Alberto Peraza Ceballos: “Escribo todo lo que sienta que debo escribir

Comparto este trabajo de Yunier y mi felicitación para ese hermano querido y excelente poeta, Alberto Peraza Ceballos, por su merecido premio.

Alberto Peraza Ceballos: “Escribo todo lo que sienta que debo escribir”

Por: Yunier Riquenes García

Alberto-Peraza

Soy de Río Seco, en San Juan y Martínez y nací el 1 de febrero de 1961. Soy Licenciado en Educación; especialidad Lengua Inglesa, miembro de la Uneac, de la Sociedad Cultural “José Martí”, de la Asociación de Pedagogos de Cuba y del Movimiento de Poetas del Mundo. También he hecho algunas traducciones y estoy incursionando en el trabajo de edición.

Me considero un natural promotor cultural y tengo varios espacios en Pinar del Río para desarrollar el fomento a la lectura en niños y jóvenes. Tengo un espacio con el Proyecto “Con amor y esperanza”, con personas con síndrome de Down, donde me he sentido parte del colectivo de instructores, madres y padres y me han hecho sentir muy bien con su compañía, lo que se refleja en los abrazos que recibo cuando los visito, y los miembros del proyecto ilustraron uno de mis libros de poesía: La casa de todos, publicado en México en 2014.

Comencé a tomar en serio la escritura en 1988, cuando me incorporé al Taller Literario de San Juan y Martínez, lo que significó mucho para mí, pues pude tener el apoyo de talleristas que ya habían tenido experiencias muy grandes en los Encuentros de Talleres Literarios. En poesía, fue mi amigo Dagoberto Villegas, poeta, quien me invitó a asistir a su taller literario, donde pude sentir muchos deseos de aprender y compartir los conocimientos adquiridos por los integrantes. Así pude participar en los Encuentros de Talleres Literarios municipales, provinciales y en el Nacional en Camagüey, en 1989. En Literatura Infantil, me ayudaron mucho Ada Padilla y su esposo, el Doctor Oslirio García Otero; y en décima, mi maestro fue Manuel Duarte. Desde mi infancia y adolescencia ya tenía inclinación por las letras y había escrito poemas para regalarle a mi madre y también a mis amigos y maestros y maestras.

Cuando entré a los talleres literarios quisieron encasillarme como decimista, cosa que nunca acepté pues yo escribo todo lo que sienta que debo escribir, en cualquier estructura, incluso escribo para niños en verso libre, y, por supuesto, con métrica y rima. En estos momentos ya tengo casi cuarenta libros publicados dentro y fuera de Cuba, libros de narrativa y poesía para los más pequeños y poesía para adultos. Sin embargo, mis lectores dicen que mis textos pueden ser leídos por lectores de cualquier edad y eso está muy cerca de mi intención pues nunca he querido clasificar mis escritos para un determinado grupo etario, cosa que, inevitablemente ocurre a la hora de publicar, pues las casas editoriales tienen muy en cuenta el tipo de lector al que va dirigido determinado texto.

Recibí la noticia del Premio de Poesía Nicolás Guillén por teléfono, a través de mi contestadora pues no me encontraba en la casa y al llegar vi que tenía varios mensajes y, entre ellos, el bombazo de que acababa de ganar el Premio. Lo primero que creí era que me estaban corriendo una máquina y llamé inmediatamente a Letras Cubanas, donde me dijeron que era cierto. Había sido el Premio. Aún diciéndomelo, no me lo creía, algo que todavía me cuesta trabajo pues en Cuba de cualquier lugar sale un poeta. No obstante, con las felicitaciones de mis familiares y amigo, me he ido adaptando a la idea. Y ya el 11 de febrero recibí el galardón en la sala Guillén de la Cabaña en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana. La sala estaba llena de amigos escritores muy entrañables. Ese día también se otorgaron los premios Alejo Carpentier de ensayo, cuento y novela. En cuento lo recibió Rubén Rodríguez, amigo holguinero; y en novela, Alberto Marrero, también excelente amigo, con quienes había compartido en diferentes ferias y espacios literarios y culturales.

El libro se titula “Macerar”. Quise titularlo con un verbo en infinitivo pues un nombre abstracto como maceración, me alejaba de lo que quería expresar en mis poemas; yo quería el verbo fuerte y resonante, que puede ir desde la caricia, el abrazo, hasta el golpe, la llaga, el dolor. Aunque expreso mi dolor, siento que el libro va del dolor al amor propio. Cuando puse el punto final del libro, a principios de octubre de 2018, unos días antes de vencer la convocatoria del Guillén, tuve la sensación de que me había quitado un gran peso de encima, que me había quitado la costra que cargaba desde hacía mucho tiempo, prácticamente desde que era apenas un niño.

En él hablo de mi postura filosófica sobre el acto de vivir, la sociología, el sexo, la política, la cultura, la familia, los valores humanos y los principios. Pero, sobre todo, hablo de la postura humana, que abarca todo ello. Creo que, por eso, por tener al ser humano como centro, a muchas personas les podría interesar mi poesía, ya que ¿quién no ha sido macerado alguna vez? “Macerar” es un libro escrito desde la honestidad más pura, la claridad, el deseo de comunicar y de sentir que otros se identifican con las temáticas que abordo en mi poesía.

El libro está escrito en prosa poética, algo que nunca había hecho en poesía para adultos y sí en la literatura para niños y adolescentes. Eso me demuestra que lo importante es qué quiero decir, ya el cómo lo digo es puro mecanismo del lenguaje.

¿Mi poesía para adultos? Mi segundo libro, Escapar al olvido o de lobos y corderos, con el que obtuve el Premio Nacional Especial de Décima “Hermanos Loynaz” en 1992, me abrió puertas en el mundo de la poesía. Premiado por El Indio Naborí, Adolfo Martí y Virgilio López Lemus, me sentí inspirado y después publiqué otro libro de décimas: Sobornos clandestinos (y otras utopías) por Ediciones Loynaz también, a lo que siguió el libro de poesía en verso libre Máscaras interiores, una selección de mi poesía entre 1988 y 2008, donde aparecieron textos del Premio de Poesía “Hermanos Loynaz”, 1992.

Nunca me he detenido a pensar en qué diferencia tiene escribir para los más pequeños o para los adultos; he tratado de hacer literatura, y eso no entiende de diferencias. Es literatura y ya. Tampoco sé clasificar lo que escribo en qué es lo más difícil, aunque no puedo negar que siento mucho respeto por la infancia, la adolescencia y la juventud porque son más honestos y dejan muy claro qué les gusta y qué no.

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Alexis Díaz Pimienta

Tomado de facebook

Borges ante el espejo y en penumbras

Nadie sabe el tamaño de su cara.

J.L. Borges

I

Nadie sabe el tamaño de su cara.
Nadie sabe del polvo que está hecho.
Nadie sabe qué brazo es el derecho.
Nadie sabe qué el tiempo le depara.
Nadie sabe quién busca una cuchara
al otro lado de su pan deshecho.
Nadie sabe si el liquen y el helecho
son parte de su piel, oscura o clara.
Nadie sabe qué música es la suya,
qué silencio, qué luz, qué Padrenuestros.
No sabemos, aunque alguien reconstruya
la cara, el polvo, el pan de los ancestros,
quién será el hombre que nos sustituya
con cara, polvo y pan que fueron nuestros.

II

Borges ante el espejo y en penumbras
es un hombre feliz. Hasta podría
enviudar del bastón. Basta, María:
le hacen daño las velas. Si le alumbras
la vieja biblioteca lo acostumbras
a una falsa ilusión. Su poesía
está llena de criptas. Se diría
que está llena de espejos y penumbras.
Borges, como los ciegos medievales
adora los romances, las tragedias,
los objetos punzantes, los cristales,
las cartas rotas, los poemas a medias,
las ruinas de los hombres inmortales
buscando al tacto en las enciclopedias.

III

Nadie sabe el tamaño de su cara
ni el color de su piel, o de sus ojos.
Nadie sabe qué herencia, qué despojos
se conjugaron en su cuerpo para
que hablara y respirara y caminara.
Nadie sabe por qué a los anteojos
máscara de la vista y sus enojos,
antifaz que de todo nos separa
además de “quevedos”, “gafas”, “lentes”
se les llama también “impertinentes”.
¿Sarcasmo del idioma? ¿una advertencia?
La verdad es que nadie sabe nada.
Sólo el ciego confía en su mirada,
henchida como está de indiferencia.

Candela Fumale

Como el ave fénix

¿Cuántas veces puede una
morirse y renacer?
Dejar caer la piel muerta,
dejarse caer,
dejarse
Pararse de entre las cenizas,
lamerse como un gato las heridas.
Mirar en el espejo y notar
que la propia cara cambió un poco,
apenas, pero está distinta.
Así como crecen las plantas
de un verano a otro.

Dulce María Loynaz

Deseo

Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.
Que me sean tus brazos horizonte y camino,
camino breve, y único horizonte de carne;
que la vida no vaya más allá… ¡Que la muerte
se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!…

 

Virgilio López Lemus

SOLEDAD

Te vas quedando solo.
Apoyaste todo tu amor en los ancianos
que te sonríen y luego se marchan.
Escribiste páginas borrables
y poemas de corta duración, como tu vida.
Ni los libros leídos ni los más amados
estarán contigo allá, que es dónde.
Abiertamente solo, vas pensando, en la noche,
cómo engañar a la soledad
con un monólogo,
con un aplauso.

VIRGILIO LÓPEZ LEMUS: poeta, ensayista y crítico literario cubano, es Doctor en Ciencias Filológicas y Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas, en la Universidad de La Habana. El Ministerio de Cultura le otorgó en 1995 la Distinción por la Cultura Nacional y posee otras distinciones cubanas, así como de México y Brasil; en 1994 disfrutó de una beca de investigación para hispanistas del Ministerio Español de Asuntos Exteriores; ha  obtenido varios premios literarios y ha ofrecido conferencias en universidades e instituciones culturales de Cuba, Canadá, México, Brasil, Argentina, Italia, Macedonia y España; textos suyos se han publicado en revistas, periódicos y libros en esos países y también en Chile, Uruguay, Ecuador, Venezuel, Rusia (ex URSS), República Dominicana, Suiza, Francia, Rumania, Estados Unidos. Traducido a varios idiomas, asimismo es traductor de obras del portugués al español.

Nicolás Guillén

Glosa de versos de Andrés Eloy Blanco.

Como la espuma sutil
en que el mar muere deshecho,
cuando roto el verde pecho
se desangra en el cantil,
no servido, sí servil,
sirvo a tu orgullo no más,
y aunque la muerte me das,
ya me ganes o me pierdas,
sin saber si me recuerdas
no sé si me olvidarás.

Flor que sólo una mañana
duraste en mi huerto amado,
del sol herido y quemado
tu cuello de porcelana:
quiso en vano mi ansia vana
taparte el sol con un dedo;
hoy así a la angustia cedo
y al miedo, la frente mustia…
No sé si es odio esta angustia,
ni si es amor este miedo.

¡Qué largo camino anduve
para llegar hasta ti,
y qué remota te vi
cuando junto a mí te tuve!
Estrella, celaje, nube,
ave de pluma fugaz,
ahora que estoy donde estás,
te deshaces, sombra helada:
ya no quiero saber nada;
yo sólo sé que te vas.

¡Adiós! En la noche inmensa
y en alas del viento blando,
veré tu barca bogando,
la vela impoluta y tensa.
Herida el alma y suspensa
te seguiré, si es que puedo;
y aunque iluso me concedo
la esperanza de alcanzarte,
ante esa vela que parte,
yo sólo sé que me quedo.

Ana Carranza. Diario de una dama.

Ana Carranza tiene un blog llamado Diario de una dama. Sobre ella ha escrito:
Octubre 2,017
Mi nombre es Ana Carranza, he intentado crear este blog desde hace tiempo, pero por alguna u otra razón desistía. No tenía muy claro los temas a tratar, después entendí que si esperaba a tener clara la temática jamás lo iniciaría.
Inicie este blog con el propósito de tratar un tema en específico: La Naturaleza.
Octubre 2,018
A casi un año de haber creado este sitio he descubierto nuevas cosas de las cuales me apasiona escribir. La vida.

Me gusta su blog y su poesía, por eso aprovecho para compartir dos de sus textos e invitarlos a visitar este blog donde una dama pone a diario sus sentimientos.

Te voy a decir

Te voy a decir que no te quiero.
Te voy a decir lo que nadie se atreve.
Te vas a enterar que después de ti,
sí hay un más allá.

Me voy otra vez mi amor, me voy

Me voy otra vez mi amor, me voy… tengo que volver a la realidad. Hay un presentimiento extraño en mí que no sabría explicar, no sé si nos volveremos a encontrar; pero si no es así, no olvides que mis últimas palabras fueron para ti.

OSMEL DE LA CRUZ AMADOR

CRUCIFIXIÓN

Llevo este rostro encendido,
este aliento milenario
y este falso sagitario
con que nací. Nada pido,
nada le dejo al olvido,
hasta de volver me abstuve.
¿Por qué la madera sube
a apuñalarme en la sombra
y por qué el cielo me nombra
si yo no soy un querube?

¿Dónde quedan las esquinas
de esta casa certidumbre
maldecida por la herrumbre
y mi corona de espinas?
Vengo de templos y ruinas
a los caminos profanos
cuando sombras y tiranos,
por incidencias del ego,
están encendiendo el fuego
y lavándose las manos.

¿Por qué se pierde la piel
al doblar cada estación
y tenemos la misión
de una suerte de papel?
¿Por qué no endulza la miel?
Muero, vivo, me desvisto
de este mundo. Vuelvo, existo
como ser humano. Siento,
Y pregunto sin aliento
¿por qué me tocó ser Cristo?

Alexander Aguilar

Tomado de su página de Facebook.

Cuenta regresiva

No hay otra vez, no hay sueños repetibles.
Punto y aparte. Ya nos despedimos.
Héroes, traidores. Todos le vendimos
el alma al diablo en pesos convertibles.
La soledad de los imperceptibles;
volver al mismo río. No habrá fuentes
con el agua bendita. Disidentes,
hijos del bien y el mal, decepcionados.
Todos fuimos ingenuos y malvados.
Todos fuimos culpables e inocentes.

Sentiremos igual que el desterrado,
el peso de la duda y el asombro
cuando haya que mirar por sobre el hombro
la marca irreversible del pasado.
Y nadie entenderá cuál era el lado,
quién colgó los micrófonos ocultos,
en qué bando estuvieron los estultos,
el falso personaje de este cuento.
Quién fue la larva del experimento
que nunca terminaron los adultos.

Y contaremos cada cicatriz,
cada herida sangrante todavía,
como un recuerdo más de la utopía.
La vieja historia del final feliz.
El pasado será solo un desliz,
el sabor que nos deja el trago amargo,
del que bebimos todos, el letargo.
Nadie comprenderá que, inútilmente,
pasamos por la vida, y lentamente
la misma vida nos pasó de largo.

Cuando quememos de una vez las naves,
cuando la cuenta regresiva explote,
todos intentarán salir a flote,
alguien descifrará por fin las claves.
Caerán los muros y los arquitrabes,
el telón de los miedos y la euforia.
La vieja farsa de alcanzar la gloria
será solo apariencia de otras calmas
y diremos adiós a nuestras almas
en el último brindis de esta historia.

 

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Adalberto Hechavarría Alonso

Adalberto_Hechavarria

Hoy es el cumpleaños de este excelente escritor y amigo.  Comparto dos sonetos de su autoría y el deseo de que cumpla muchos más y con abundante salud.

SONETO

Anegado de paz pruebo la suerte
en el más absoluto desconcierto
y entre tanto lirismo descubierto
no me acuerdo siquiera de la muerte.

Este oficio de escriba me convierte
en artesano a corazón abierto.
La blanquísima arena del desierto
en mis ojos la soledad me vierte.

Y en medio de la luz esta mañana
persigo la esperanza con arcana
ilusión de llegar a la belleza.

Le copio los contornos al espacio
y el horizonte –llama de topacio–
por mi pecho en nostalgias se desgrana.

TODOS LOS TRENES PASAN POR OMAJA

Todos los trenes pasan por Omaja
y yo desde el portal contemplo el humo
que ennegrece el azul como un brochazo
y se expande nervioso por el cielo.

Bajo la vieja luz de este domingo
me voy con el pitazo a los confines
y regreso a mi cuerpo por instantes
como un intermitente desamparo.

Alguien tal vez desde una ventanilla
prefiera mi sosiego y se quedara
en esta mecedora pensativo.

Mientras cruzo el umbral de la distancia
en un próximo tren que vendrá como
un ligero reptil sobre los rieles.