incertidumbre!

Nos acosa en la existencia
la soledad. ¿Cuando el tedio
nos revuelca sin remedio
cómo enfrentarlo? La ciencia
aún no aprendemos. La esencia
es solo un punto vital.
¿Dónde está el bien, dónde el mal?
Si hemos nacido, por qué,
en mi corazón, no sé,
hay un abismo infernal.

Proximamente Fruto rojo, poesía de Ana Rodríguez en Editorial Primigenios.

Amigas y amigos con la presencia de la pandemia no han llegado muchas noticias buenas, pero acabo de recibir una que quiero compartir: la Editorial Primigenios publicará próximamente el libro Fruto Rojo de nuestra amiga escritora, Ana Herminia Rodriguez Sánchez, enhorabuena, amiga, los dejo con lo publicado por Edurado René Casanova Ealo en su perfil de facebook.

Libro de Ana.

Próximo estreno de Editorial Primigenios

CUBANA COMO LA CEIBA

La décima escrita por mujeres en Cuba, anda por diferentes caminos, la décima tradicional es una forma poética que alude a la tradición, el libro Fruto Rojo, de Ana Herminia Rodríguez, es un recorrido por los paisajes campestres, le canta a la ceiba y la personifica en ella están las tradiciones afrocubanas, las danzas en el tronco del árbol, los deseos pedidos, esperanza que nace de las raíces del árbol frondoso y milenario. El folklor afrocubano invita a bendecir la voz de Iroko. Allí están Oshún y Yemayá, símbolos de sensualidad.

La autora cultiva la poesía rimada: en décimas y sonetos hace su discurso femenino donde las flores son como una maravilla que la hace versificar. Musicalidad y cadencia andan con ella, lleva la herencia de los ancestros españoles, le canta a España, siente irradiaciones de Palma de Mallorca, y se unen al aroma del café que se siembra en Cuba, también completan el óleo el Sinsonte, los montes y campesinos brindando sus tonadas con laúd y guitarra.

Tiene su poesía un componente erótico, toque que ilumina sus versos:

Yo busco un rastro divino
─hecho de carne y de huesos─
que cuando me dé sus besos
terminen mis padeceres
pues, ¿qué somos las mujeres
sin el dios de sus excesos?

En otros poemas brinda también esa ternura de mujer como rocío mañanero:
(…)
En este paisaje mudo
el aire tiene un espasmo,
ajeno a todo marasmo
el color es una orgía
y en sus nupcias con el día
la noche vive su orgasmo.

Mensaje poético que engalana y seduce, es el de esta mujer que sabe transmitir emociones.

Norge Sánchez, Venezuela 2020.

 

Presentan libro de Glosas a Lalita del Frente de Afirmación Hispanista.

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El libro de Glosas a Lalita, publicado por el Frente de Afirmación Hispanista de México fue presentado por el promotor cultural Joaquín Osorio Carralero, en la mañana de ayer, en el Centro Escolar José Avila Serrano.

Joaquín ofreció una panorámica sobre la vida de esta importante escritora holguinera, a la que recientemente se le rindió homenaje póstumo en su 90 cumpleaños, y destacó en sus palabras que de los 23 poetas que glosaron, ocho son velasqueños, y los invitó a compartir con los presentes sus obras.

Compartimos la glosa que publicara el poeta Agustín Serrano.

Recuerdo imperecedero
nos ha dejado Lalita,
sus poemas los recita
y llora el pueblo holguinero.
Fredo Arias de la Canal

Su palabra no reposa,
en aulas de la memoria
la palabra se hace historia
cuando nombra cada cosa.
No hay soledad en la fosa,
porque el océano entero
deposita un aguacero
de luz que abre los cerrojos
y es el color de sus ojos
recuerdo imperecedero.
 

Tras el murmullo de un verso
retorna su piel dormida,
hay en la ciudad más vida
y amor en el universo.
Hoy que todo va disperso
la ciudad la solicita.
Llovizna un agua bendita
bajo el cielo del ayer.
Un canto de amanecer
nos ha dejado Lalita.
 

Su sueño de adolescente
tiene casa de madera;
sobrevive de manera
que todo se hace presente.
Su palabra combatiente
como un eco resucita,
la patria le da una cita
de panes y libertad,
y la voz de la ciudad
sus poemas los recita.

 
Hay un olor a jazmines,
hay un silencio ignorado,
hay llanto de algún soldado,
hay un solo de violines.
Han vuelto los querubines
a darle un adiós postrero.
Hay un colibrí, un velero
en su casa siempre abierta
y vuelve el mar a su puerta
y llora el pueblo hoguinero.

La División. Velasco 28 de marzo de 2019. 5:00 PM

Miroslaba Pérez Dopaso

7Felicitaciones en su cumpleaños a la amiga y excelente poeta Miroslaba, un poema de su autoría para celebrar.

OSCURA DUALIDAD

Hiere esa mitad oscura
que te puebla de anónimas semblanzas,
aférrate al imán de mi dulce magnetismo
y sé nulo en el afán de otros.
No quiero ser abstracta sobre el lienzo,
mi forma languidece en la hondura del espíritu.
Hazme de luces.
Salva esta opacidad de rostro
con el brillo de tus manos.

Tertulia Aladécima rinde homenaje póstumo a la escritora velasqueña Zoila Balán.

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Zoila,  el viernes 24 de febrero de 2017,  en el centro cultural Félix Varona en un espacio sobre la décima humorística donde se pudo disfrutar de la obra del poeta Gilberto Cruz Rodríguez

En la reunión de la tertulia Aladécima del sábado 20 de abril se rindió homenaje póstumo a la escritora velasqueña Zoila Balán.

Agustín Serrano, presidente de la filial en este territorio, pronunció palabras de homenaje a la poetisa y narradora Zoila Balán, que falleciera recientemente, quien fuera asidua participante en las tertulias, concursos y actividades culturales del territorio.

Los presentes dedicaron un minuto de silencio, a esta destacada fundadora del taller literario José Martí, y recordaron anécdotas de su accionar en el mundo literario.

Luis Toledo Sande

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SONETO EN MARCHA

Para una destinataria que lo sabe:

Liset García Rodríguez

Qué alada usted, señora, qué prestancia
se revela en sus pies, tan matutinos.
No digo que me enseñan los caminos,
pero mi andar tras ellos va con ansia.

Donaires engalanan, y constancia,
su voz, con que desgrana cuerdas, trinos.
Prodiga usted, frente a tristezas, vinos
que me embriagan de luz y de fragancia.

Alárguele el final a mi andadura,
que mis brasas aún arden y combaten.
No quiero estar cansado ya y sin filo,

para cortar los males que me aten.
Quiero que venga siempre con ternura
a regalarme fuego, flor, asilo.

Luis Toledo Sande

Martes 1 de septiembre de 2015

Tomado de: https://luistoledosande.wordpress.com/2016/11/02/soneto-y-su-nota/

Miroslaba Pérez Dopaso

Hoy cumple 50 años esta poetisa velasqueña muy querida y talentosa, desde nuestra página le deseamos mucha salud, que viva muchos años y que nunca deje de escribir y compartir ese profundo y hermoso caudal de sentimientos que nos transmite en su poesía.

Compartimos dos poemas de su cuaderno Ceremonias en Ítaca

Miroslaba en tertulia Aladécima en el Centro Cultural de Velasco.

Copa de inicios

No hay migajas en mi actitud de ofrendas,

adjunto a tus manos la integridad de mi pan.

No me sirven medias divagaciones

si la intención es de absoluta palabra.

Es mucho el desarraigo y ya planté mi árbol.

A veces azota el viento su copa de inicios

y me inclina a pensar su desnudez,

pero estás ovacionando su cuerda de retoños

y de música le brota la esperanza.

Monólogo por el fuego

Elegí tonadas como recursos de alivios

 y el torrente abrasivo no se calma.

Ondula el arpegio en los sitios cardinales

gritando urgencia entre las aguas

que poco aletean en la pose febril.

Tal parece que el fuego se acumula

y no encuentra fuga en el sueño recurrente.

Hace falta tu energía promisoria,

un salto que agolpe

esta furia de loba en los espejos.

Gilberto Cruz en Bohemia.

Tomado de: http://bohemia.cu/cultura/2018/09/el-poeta-de-velasco/

GILBERTO CRUZ

El poeta de Velasco

Lleva sus versos con la naturalidad de quien los vive.

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Texto y fotos: LUIS TOLEDO SANDE

En el poeta al que se dedica este artículo pensaba también el autor cuando en un texto reciente se refirió a distintos modos como podría recordarse el pueblo de Velasco, situado en la provincia de Holguín. De no haber sido por requerimientos del tema (la urgencia de restaurar el maravilloso Centro Cultural de la localidad), habría podido, o debido, insistir en la asociación que cabe establecer entre el territorio y pobladores suyos, o pobladoras, que no mencionó entonces, incluyendo combatientes revolucionarios de las sucesivas etapas de la historia de Cuba y su internacionalismo.

Cabría tener en cuenta igualmente a quienes se han hecho apreciar por la manera esforzada y fructífera con que llevaron o aún llevan sus oficios o profesiones, o que se hicieron célebres a su modo, aunque fuera por el toque pintoresco que los caracterizó. Una de las personas relevantes por su trabajo es Gilberto Cruz, nombre que a sus coterráneos les pudiera decir menos que Pucho Cruz, o simplemente Pucho. ¿Estará ese hecho entre las motivaciones que lo animaron a escribir su disfrutable “Guía de apodos de Velasco”?

Gilberto-Cruz
Gilberto Cruz Rodríguez (Pucho)

Nacido el 6 de agosto de 1937 en Las Bocas, caserío rural de la periferia y cuyo nombre se ha reducido a Bocas, la mayor parte de su vida ha transcurrido en Velasco, donde se le profesa cariño de familia. También se le admira, pero quizás no exista un conocimiento generalizado de hasta dónde llega el quehacer de ese hombre, entusiasta y delgado, que tiene 81 años cumplidos y desanda las calles con agilidad y talante que personas mucho más jóvenes quisieran tener.

Empezó a escribir, recuerda, cuando contaba 15 años. Pero no faltarán quienes lo conozcan, a secas, como un carpintero quijotesco que no parece interesado en vender muebles, aunque pudiera hacerlo como el artista que es en el trabajo de la madera. Lo certificarían holgadamente sus realizaciones escenográficas para el teatro de la localidad, sobre todo cuando allí el movimiento de aficionados que se generó al influjo de la Revolución alcanzaba su mayor esplendor, junto con la construcción del prodigioso Centro Cultural que bastaría para legitimar la fundación en torno a él de una ciudad con todas las de la ley.

No es artista solamente por lo que sus manos hacen con la madera –desde la miniatura de un velero antiguo hasta otras maravillas–, sino por su actitud ante la existencia. También ha sido obrero agrícola, panadero, electricista y director de casas de cultura en Velasco, Gibara, San Germán, Rafael Freyre y Mayarí.

Todo eso ha hecho, y quizás más, sin descuidar su afición literaria: “Nunca me ha sido difícil ejercer mis distintas actividades, porque las realizo con amor”. Y, aunque lleva ya un tiempo jubilado, lo regocija decir: “Me mantengo activo, y así me mantendré mientras tenga el ánimo dispuesto para continuar mis actividades literarias”.

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Libros personales suyos y volúmenes colectivos en que está representada su poesía.

Tal vez algo haya puesto en su vocación la manera como tempranamente se relacionó con la imaginación y la fantasía: su padre era el dueño del único cine de Velasco. “Eso significó mucho para mí. Le debo parte de lo que soy, y quisiera que nuestro cine volviera a funcionar como antes”. Pero ello no basta para explicar su entrega a la poesía.

De formación básicamente autodidacta –no terminó el bachillerato–, sus lecturas y el contexto de su juventud lo pusieron en contacto con derivaciones del posmodernismo y herencias neoclásicas y románticas, unas y otras asumidas por él, a menudo, en el soneto, y hasta en cómo inicia sus versos: con mayúsculas. Su afición por la décima podrían explicarla el contexto y el aliento rurales de Velasco.

“Me impulsó a escribir el entorno campesino donde he vivido y el amor por lo hermoso”, expresa. Añádase la importancia que tuvo –y no ha dejado de tener– la cultura radial, desde lo más considerado serio hasta dimensiones humorísticas que a menudo han tenido cauce en los dominios de la picaresca, apreciable en toques de su obra.

Más allá de su gusto por una estrofa u otra, su avidez por aprender lo puso en camino de recibir influencias. Considera básicas las de Fray Luis de León, Miguel de Cervantes, Luis de Góngora, Federico García Lorca, Julián del Casal, Gertrudis Gómez de Avellaneda y dos emblemas de la décima en Cuba: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé, y Jesús Orta Ruiz, Indio Naborí.

Pero tiene su manera propia de asumir la literatura, animado por su personal sentimentalidad y el afán cualitativo con que acomete su brega. Y no hay cómo soslayar la mezcla de modestia sincera y seguridad inocultable con que se ha mantenido escribiendo durante décadas, sin esperar el reconocimiento que no le ha faltado, pero está lejos de ser todo el que merece.

Agradecido, y de espíritu sano, hasta ingenuo si se quiere, pero lúcido, considera: “Siempre he tenido el apoyo de Cultura para desarrollar mis actividades literarias”, y no habrá de tenérsele a mal que albergue esta esperanza: “Cualquier otro tipo de ayuda no la descarto en cuanto a publicaciones”.

Esa ilusión pudiera atenderse no solo en su pueblo, del cual dice: “Ha significado para mí el todo. En esta localidad he sembrado un árbol, he tenido dos hijos y he escrito 17 libros, de los que solamente se han publicado cinco. Amo su entorno, sus paisajes, su gente única, laboriosa y útil dondequiera que esté, y preocupada por mantener sus costumbres y su cultura, a pesar de las dificultades que hoy afronta Velasco”.

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Encuentros de escritores y poetas, y de cultores de otras manifestaciones artísticas, tienen por extraordinaria sede al Centro Cultural de Velasco, que mucho más aportaría a la cultura nacional si lo salvaran del deterioro que sufre.

Derecho tiene a pensar en los más de 10 libros suyos que no se han editado. Pero tiene en mente, ante todo, a la comunidad. Refiriéndose a su Centro Cultural, añade: “Los talleres literarios y en general el movimiento de artistas aficionados posibilitan que esta obra, que ha de seguir siendo orgullo de todos en el país, mantenga vivas las esperanzas de nuestros niños y jóvenes”.

La atención merecida por el quehacer literario de Gilberto Cruz no debe ceñirse a Velasco, ni siquiera a la provincia de Holguín –a cuya filial de la Uneac pertenece–, aunque los modos naturales del poeta puedan generar confusiones para ciertas maneras de valorar, y él no ande reclamando mucho.

El soneto con que cierra el volumen –en espera de una editorial que lo publique, algo que él añora– donde ha compilado su poesía, desde el título habla de su “Conformidad”, tal vez coraza contra indiferencias. Pero de principio a fin corrobora que se está ante una obra que no debe quedar en el olvido, aunque el soneto no hubiera suscitado la admiración, con la que justificadamente el autor se siente honrado, de Cintio Vitier y Fina García Marruz:

Conforme estoy con lo que Dios me ha dado,/ No ambiciono más lauros del destino/ Que saber que recojo en mi camino/ La cosecha de bienes que he sembrado.// Que llevo lo que tengo a bien ganado// Sin más tesoro que escuchar el trino/ Del pájaro que canta sobre el pino/ O cuando cae la primavera al prado// Saberme útil sin sentir los daños/ Que van labrando al corazón los años/ Por los ásperos trillos recorridos.// Nunca podré estar solo en este viaje,/ Mientras tenga en mis ojos el paisaje/ Y el júbilo del río en mis oídos.